Julito, junto a uno de los dibujos donde se pinta a sí mismo en el centro, con un grupo de niños.
Sociedad La vida en la cárcel de Julio, el asesino de David: "Actúa como un niño de 13 años. No le consta haber hecho nada malo"El autor de este infanticidio, con ciertos paralelismos con el caso de Mocejón, será evaluado para estudiar su traslado a un módulo psiquiátrico en Sevilla o Alicante. "No puede hacer vida normal con otros presos".
Más información: Gabriel, el padre de David: "Julio lo tenía planeado, actuó como en una película. Tenía una lista para matar a más niños"
Jorge García Badía Publicada 15 abril 2026 02:00h Las clavesLas claves Generado con IA
Parece que a Julio -diagnosticado de un Trastorno del Espectro Autista- le viene grande la cárcel de Navalcarnero: el Centro Penitenciario Madrid IV en el que ingresó el domingo por asesinar al pequeño David. "Se comporta como un chiquillo de 13 años, con la mentalidad de un niño pequeño", tal y como revelan fuentes penitenciarias a EL ESPAÑOL.
El problema es que Julio B. C. tiene 23 años y ha ingresado en prisión por el asesinato de David, de 11 años, al que apuñaló de forma salvaje porque este niño le dijo a Julito -como lo conoce su familia- que iban a dejar de ser amigos porque iba diciendo por el pueblo que eran novios.
"El psicólogo de la prisión ha visto a Julio y no habla del tema", tal y como resumen estas fuentes. "No le consta haber hecho nada malo".
Gabriel y Ancuta, los padres del pobre David, sí que tienen claro lo que ha hecho Julito con su hijo al que han enterrado este martes con la asistencia de vecinos de dos pueblos unidos por el dolor de un asesinato injusto.
De un lado, Brunete, la localidad donde reside esta familia rumana, y de otro, Villanueva de la Cañada, la localidad donde David acudía al Colegio Santiago Apóstol, jugaba en el equipo de fútbol y recibía clases de Inglés en el Centro Cultural La Despernada: el lugar donde fue asesinado por Julio dentro del aseo, durante la tarde del jueves 9 de abril.
Gabriel, en una imagen junto a su difunto hijo, David, su esposa, y sus otros dos hijos. Cedida
El padre de David sostiene que Julito no actuó fruto de un brote. "Julio lo hizo todo como en una película". "Lo tenía planeado". "Él sabía lo que había hecho: si tú tiras el móvil para que no te geolocalicen y tiras el arma del crimen, eso quiere decir que lo has estudiado antes de hacerlo".
De hecho, una portavoz de la Guardia Civil confirma que "aún no ha sido localizada el arma blanca" con la que atacó ferozmente a David en el cuarto de baño del centro cultural. Julio no declaró nada ante la Policía Judicial y sigue sin soltar prenda en la cárcel de Navalcarnero. "No sabe lo que ha hecho", insisten fuentes penitenciarias. "No dice nada".
En sus primeras 48 horas, como un recluso, Julio B. C. (Perú, 2003) no ha hecho una llamada a ningún familiar, un derecho que tiene cualquier preso tras ingresar en prisión. "Dice que tiene mucho miedo, camina con la cabeza agachada, está cabizbajo".
Tanto es así que se le ha asignado un preso de confianza, como marca el protocolo de prevención de suicidios, y próximamente será evaluado por un psiquiatra, así como por los trabajadores y educadores sociales, para plantear al Juzgado de Móstoles su "reubicación" a alguno de los dos módulos psiquiátricos que tiene Instituciones Penitenciarias.
Uno está en Sevilla y el otro en Alicante. La Unidad Psiquiátrica de Foncalent es conocida, por ejemplo, por el ingreso de Angelo Carotenuto tras decapitar a su madre en Santomera en 2008 y pasearse por las calles con la cabeza de Teresa Macanás. Esta medida se adoptó tras la absolución del acusado, por no estar en el uso de sus facultades mentales, acordándose su ingreso psiquiátrico por un periodo máximo de veinte años.
Lo lógico es que Julio sea evaluado por un psicólogo forense durante la instrucción judicial, a la vista de que tiene una discapacidad intelectual del 71%, para valorar su imputabilidad. Hasta entonces, fuentes penitenciarias consideran que este veinteañero peruano "no es apto" para pasarlo a un módulo convencional con otros presos, una vez culmine su periplo por la enfermería de Navalcarnero donde permanece actualmente.
"No puede hacer vida normal en un módulo con otros presos". No hay que olvidar que la población reclusa del Centro Penitenciario Madrid IV tiene un perfil variado, en ocasiones peligroso, y en años anteriores se han producido incidentes violentos como el que protaginizó Phiero Batista: un boxeador dominicano, con delitos de lesiones y robo, que emuló a Mike Tyson y le arrancó la oreja a un funcionario en el módulo 6.
Una vista aérea de la prisión de Navalcarnero.
Los funcionarios no quieren Julio que se exponga a Julio al ambiente carcelario, marcado por el consumo de psicofármacos, ni a la convivencia con otros presos comunes porque su caso es mediático y no es descartable que quieran ajusticiarlo por haber matado a un niño.
Ana Villarubia, psicóloga forense, con experiencia en procesos penales, evaluando rasgos de la personalidad, advierte de que trasladar a Julio a una celda de un módulo de Navalcarnero solo agudizará su silencio y su nula colaboración con la investigación: "Una prisión es un entorno especialmente hostil para alguien con estas condiciones cognitivas".
- ¿Cómo puede afectar a Julio estar en una celda?
- Una persona con Trastorno del Espectro Autista, se adapta mal a los cambios y es especialmente sensible a estímulos externos. Se corre el riesgo tanto de generar reacciones depresivas como incluso de que colapse a nivel emocional o en términos de comportamiento. El tiempo de aislamiento si se vive con hostilidad, no facilitará que él se exprese.
El mero hecho de encontrarse en un entorno desconocido, sin transición previa, sin prepararse antes para el cambio y sin saber qué le espera, hace probable que se desestabilice o se repliegue. Entiendo que esto es lo que han detectado los funcionarios de prisiones. Por eso, estiman oportuno tenerle más protegido y contenido, sin mezclarlo con presos comunes.
- ¿Es posible que a Julio "no le conste haber hecho nada malo" con el difunto David?
- Podría ser, pero en ese caso su comportamiento no sería explicable por un cuadro de Trastorno del Espectro Autista, sino que habría que evaluar y añadir otro tipo de diagnóstico que podría conllevar mecanismos extremos de disociación. Incluso directamente procesos psicóticos.
En general, un perfil de estas características no es el más colaborador con una investigación, no por una mala intención sino por miedos asociados a las situaciones sociales, a sus problemas de comunicación y a los cuadros psicológicos que suelen arrastrar de forma conjunta: ansiedad, depresión o problemas del control de impulsos.
Ana Villarubia, psicóloga forense, junto a Ana Núñez-Milara, adjunta a la Dirección de El Español, colaboradoras del exitoso programa de TVE: Mañaneros 360. Cedida
La cuestión de agudizar el silencio de Julito, manteniéndolo en una prisión convencional en vez de enviarlo a un módulo penitenciario psiquiátrico, podría alargar aún más las pesquisas de búsqueda de una prueba clave que sigue en paradero desconocido seis después: el arma blanca que utilizó el veinteañero peruano contra el pobre David.
La psicóloga forense Ana Villarubia recuerda que hay precedentes como el crimen de Mateo en Mocejón (Toledo) que se deberían tener en cuenta para el caso de Villanueva de la Cañada (Madrid).
El citado crimen ocurrió en el Polideportivo Ángel Tardío, el domingo 18 de agosto de 2024, cuando Juan Pérez, de 20 años, apareció por allí y apuñaló a Mateo, de 11 años, la misma edad que tenía David.
Los dos infanticidios tuvieron varias similitudes: sus autores emplearon un arma blanca, los ataques fueron por sorpresa y ejerciendo una enorme brutalidad porque Mateo recibió once puñaladas y en el caso de David se habla "de veinte" heridas inciso-contusas por la espalda y el tórax.
Además, Juan, el autor del crimen de Mateo, teníauna discapacidad intelectual del 70%, y Julio, el autor del asesinato de David, tiene una discapacidad del 71%. "En el caso de Mocejón, una medida que se acordó fue que Juan pudiera ver dibujos animados en prisión y se le facilitó una televisión para que estuviera tranquilo", según ejemplifica la psicóloga y colaboradora de Mañaneros 360 en TVE.
Juan Pérez, el asesino confeso de Mateo, un niño de 11 años, al que asesinó en Mocejón en el verano de 20024.
- ¿Se debería adecuar al autismo de Julio su estancia en la cárcel como se hijo con Juan para que colabore con la investigación?
- Ana Villarubia: Hay formas de facilitar la transición de Julio al entorno de prisión, a través de las visitas de los familiares, con objetos que le resulten cotidianos y que puedan introducirse en su día a día en su celda, incluso que mantenga consulta con profesionales de referencia.
Es un proceso lento, pero que podría agilizarse a petición de la autoridad judicial y con los informes médicos pertinentes de que, efectivamente, ciertas 'adaptaciones' son necesarias para minimizar el riesgo para la salud física y emocional de Julio, así como para facilitar la labor de los investigadores y peritos que tengan que entrevistarle y evaluarle.
El perfil de Instagram de Julio revela que le encantan los gatos, tocar la guitarra y que tiene talento para dibujar. Sus ilustraciones son lúgubres y sombrías, incluso siniestras aunque le aplique color. Es el caso del dibujo que ilustra este reportaje donde Julito -supuestamente- está con un grupo de niños, contemplando una puesta de sol, y parece que hay una especie de charco de sangre a los pies de dos menores.
La Guardia Civil ha confirmado que Julito solía acudir cada tarde a la Plaza de España de Villanueva de la Cañada, y se ponía a dibujar mientras esperaba la llegada de niños, de 10 a 12 años, para jugar con ellos y pedirles su amistad. Era casi una obsesión tener un círculo social. De hecho, en esa plaza conoció a David en 2024 y terminó escribiéndole una carta de amor antes de asesinarlo porque le rechazó: 'Te quiero'.
Algunos de los dibujos góticos de Julio.
La psicóloga forense Ana Villarubia considera que permitirle dibujar en prisión, contribuiría a que Julio se soltara en Navalcarnero donde se comporta como un niño, su otra supuesta obsesión. "Todos los domingos acudía al parque de la calle Real, cerca de la iglesia ortodoxa de Villanueva de la Cañada, y esperaba allí a que salieran los niños", según subraya un ciudadano rumano que es feligrés de esa parroquia.
"Nunca estaba acompañado de un adulto ni de sus padres". "Iba como una persona autónoma, actuaba con educación y de forma amistosa, si hablamos en términos de sus capacidades intelectuales". Este cabeza de familia cuenta que se rodeaba "de niños de 10 a 12 años", argumentando siempre lo mismo cuando algún padre se acercaba al ver a Julio jugando con críos. "Decía que tenía 15 años".
Otro ciudadano rumano que conoce a Julio ofrece el mismo relato: "Él aludía a su marginalidad y a que no tenía amigos porque era autista para justificar que estaba con niños. Todo el mundo lo ha tratado como un chico menor de edad, de 15 años, y los niños que estaban con Julio no sentían miedo porque están educados para integrar".
Estos dos miembros de la parroquia ortodoxa a la que acudía el difunto David, junto a sus dos hermanos y sus padres, Gabriel y Ancuta, confiesan que la comunidad siente "estupor" tras el infanticidio. "Por como era su mente oscura, parece que Julio pudo hacerle esto a cualquier crío".
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