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La vida siendo presidenta y con un grado 3 de dependencia: «Si no tuviese asistente personal, no podría»

La vida siendo presidenta y con un grado 3 de dependencia: «Si no tuviese asistente personal, no podría»
Artículo Completo 815 palabras
Nerea González, al frente de la Federación Impulsa Igualdad, resalta la importancia de este servicio que ya han puesto en marcha desde la entidad malagueña
La vida siendo presidenta y con un grado 3 de dependencia: «Si no tuviese asistente personal, no podría»

Nerea González, al frente de la Federación Impulsa Igualdad, resalta la importancia de este servicio que ya han puesto en marcha desde la entidad malagueña

Regala esta noticia Añádenos en Google Nerea González, presidenta de la Federación Impulsa Igualdad Málaga, durante una ponencia. (Sur)

Cristina Pinto

20/09/2026 a las 23:52h.

Nerea González tiene 41 años, preside desde hace tres la Federación Impulsa Igualdad Málaga y convive desde hace doce con una silla de ruedas eléctrica ... debido a una enfermedad rara degenerativa de carácter mitocondrial. Su realidad cotidiana está marcada por un 75% de discapacidad reducida y un grado 3 de dependencia. Sin embargo, cuando se le pregunta por su día a día, Nerea no habla de reclusión, sino de actividad, representación institucional y vida independiente. La clave de esta autonomía tiene un nombre muy concreto: la asistencia personal. Ella no habla desde la teoría, sino desde la vivencia en primera persona.

«Gracias a la asistencia personal puedo realizar mis labores como presidenta dentro de la federación, no podría sin esta ayuda»

Nerea González

Frente a esta realidad, la asistencia personal permite realizar tareas cotidianas, incrementar la autonomía e impulsar la permanencia en el domicilio propio, evitando así la institucionalización. «Soy una férrea defensora de la figura del asistente personal porque, gracias a ella, puedo realizar mis labores como presidenta dentro de la federación. A mí me invitan a participar en congresos, en charlas y en un montón de eventos a los que no podría acudir si no contara con esta ayuda», explica González. En algunas ocasiones padece crisis similares a ataques epilépticos, lo que le exige ir siempre acompañada por un profesional capacitado para reaccionar ante cualquier contingencia. Además, su asistente conduce su propia furgoneta adaptada y acciona la rampa para sus desplazamientos. «Tener un asistente personal me da la libertad de organizarme para seguir haciendo las cosas que me gustan y las tareas de la presidencia. Sin esa figura me sería muy, muy difícil; tendría que renunciar a muchas más cosas de las que ya renuncio por mi condición», confiesa con rotundidad.

Una radiografía social

Una de las grandes reivindicaciones de la entidad es matizar la diferencia fundamental entre la ayuda a domicilio y la asistencia personal. «La Ley de Dependencia contempla la figura del asistente personal, pero la realidad es que no hay partida presupuestaria suficiente que permita que una persona disponga de él, con independencia del auxiliar a domicilio», señala Nerea. Mientras la ayuda a domicilio se centra en las necesidades dentro del hogar, como por ejemplo, la higiene, las comidas o la movilización, el asistente personal está concebido para la vida autónoma en el exterior, aunque también en el caso de este programa, acuden al domicilio. Un auxiliar público no puede conducir el vehículo del usuario ni acompañarle a actividades de ocio. «Por el contrario, la asistencia personal rompe esas barreras», aclara Nerea González.

«Hay personas que viven solas y no pueden ir a la playa. Gracias a esta iniciativa han podido hacerlo y están contentísimos»

Nerea González

«Los usuarios están contentísimos porque hay gente que te cuenta que ha podido ir a la playa gracias a la compañía de otra persona. Hay personas que viven solas o cuyo entorno no tiene tiempo de calidad para dedicarle a algo que no sean los cuidados. Si en nuestro tiempo libre decidimos irnos a La Malagueta a tomar algo, lo hacemos con la tranquilidad de ir acompañados por un profesional», destaca la presidenta.

Los beneficiarios

Este proyecto beneficia a una veintena de personas con discapacidad física, intelectual o trastornos mentales. La Federación Impulsa Igualdad Málaga engloba a cinco asociaciones: Aspaym Málaga (Asociación de parapléjicos y grandes discapacitados físicos), Amapyp (Asociación malagueña de afectados por polio y postpolio), Amfaem (Asociación malagueña de familiares y afectados de esclerosis múltiples), Amaeb (Asociación malagueña de espina bífida) y Atolmi (Asociación de terapia ocupacional y laboral de personas con discapacidad).

El equipo está integrado por una trabajadora social y una asistente personal. La técnica de la entidad selecciona a los participantes mediante un formulario socioeconómico, organiza los horarios de forma personalizada, realiza seguimientos individuales y controla los gastos. Entre las actividades destacan la adaptación de espacios en el hogar, círculos de conversación y escucha activa, apoyo en la gestión del tiempo libre y participación en eventos de representación o culturales.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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