Bajo esta definición, las vibraciones detectadas por los sistemas de SASSLA tras los goles del equipo mexicano no pueden considerarse un “sismo artificial”. Los especialistas explican que, para que un movimiento del terreno sea clasificado como un sismo, debe estar asociado con un proceso geológico. El simple hecho de que un sismógrafo registre una perturbación no significa que esta pueda catalogarse como un terremoto.
explicó hace algunos años que, aunque la actividad humana genera movimientos capaces de ser registrados por los sismógrafos, esto no implica que se trate de fenómenos geológicos reales que puedan medirse mediante magnitudes sísmicas o producir alteraciones en el subsuelo.El especialista añadió que los sistemas de monitoreo sísmico son capaces de detectar micromovimientos del suelo, tanto de origen natural como derivados de actividades humanas. Además, precisó que sus registros pueden verse influenciados por factores como la ubicación de las estaciones, las características del terreno o la intensidad de determinadas actividades desarrolladas en la superficie.
Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrow“Incluso si una persona salta al lado de un aparato se capta, pero no es un sismo. Un sismo que sea provocado por la actividad dispersa de aficionados es una tomada de pelo”, subrayó.
No obstante, las vibraciones inusuales generadas por el movimiento simultáneo de miles de personas, como ocurrió tras los goles de la Selección Mexicana, se han convertido en un campo de investigación cada vez más relevante.
Los especialistas sostienen que comprender mejor estas señales permitirá desarrollar métodos más precisos para analizar la actividad sísmica y diferenciar con mayor facilidad los distintos tipos de vibraciones que registran los instrumentos. Además, este conocimiento podría fortalecer aplicaciones emergentes, como la interferometría sísmica, una técnica que aprovecha las vibraciones producidas por fuentes cotidianas para estudiar la estructura del subsuelo sin necesidad de provocar explosiones controladas ni esperar a que ocurra un sismo natural.