9ª etapa
Las brasas de Ussel purifican a Van der Poel, que gana para honrar a su abuelo PoulidorEl neerlandés resuelve con jerarquía la escapada de quilates a la que el pelotón apenas concedió un minuto en una jornada sofocante y retorcida en el Macizo Central
Regala esta noticia Añádenos en GoogleIván Benito
12/07/2026 Actualizado a las 19:28h.La leyenda del eterno segundón de Raymond Poulidor arrancó un 12 de julio. Era también domingo. Una tarde asfixiante bajo el sol del Macizo Central, ... calor abrasador y rampas infernales hasta la cima del Puy de Dôme. Allí se realiza una fotografía para la historia del ciclismo. Y del Tour. Anquetil y Poulidor, retorcidos sobre sus manillares, hombro con hombro, batallan por una victoria que siempre caerá del lado del primero. Los dos pasaron a la posteridad desde ese día de 1964. Uno ganó cinco Tours y Pou Pou, conoció un éxito único, el de la derrota. La belleza del fracaso sin rendición.
El Tour aún no había llegado hasta la ciudad de Correze, pero la localidad organizó entre 1952 y 1984 un popular Critérium cuando acababa la ronda gala. Su gran dominador fue Poulidor, ganador de seis ediciones, que se quitaba así la espina de París. Tres veces segundo y cinco tercero. Héroe local por su entereza. Y con 189 victorias en su palmarés. Su ADN lo tiene Van der Poel, ganador de infinitud de carreras como la Milán-San Remo, Tour de Flandes o París-Roubaix, que en Ussel, como su abuelo, recuerda que Pou Pou también era un ganador.
Van der Poel resuelve con jerarquía la escapada. Primero hizo la selección en la última subida puntuable de la jornada. Y después dominó la llegada final. Cuesta arriba. Sobre pasos de cebra pintados de amarillo, verde y blanco. Los colores del Tour. Pidcock, Johannessen y Baudin le dejan toda la responsabilidad. El neerlandés la asume. Parece el final de la Amstel Gold Race. Lanza el sprint. Poderoso. Pidcock, al que le falla el cambio, y Baudin no alcanzan su velocidad. El noruego sí. Es duro. Le aguanta, pero no le rebasa.
Su abuelo Pulydor
«¿Has ganado?», le pregunta Pogacar. «Enhorabuena». Tercer triunfo del neerlandés en el Tour. El esloveno, con el que se disputa las grandes victorias en primavera, lleva 23.
El amor y el odio en el ciclismo a veces no están separados por más de 30 kilómetros. Es la distancia a meta en la que Mathieu Van der Poel cambia otra vez su percepción del Tour de Francia. De primeras tuvo un flechazo. Hasta se vistió de amarillo para honrar la figura de su abuelo, Raymond Poulidor, que nunca tuvo el privilegio de ser líder. Luego la flecha le atravesó el corazón. Su relación entró en la monotonía. «¿De qué disfrutas en estos días?», le preguntaron tras las jornadas llanas. «No de mucho», respondió. La familia tomó parte. Su padre, Adrie, clasicómano como el hijo, lamenta que los recorridos tengan pocas oportunidades para gente de su perfil. Ya solo se ven los defectos. Las mariposas ya no revolotean en el estómago.
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𝑨𝑳𝑬𝑹𝑻𝑨 𝑽𝑨𝑵 𝑫𝑬𝑹 𝑷𝑶𝑬𝑳 ⚠️La estrella neerlandesa se impone en un auténtico etapón y suma su tercera victoria en el Tour de Francia.#TDF2026#LaCasadelCiclismopic.twitter.com/p8rTb1xaQK— Eurosport.es (@Eurosport_ES) July 12, 2026
El sol de Malemort hervía sobre las cabezas de los ciclistas. Hacía una calor de eso, de mala muerte, para empezar una etapa sin tiempo para coger aire. Por carreteras estrechas, calientes y blanquecinas por la cal hidratada con la que riegan el asfalto, para que dure más y no se descomponga. Todo el día arriba, sintiendo como si colocaran el rostro cerca de un radiador, y abajo, en el que el airecillo que levantan por la velocidad se siente como un secador de pelo contra la cara.
Las gentes de esta tierra están hechas a respirar calor. Es la parte más despoblada de Francia. La diagonal del vacío la llaman. Entre Corrèze, que, Malemort y Ussel han invertido en torno a 240.000 euros para albergar la primera jornada recortada por el sol abrasador en la historia del Tour. La Asociación de Ciclistas asegura estar negociando ya para que en 2027 haya una etapa matutina. «No es descabellado», aseguran. «Las medidas tienen que ser más claras y contundentes», pide Carlos Verona. Pogacar se limita a dar las gracias mientras deshoja etapas como margaritas. Esta la quiero, esta no la quiero.
Media victoria
En Ussel salió que no. Pero tuvo a toda la fuga en vilo. La jornada arrancó con el Lidl-Trek acelerando el pelotón por el sprint intermedio. Pedersen amplió su ventaja en el maillot verde y dio luz de ese mismo color para la formación de la fuga. Más de 50 kilómetros a palos hasta que Van der Poel logró formar una fuga de 16 ciclistas, con Pidcock llegando sobre la bocina.
Se toparon entonces con el puerto de segunda Suc au May, una cuesta con dos kilómetros con porcentajes de dos dígitos, que dejó el grupo en Van der Poel, Pidcock, Castrillo, Tobias Johannessen, Van Eetvelt, Baudin, Simmons y Derek Gee. Y el pelotón, en 40 unidades, liderado por un UAE que no dejaba más de un minuto de margen pese a no haber ningún corredor inquietante. Y así fueron pasando los kilómetros, con Ineos sumándose a la persecución en favor de Ganna, y Van der Poel rompiendo la fuga finalmente en el Mont Bessou, el punto más alto del departamento de Correze.
Ahí aseguró media victoria. La otra media llegó al final, antes de la felicitación de Pogacar, que hace rodillo con Del Toro, los dos con la lengua fuera antes de la ducha y el traslado para la jornada de descanso. En el hotel del Decathlon, al lado del autobús, aparca siempre un camión. Disponen allí de una cámara de crioterapia. Una cápsula de la que salen como si fuera el ascensor de 'Lluvia de estrellas'. Como nuevos. 3 minutos a 130 grados bajo cero para favorecer la recuperación. Dicen que Seixas después solo necesita 10 minutos para dormirse. Para soñar con el 14 de julio.
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