Martes, 10 de febrero de 2026 Mar 10/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Las derechas depués de Aragón

Las derechas depués de Aragón
Artículo Completo 575 palabras
"Un PP que nos resulte atractivo es también un PP que deja un espacio considerable para el crecimiento de Vox" Leer

Partamos de una evidencia: si hay un partido que necesita revisar su estrategia en la España actual, ese es el PSOE. Y si hay otros partidos que deben acompañarle en esa reflexión, esos son los demás integrantes de la coalición sanchista. Las elecciones aragonesas han confirmado lo que se lleva tiempo anunciando -y materializando-: las izquierdas bajan y las derechas crecen. El PSOE empeora sus resultados y pierde opciones de gobernar, mientras que el PP por lo general se mantiene -en Extremadura ganó un escaño, en Aragón se dejó dos- y afianza sus gobiernos. Los populares han cometido errores, pero que Yolanda Díaz animara este lunes a Feijóo a repensar su estrategia, cuando el partido de la vicepresidenta ha obtenido un único escaño en Aragón por los 26 del PP, solo ilustra lo disparatado de los argumentos que intenta poner en circulación el oficialismo.

Esto no quita para que, efectivamente, el PP deba plantearse qué significa el auge de Vox. Es una pregunta importante tanto para el futuro de ambos partidos como para el de nuestro sistema. Pero la respuesta no debería incurrir en dos planteamientos equivocados que han tenido bastante difusión a raíz de los resultados del domingo. El primero es el que asume que todo crecimiento de Vox es consecuencia de errores del PP. Persiste la idea de que los votantes de ese partido son ovejas descarriadas cuyo destino natural era votar a los populares, pero que se han alejado por impericia del pastor. Esta lectura tenía sentido en 2019, cuando el auge de Vox coincidía con una grave crisis del PP. A estas alturas, la explicación debe ser distinta: la derecha radical ofrece cosas que ni el PP ni los demás partidos ofrecen. Cosas que a un sector del electorado le resultan atractivas. Uno puede pensar que se equivocan sin asumir que lo hacen porque el PP no les ha ayudado a acertar.

Esto lleva al segundo planteamiento equivocado: dar por hecho que un PP que se diferenciase más claramente de Vox -reivindicando, por ejemplo, unos valores liberales o conservadores que entran en conflicto con los de la derecha radical- atraería a aquellos votantes que se están decantando por la formación de Abascal. No sé qué señales está dando la política contemporánea que puedan sostener esta tesis. Hace años que la familia política liberal-conservadora dejó de tener garantizada la primacía de la derecha. Y es cierto que España tiene sus particularidades, pero muchas de ellas -como la alianza de las izquierdas con el separatismo- también contribuyen a que crezca Vox.

Uno puede considerar que la tradición que bebe de Burke o de Mill choca en muchos aspectos con el nuevo populismo derechista. Y uno puede desear -yo lo hago- que los partidos liberal-conservadores defiendan esa herencia con convicción, que expliquen por qué ese proyecto sigue siendo necesario y que pongan líneas rojas donde sea preciso. Lo que no tiene sentido es pretender que esto atraerá a todo el mundo. Un PP que nos resulte reconocible y atractivo es también un PP que deja un espacio considerable para el crecimiento de Vox. Si uno pide lo primero, también debe estar dispuesto a aceptar lo segundo. Lo demás es política-ficción, y para eso ya está el PSOE.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir