La vigilancia constante, el control social y la legislación mordaza silencian todo atisbo de oposición en Nicaragua
Regala esta noticia Añádenos en Google Daniel Ortega y Rosario Murillo, durante un mitin en Managua. (AFP) 12/09/2026 a las 19:42h.El suelo nicaragüense tiembla de continuo. Cada ciudadano de Managua guarda en su hogar un kit de supervivencia ante la posibilidad de catástrofes como las ... recientemente acaecidas en Venezuela o Colombia. La fricción entre las placas tectónicas del Caribe y el Pacífico explican esa inestabilidad. Ahora bien, parece que nada más se mueve en el país centroamericano. Su régimen ejerce un control sofocante que impide cualquier atisbo de descontento social y político. Tres cualificados exiliados en España hablan para este medio de lo que supone vivir hoy bajo la férula de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La coacción sistematizada sostiene el poder, según el autor, ahora residente en Madrid. «Cada barrio tiene un responsable del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y de él depende la organización territorial», explica. «No se esconde y actúa como un funcionario público sin serlo». Su aval resulta indispensable para obtener autorizaciones, ingresar en la Universidad o conseguir el pasaporte, por ejemplo. Esa regulación del control social ha adquirido un carácter 'coreográfico', tal y como revela la multitudinaria concentración del pasado 19 de julio, aniversario del triunfo revolucionario de 1979. «Los asistentes estaban sentados, formando bloques regulares, y vistiendo las mismas camisetas. En Nicaragua todo es matemática».
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La codictadura de Nicaragua es una anomalía, pero una anomalía profunda, y debería ser inaceptable para los gobiernos democráticos, más allá de las declaraciones de rechazo, ahora que queda claro que Ortega prescinde de las elecciones. https://t.co/7iUjVv7EP3
— Sergio Ramírez (@sergioramirezm) July 27, 2026Él fue uno de los 135 presos políticos excarcelados en septiembre de 2014 y enviados a Guatemala. El cerrojazo persiste en Nicaragua. «No se permite nada, ni publicar ni manifestarse. Hay una vigilancia permanente en cada cuadra, y, además, la propaganda gubernamental se beneficia de proyectos educativos o sanitarios que ya existían», apunta. Menciona el caso de las bolsas del Programa Mundial de Alimentos para proporcionar meriendas escolares. «Cambian el logo y ponen el suyo».
El desarrollo económico también se halla en tela de juicio, según Arteaga. «Cuando Ortega obtuvo el poder llegó a un acuerdo con los empresarios. Les dijo: 'Ustedes hagan dinero y déjenme a mí la política'. Pudieron seguir aumentando sus negocios sin pagar impuestos. Ahora, el empresariado es más cauteloso con sus inversiones. Tan sólo prosperan los chinos», dice el profesor.
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