- ANDRÉS STUMPF Bruselas
- El BCE hace de la agilidad un pilar de su política monetaria
- Lagarde acerca las subidas de tipos: "la indecisión no nos va a paralizar"
- Miembros del BCE ven más probable que se materialice su escenario adverso: inflación al 3,5%
La presidenta de la autoridad monetaria, a una semana de una nueva cumbre, señala que el banco central estará listo para actuar cuando cuente con los datos necesarios para tomar decisiones.
El Banco Central Europeo (BCE) no quiere sobresaltar a un mercado asustado y trata de resultar lo más predecible posible. Eso es lo que explica el discurso de hoy de Christine Lagarde, presidenta de la autoridad monetaria, que, en la recepción del 75 aniversario de la Asociación de Bancos de Alemania, ha decidido deslizar que la institución con sede en Fráncfort mantendrá los tipos de interés sin cambios en la cumbre de política monetaria que se celebrará la próxima semana.
"La doble incertidumbre sobre la duración del impacto y la amplitud de su transmisión justifica la necesidad de recabar más información antes de llegar a conclusiones definitivas sobre nuestra política monetaria", ha asegurado Lagarde, que sostiene "saber no es suficiente; debemos actuar", pero que "para el BCE, esto significa estar preparados para actuar cuando tengamos la información necesaria".
A falta de dos días para entrar en periodo de blackout, como se conoce a la semana previa a la reunión de política monetaria en la que los miembros del BCE no pueden hablar sobre las decisiones relativas al precio del dinero, que la presidenta del organismo exprese de forma tan contundente que falta información aún para actuar sólo puede implicar que existe un importante consenso en el Consejo de Gobierno para mantener los tipos sin cambios. Así, salvo sorpresa de última hora, las tasas se mantendrán una vez más en el 2%, nivel en el que llevan ancladas desde junio del pasado ejercicio.
"Hasta ahora, no hemos visto que los precios de la energía suban lo suficiente como para llevarnos directamente a nuestro escenario adverso", ha comentado la presidenta del BCE.
Fuerzas contrapuestas
La autoridad monetaria entiende que hay dos fuerzas contrapuestas afectando a la economía europea. Por un lado, la subida de los precios de la energía puede provocar efectos de segunda ronda en la que precios y salarios formen una nueva espiral inflacionista. Por el otro, la enorme incertidumbre sobre el impacto en el crecimiento de la subida de los precios de la energía, unida a la baja confianza de los consumidores e inversores puede afectar de forma directa a la demanda global.
"Estamos atentos a lo que sucede a continuación", ha indicado Lagarde, que parece emplazar directamente a la reunión de junio como la fecha más próxima en la que el BCE podría afrontar la subida de los tipos de interés.
PARA SABER MÁSEditorial ExpansiónLagarde vela sus armas ante la temida inflación
PROTAGONISTAChristine Lagarde, la gran dama de las finanzas
- Redacción: ANDRÉS STUMPF Bruselas
La autoridad monetaria quiere evitar llegar tarde a contener la inflación, con la memoria de la crisis energética de 2022 aún fresca. Sin embargo, también teme que el conflicto acabe siendo menos persistente de lo esperado, pero ya haya afrontado subidas de tipos que mellen el crecimiento esperado, ya de por sí bajo.
El BCE trata de identificar si el rumbo de la economía sigue el camino del escenario base elaborado en marzo y que contemplaba una inflación del 2,6%, o si, por el contrario, toma forma el escenario adverso que apunta a un crecimiento de los precios del 3,5% este año. Solo el segundo requeriría una política monetaria decididamente más expansiva, pero la autoridad monetaria todavía no está segura de cuál es la realidad más probable
"El abanico de posibles resultados es muy amplio. El 31 de marzo, cuando el conflicto parecía intensificarse, los precios del petróleo nos habrían situado de lleno en nuestro escenario adverso. Para el 10 de abril, tras el anuncio del alto el fuego, nos encontrábamos entre el escenario adverso y el escenario base", ha señalado Lagarde como reflejo de la volatilidad de la situación global y de la enorme incertidumbre que debe navegar el BCE.
Los expertos, por el momento, descuentan entre una y tres subidas de los tipos de interés este año por parte de la institución con sede en Fráncfort y, tal y como apunta Lagarde, apuestan a que el primero de estos movimientos podría llegar en junio. En esa cita, el BCE revisará nuevamente sus proyecciones macroeconómicas con nuevos datos que podrían ofrecer más claridad.
"Estamos comprometidos con nuestro mandato de estabilidad de precios. Garantizaremos que la inflación vuelva al 2% a medio plazo. Y actuaremos según lo requiera la situación", ha concluido Lagarde.
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