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Las cabras monteses despiden el verano con nuevas visitas nocturnas a Canillas de Aceituno

Las cabras monteses despiden el verano con nuevas visitas nocturnas a Canillas de Aceituno
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Rocío Ortiz documenta de nuevo las visitas nocturnas de Duke y otros ejemplares que bajan desde La Maroma hasta el casco urbano canillero
Las cabras monteses despiden el verano con nuevas visitas nocturnas a Canillas de Aceituno

Rocío Ortiz documenta de nuevo las visitas nocturnas de Duke y otros ejemplares que bajan desde La Maroma hasta el casco urbano canillero

Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de unas cabras monteses grabadas por Rocío Ortiz en Canillas de Aceituno. (ROCÍO ORTIZ)

Eugenio Cabezas

20/09/2026 a las 22:19h.

Cuando las calles de la parte alta de Canillas de Aceituno quedan prácticamente vacías y las temperaturas comienzan a suavizarse después de las jornadas todavía ... calurosas de septiembre, aparecen unos visitantes que ya empiezan a resultar familiares para algunos vecinos. Las cabras monteses han vuelto a bajar durante la madrugada hasta el casco urbano, a los pies de La Maroma, en busca de vegetación y rincones tranquilos.

los dos últimos veranos ha documentado las incursiones nocturnas de varios ejemplares por la zona alta de la localidad y que ha terminado poniéndoles nombre para poder distinguirlos en sus sucesivas visitas.

El más reconocible para ella continúa siendo Duke, un gran macho montés que lleva observando desde el verano de 2025. «Cuando la madrugada envuelve Canillas de Aceituno llega el vecino más especial y majestuoso del pueblo», relata Ortiz, que describe cómo el animal desciende desde el entorno de La Maroma y se mueve por las calles cuando apenas queda actividad humana.

Duke vuelve a recorrer la parte alta de Canillas de Aceituno acompañado esta vez por otro ejemplar más joven durante la madrugada

En una de las últimas apariciones, Duke llegó acompañado de otro ejemplar más joven. Ortiz cuenta que el adulto pasó inicialmente de largo ante uno de los árboles donde suele alimentarse y permaneció atento mientras el segundo animal se aproximaba. «Se detuvo en seco, erguido, con la mirada fija en la penumbra, y esperó paciente», explica la vecina sobre una secuencia que pudo seguir a escasa distancia con su cámara.

El ejemplar joven terminó acercándose al moral donde Duke había ramoneado en visitas anteriores. La vecina interpreta los movimientos del animal adulto como una especie de vigilancia y aprendizaje del más pequeño. «Cada movimiento era una guía; el ejemplar menor replicaba cada gesto», describe. Se trata, en cualquier caso, de una interpretación de la observadora: no existe confirmación científica sobre el parentesco entre ambos animales.

Cueva Millón

No es la única escena que Ortiz ha conseguido grabar durante las últimas semanas. Días antes observó también a Spirit, el nombre con el que bautizó el pasado verano a otro ejemplar joven que comenzó a acompañar a los adultos por la calle Convento y sus alrededores. En esta ocasión lo encontró alimentándose en las proximidades de la denominada Cueva Millón mientras otro macho permanecía en una posición elevada.

La vecina considera que estas apariciones permiten observar conductas que normalmente pasan inadvertidas para quienes recorren la sierra durante el día. «Poder presenciar estas secuencias es un regalo efímero que la naturaleza concede solo a quienes saben observar en silencio», asegura Ortiz. Para ella, Duke y el resto de ejemplares forman ya parte del paisaje nocturno de este municipio de la Alta Axarquía, de apenas 1.900 habitantes empadronados.

SUR ya contó el pasado julio cómo estos animales habían vuelto a recorrer la calle Convento y otros puntos cercanos a las viviendas después de comenzar a dejarse ver con frecuencia durante el verano de 2025. En aquellas primeras incursiones los ejemplares se acercaban principalmente a un moral, un níspero y otra vegetación situada junto a las casas para alimentarse durante las horas de menor actividad.

Las sierras de Tejeda y Almijara son uno de los principales focos de cabra montés y La Maroma alcanza los 2.068 metros de altitud

La explicación geográfica resulta evidente. Canillas de Aceituno se asienta en las estribaciones del parque natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un espacio de más de 40.000 hectáreas repartido entre Málaga y Granada. La propia Junta de Andalucía señala que estas sierras constituyen uno de los principales focos de cabra montés y que actualmente la especie atraviesa una etapa de expansión en la zona.

La Maroma domina además todo este paisaje desde sus 2.069 metros de altitud, la máxima cota del parque natural y de la provincia malagueña. La cabra montés figura entre las especies más emblemáticas del espacio protegido y su importancia histórica fue tal que su presencia motivó en 1973 la creación de la Reserva Nacional de Caza de Tejeda y Almijara.

De madrugada

Las visitas al casco urbano ilustran esa estrecha frontera entre el pueblo axárquico y la montaña. Lo que para muchos vecinos es una imagen llamativa también exige mantener cierta distancia. La Junta recomienda no alimentar a la fauna silvestre ni dejar restos de comida que puedan atraerla hacia zonas habitadas, una práctica destinada a evitar que los animales modifiquen sus pautas naturales de comportamiento.

Mientras tanto, Rocío Ortiz continúa pendiente de las madrugadas y de cualquier movimiento entre las rocas, árboles y calles situadas en la zona más elevada de Canillas. «No solo habitan la sierra; caminan entre nosotros», resume. Duke, Spirit y los otros ejemplares siguen escribiendo así, noche tras noche, una peculiar crónica de convivencia entre el casco urbano de Canillas de Aceituno y la fauna salvaje de La Maroma.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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