Las críticas que se extienden por Venezuela contrastan con el acercamiento que el terremoto ha facilitado con Estados Unidos
Regala esta noticia Añádenos en Google Las operaciones de rescate se demoran y la población dirige su ira hacia el gobierno. (AFP) 27/06/2026 a las 19:57h.Son imágenes aterradoras. Un joven atrapado entre los escombros de un edificio de La Guaira se graba con el móvil para lanzar una petición de ... socorro a través de Instagram. Casi inmovilizado por completo, logra girar el teléfono para mostrar el rostro de una niña a la que solo se le ve la cabeza. El resto del cuerpo está cubierto por ladrillos y trozos de hormigón armado, pero está viva. A sus pies hay otra cabeza, tapada por una melena negra, inmóvil; y al fondo, borroso, en un hueco oscuro se atisba un cuerpo encorvado, también aparentemente inerte: «Ayuda, estoy en el edificio Mediterráneo», indica, ofreciendo una dirección en la localidad de Tanaguarena. «Estoy en el sótano, tengo una costilla rota. No pido que me saquen a mí, solo quiero que saquen a mi hermana, de 7 años de edad, y a mi abuela, con 73. Ayúdenlas a ellas. Hay 3 pisos encima de nosotros», suplica.
«Ahí hay una mujer que lleva esperando a que la rescaten ya más de dos días y no viene nadie. Aún está viva, pero dios sabe cuánto resistirá», grita un usuario de X mientras graba el cuerpo de una mujer que asoma por lo poco que queda de una fachada semiderruida, a varios pisos del suelo. «¡Esto es lo que podemos esperar de nuestros gobernantes! ¡Son peores que el terremoto!», critica. No es el único que señala con dedo acusador al Ejecutivo de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que accedió al poder de Venezuela sin votación alguna de por medio pocos días después de la abducción de Nicolás Maduro en Caracas, el pasado 3 de enero.
Abucheos a Delcy Rodríguez
De hecho, el viernes por la tarde los vecinos del Edificio Petunia, un bloque de 22 alturas desmoronado en la capital, abuchearon a la política chavista cuando visitó el lugar para supervisar las tareas de rescate. «Ya está bien de hacer campaña política en una tragedia como la que estamos viviendo», le gritaron detrás de la zona acordonada. «El gobierno no está haciendo nada por el pueblo», añadieron, subrayando una idea cada vez más extendida que puede dinamitar lo poco que queda de la legitimidad de un régimen al que se critica por las restricciones que impone a quienes tratan de echar una mano y la laxitud con los saqueadores, a veces uniformados, que han vaciado todo tipo de comercios e incluso viviendas.
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