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Vista de la sala de Murillo José Lacoste (1872-¿?), fotógrafo, y Juana Roig (1877-1941), editora Papel a la gelatina 1902-9 Procede del Archivo del Museo del Prado Las fotos que expandieron el PradoEl museo dedica su primera monográfica al fondo fotográfico que atesora, con más de 10.000 imágenes
Lunes, 2 de febrero 2026, 15:05 | Actualizado 15:13h.
... el resto de las piezas de la colección», dice Beatriz Sánchez Torija, comisaria de la primera monográfica que la pinacoteca dedica a estas imágenes que contribuyeron a forjar su prestigio internacional. Unas fotos de gran valor documental y científico, pero también de mucho tirón popular que se difundieron como postales.La comisaria ha seleccionado 44 fotos, todas copias originales, datadas entre 1863 y 1939. Es una muestra de cámara integrada en el programa 'Almacén abierto' dedicada a las colecciones del XIX y que estará en cartel en la sala 60 del edificio Villanueva hasta el próximo cinco de abril.
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3. Ofrenda a Venus, de Tiziano Hauser y Menet (act. 1890-1996) Tarjeta postal. Fototipia. Firmada. 1901 Adquirida en 2009. HF-5594Hay fotos de esculturas, de detalles de grandes pinturas, de dibujos, o piezas de artes decorativas que demuestran como «la foto tiene una función primordial de obra múltiple, que permite a cada cual quedarse con un trocito del museo para disfrute o estudio», destaca Sánchez Torija, una de las responsables de la colección de dibujos estampas y fotografías del museo.
«Otorgamos a la fotografía, un protagonismo pleno en consonancia con la importancia que ha adquirido tanto en el ámbito museístico como en la sociedad contemporánea», agrega.
Como la litografía y el grabado «la fotografía posibilita obtener múltiples ejemplos de una misma obra, pero añade una capacidad singular de representación precisa de la realidad», destaca la comisaria. «Esta cualidad la convirtió desde su inicios en el principal medio de difusión de las colecciones del Prado y en un registro de memoria fundamental para documentar tanto las obras como los espacios y prácticas geográficas de cada época», precisa.
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Imagen de la sala de la exposición «El Prado multiplicado Museo Nacional del PradoLa muestra permite así recorrer visualmente espacios icónicos del museo, como su galería central, las salas de Murillo o la galería escultura. Son imágenes de un alto valor documental e histórico que revelan aspectos hoy desparecidos sobre las obras, el mobiliario, la arquitectura, la decoración, la climatización o la presencia de visitantes y trabajadores en unas salas que en los albores de la fotografía solían estar desiertas. Descubren, por ejemplo, los desaparecidos frescos de Arturo Mélida y Alinari en la sala XII, el corazón del Prado, que alberga hoy 'Las meninas' y lo mejor del legado de Velázquez.
Las obras del Prado comenzaron a fotografiarse de manera sistemática en la década de 1860. Las limitaciones técnicas obligaban en muchos casos a trasladar al exterior las obras para aprovechar la luz natural. Obtenidos los negativos, los fotógrafos producían positivos en distintos formatos, para ser comercializados. «Esto favoreció la amplia circulación de imágenes del Prado tanto ante el público en general, como entre coleccionistas y especialistas», dice la experta.
Puente con la sociedad
A comienzos del siglo XX, la generalización de la tarjeta postal supuso un nuevo impulso a la difusión de las colecciones. Gracias a técnicas de impresión como la fototipia estas imágenes se popularizaron y permitieron que el Prado alcanzase una dimensión verdaderamente internacional, con la foto como un puente entre museo y la sociedad.
Hay en la muestras imágenes de fotógrafos de referencia como Juan Laurent, Jane Clifford, José Lacoste, Mariano Moreno, Heraclio Gautier, Domenico Anderson, Hanftaengl, del estudio Braun o del archivo de la hispanista Enriqueta Harris. «Sus fotos son una herramienta muy útil para la restauración y el estudio de los marcos, las cartelas y la museografía», destaca la comisaria,
Unas fotos que desempeñaron un papel primordial en la difusión de la imagen del museo y de obras maestras, como 'La rendición de Breda', de Velázquez, una de las más fotografiadas del museo entonces. Algunas de las fotos se realizaron incluso antes de que las obras ingresaran en El Prado, por su participación en exposiciones nacionales, aportando valiosos testimonio de su historia material y expositiva.
La colección fotográfica del Prado está digitalizada, pero en el proceso no se han utilizado escáneres, sino fotos de las fotos originales preservando así sus texturas. No hay fotografías expuestas en la muestra permanente del Prado, lo que acrecienta el interés por las de esta muestra. Se exhiben bajo una luz atenuada que no supera los 35 luxes para no castigar a las sensibles albúminas, gelatinas y carbones.
La recoleta exposición «invita a reflexionar sobre la fotografía, como vehículo de difusión y como patrimonio» a través de «una colección que documenta la historia del museo, transforma la forma de mirar sus obras y amplía a lo largo del tiempo el alcance cultural Del Prado», resume la comisaría.
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