- SERGIO SAIZ
Desde falsas relaciones sentimentales que terminan abruptamente tras la entrega de pequeñas fortunas en criptomonedas hasta chivatazos bursátiles en redes sociales en los que solo gana el anónimo soplón.
Gracias a la digitalización de la inversión, millones de particulares tienen acceso a unos mercados antes reservados para la elite financiera.
Pero la democratización de Wall Street ha disparado también las estafas, con el foco puesto en pequeños ahorradores que sueñan con convertirse en millonarios en tiempo récord. Algunos timos se han vuelto tan populares que hasta el propio regulador bursátil de EEUU ha identificado cuáles son las cinco estafas más habituales que llegan a su Oficina de Educación al Inversor.
Plataformas y cuentas fantasma
El aviso de la SEC apunta a un patrón de base que se repite con mucha frecuencia: los estafadores convencen a las víctimas para ingresar cada vez más dinero en cuentas o plataformas de inversión que, en realidad, no existen. El saldo crece de forma espectacular en la pantalla, pero no hay activos detrás. Cuando el inversor intenta retirar sus abultadas ganancias, el dinero ha desaparecido.
Hace dos meses, el supervisor estadounidense acusó a tres plataformas de criptoactivos y cuatro supuestos clubes de inversión de utilizar operaciones ficticias y balances inventados para desviar unos 14 millones de dólares de pequeños inversores reclutados en redes sociales.
Del romance al 'pig butchering'
El segundo tipo de estafa más frecuente son las relaciones sentimentales falsas, construidas generalmente por canales online, aunque a veces también en persona, pero esto último solo ocurre en los casos más lucrativos, cuando la víctima tiene millones en su cuenta de ahorros. ¿Cómo funciona? Ya sea en redes sociales o en aplicaciones de mensajería, un desconocido abre conversación "por error" y, durante semanas, cultiva una amistad que termina desembocando en una aparente relación sentimental. Amor a primer clic.
Cuando la confianza está establecida, aparece la oportunidad de inversión, casi siempre con estos elementos en común: hay que apostar por criptomonedas, divisas extranjeras o supuestos productos VIP de alto rendimiento.
La SEC presentó sus primeras acciones formales contra este tipo de fraudes hace menos de año y medio, acusando a varios individuos y entidades vinculadas a dos plataformas cripto ficticias de engañar a sus víctimas utilizando este modus operandi.
Esta estafa es tan popular y habitual que incluso ha sido bautizada extraoficialmente como pig butchering, que en español se traduciría literalmente como la matanza del cerdo. Se calcula que los robos a través de este método suman ya cerca de 10.000 millones de dólares anuales, y es sin duda uno de los mayores quebraderos de cabeza para el FBI, que recibe miles de denuncias por este tipo de casos.
Pagar pero no cobrar
Aunque muy poco sofisticada, otra estafa clásica que la SEC identifica al alza es el pago de comisiones por adelantado. El guion es siempre el mismo: el inversor tiene derecho a recuperar una cantidad de los beneficios logrados de un fondo o cuenta que sí existe, pero sujeta a un esquema piramidal.
Piden al cliente que pague impuestos, gastos de gestión o tasas regulatorias antes de recuperar el dinero, que llega con cuentagotas y, en el peor de los caos, nunca llega. Existe otra versión, en la que la víctima es agraciada con un premio, que solo recibirá después de pagar las comisiones pertinentes. Una vez abonadas, los promotores y el dinero desaparecen.
Suplantar al regulador o al bróker
¿Quién no ha recibido nunca un mensaje de un banco del que ni siquiera es cliente avisando de que van a cerrarle la cuenta si no da todos sus datos inmediatamente?
La SEC alerta de que estas prácticas tan burdas son cosa del pasado, al menos en EEUU, donde los estafadores se han vuelto tan sofisticados que incluso se hacen pasar por el propio regulador con unos mensajes tan creíbles que incluso a los más veteranos de Wall Street les cuesta identificar el intento de engaño.
La SEC ha identificado casos en los que incluso los timadores han conseguido datos de los propios funcionarios del regulador para hacerse pasar por ellos. El patrón se repite con brókeres, gestoras y bancos.
Chivatazos bursátiles en redes
Tan burdo como efectivo: el chivatazo por redes sociales. La sed por adelantarse a un pelotazo bursátil gracias a soplones anónimos dispara con frecuencia la volatilidad en algunos valores de Wall Street sin razón aparente. Su máxima expresión son las meme stock, pero no hace falta llegar a casos tan sonados. Muchas comunidades se organizan a través de redes sociales como Discord o Telegram para manipular un valor que suele pasar desapercibido.
Sin embargo, la SEC alerta de que quienes participan en esas comunidades para manipular el valor son las propias víctimas, ya que los únicos que se enriquecen son los promotores del chivatazo, ya que son los únicos que saben cuándo retirarse del juego a tiempo, antes de que las acciones vuelvan a desplomarse y los aspirantes a millonarios exprés pierdan todos sus ahorros.
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