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Las escenas de cine que mejor retratan el amor... ¡y las que han envejecido fatal!

Las escenas de cine que mejor retratan el amor... ¡y las que han envejecido fatal!
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Todos hemos soñado alguna vez con ser los protagonistas, aunque en algunos casos esto es bastante... ¿cuestionable? ¿casposo?

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Vivir | Relaciones humanas Las escenas de cine que mejor retratan el amor... ¡y las que han envejecido fatal!

Todos hemos soñado alguna vez con ser los protagonistas, aunque en algunos casos esto es bastante... ¿cuestionable? ¿casposo?

Solange Vázquez

Sábado, 14 de febrero 2026, 00:13

... que hoy es San Valentín. Pero, dicho esto, que queda tan bonito y tan grandilocuente, parémonos a pensar de dónde ha salido todo lo que sabemos o creemos saber del amor. De experiencias personales, por supuesto. Y de historias ajenas, de acuerdo. Pero, en buena medida, nuestros saberes sobre este sentimiento provienen de la ficción: literatura, arte, canciones... y cine. ¿En qué medida estamos marcados por lo que hemos visto en la pantalla? ¿Cómo ha condicionado nuestra educación sentimental? ¿Cuáles son las mejores escenas y las más fieles a lo que es o debe ser un gran amor? Las psicólogas Lara Ferreiro y Valeria Sabater se animan a elegir las más románticas y apuntan a algunas... discutibles (y, sí, algo casposillas).

'Love Actually' (2003)

Lara Ferreiro: «Uno de los momentos más recordados y románticos es la declaración silenciosa de Mark a Juliet en plena Navidad. Sabe que ella está casada con su mejor amigo y, precisamente por eso, no intenta conquistarla ni romper nada. Llama a su puerta, pone villancicos para no hablar y, con carteles escritos a mano, confiesa lo que nunca dirá en voz alta: 'Para mí, eres perfecta'. Es un amor contenido, no correspondido, que existe solo para ser expresado y luego soltado. Ahí está su fuerza«.

Los puentes de Madison (1995)

Valeria Sabater: «'No quiero necesitarte porque no puedo tenerte'. Esta frase, pronunciada por Clint Eastwood en el papel del fotógrafo Robert Kincaid, resume como pocas veces el intento de controlar lo que sientes para no sufrir, para no generar esa dependencia hacia alguien que, sencillamente, no puede formar parte de tu vida. Francesca, interpretada por Meryl Streep, descubre el amor auténtico cuando ya tiene una familia y una vida construida. Sin embargo, en lugar de entregarse a esa felicidad inesperada, elige la responsabilidad hacia los suyos. Más de uno hemos vivido ese amor que, por primera vez, se siente de manera profunda y madura, pero por diversas circunstancias, tal vez porque no es el momento o por falta de valentía, quizá, asumimos que no va a poder ser. 'Los puentes de Madison' nos enseña esto y también cómo esas historias incompletas se adhieren para siempre en la memoria y en el corazón».

Forrest Gump (1994)

Valeria Sabater: «Forrest Gump siempre amó a Jenny y, cuando le propone matrimonio, ella le comenta que no deberían casarse porque Forrest no sabe qué es amar. Gran error. 'No soy muy inteligente –le dice–, pero sé lo que es el amor'. Pocas palabras bastan para demostrar lo incondicional de su cariño y lo genuino de unos sentimientos que todos, absolutamente todos, podemos sentir más allá de nuestra condición».

Qué mal envejecer...

Seguramente no nos gusta oírlo. O ni siquiera nos hemos dado cuenta. Pero lo cierto es que algunas películas catalogadas como el colmo del romanticismo, analizadas bajo los criterios actuales..., pueden dejar mucho que desear. Ejemplos: 'Oficial y caballero', con esa escena final en la que él la saca a ella de la fábrica en brazos –en plan 'he aquí el salvador, te quito de trabajar, oyes'–. Otro: varios momentos de 'Pretty Woman'. Él, que es un putero, no lo olvidemos, yendo de guay y 'enseñándole' a ella cómo ser fina. Mmm... discutible todo, ¿no? Y hay un sinfín más. «Algunas llegan a normalizar dinámicas muy poco saludables disfrazadas precisamente de 'cuento de hadas' –apunta Sabater–. Otro ejemplo de ello aparece en 'El Diario de Noa': la protagonista está con otro chico en una noria, pero Noa no duda en encaramarse hasta allí y amenazarla con suicidarse (dejarse caer) si no accede a salir con él. Algo que para cualquiera, a día de hoy, sería una gran bandera roja».

Lara Ferreiro, psicóloga ENTREVISTA

«Nuestro cerebro no distingue del todo entre realidad y ficción»

–¿Por creer en películas nos damos el tortazo?

–No son la realidad… pero sí moldean cómo esperamos que sea. Y ahí es donde, a veces, llega el tortazo. Funcionan como un espejo atractivo pero deformado: reflejan algo reconocible y deseable, pero lo amplifican hasta convertirlo en una versión difícil de sostener en la vida cotidiana. Las películas románticas no nos engañan porque sean ficción, sino porque emocionalmente se sienten verdaderas. Nuestro cerebro no distingue del todo entre realidad y ficción cuando una historia está bien contada. Sabe que es cine, pero lo vive como si fuera en primera persona. Por eso activan las mismas áreas cerebrales que una experiencia real: empatía, apego, ilusión, esperanza. Esto ocurre porque entran en juego varios mecanismos neuropsicológicos. Lasneuronas espejo hacen que simulemos internamente lo que sienten los personajes: si se enamoran, sentimos mariposas; si sufren, nos duele. Además, las escenas románticas activan el sistema de recompensa liberando dopamina, el mismo neurotransmisor implicado en el enamoramiento real, lo que explica la euforia emocional que dejan algunas historias. A esto se suma la oxitocina, relacionada con el vínculo y la ternura, que aumenta la sensación de conexión incluso siendo simples espectadores.

-Qué peligro...

–El problema aparece cuando convertimos el guión en un modelo de vida. Cuando creemos que el amor debe sentirse siempre intenso, que quien te quiere 'lucha por ti' sin límites, o que el sufrimiento romántico es señal de profundidad. El cine suele mostrarnos el pico emocional, no el proceso. Vemos besos bajo la lluvia, reencuentros épicos y sacrificios heroicos, pero no la convivencia, la negociación diaria, el cansancio, el aburrimiento o los conflictos mal resueltos. No es casual que entre el 50 y el 55 % de las rupturas sentimentales se produzcan por expectativas no cumplidas, más que por falta de amor. Entonces, cuando la vida real es más plana, más torpe o menos cinematográfica, la interpretamos como falta de amor… cuando en realidad es normalidad. A esto se suma otra idealización peligrosa: la idea de que el amor todo lo puede. Desde la psicología sabemos que no es cierto.

–¿Cine y series recogen bien (de forma realista) el tema del amor?

–Suelen captar muy bien cómo empieza el amor, la primera fase, el enamoramiento, ¡pero nada más! Ahí la emoción es intensa, visible y fácil de narrar: miradas, deseo, incertidumbre, idealización. Sin embargo, tienden a quedarse ahí. Pocas muestran con la misma honestidad la convivencia, la gestión del conflicto, la rutina, el desgaste emocional o la necesidad de negociar. Y ahí es donde el amor real se pone a prueba.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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