El montaje, insólito en un momento muy delicado de las tensiones en el Pérsico, revela la obsesión del presidente por el principal centro energético persa y es calificado de «ridículo» por Teherán
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M. Pérez
31/08/2026 Actualizado a las 12:41h.La isla de Kharg «quedó reducida a escombros». Donald Trump publicó este domingo (madrugada del lunes en España) un escueto mensaje en su red social ... donde advertía de la destrucción de la principal terminal iraní de crudo en el Golfo Pérsico. ¿Era así en realidad? ¿Había acabado Estados Unidos con la principal fuente de ingresos del régimen islámico condenando a éste a un hundimiento económico a corto plazo? El mensaje se acompañaba de un vídeo. Entre enormes explosiones que lanzaban columnas de fuego hacia el cielo, un gran depósito de petróleo y un buque atracado en el puerto reventaban por completo. Sospecha: todo parecía demasiado perfecto, similar a una escena bélica de una superproducción de Hollywood. Rápidamente pudo comprobarse que se trataba de un montaje realizado con Inteligencia Artificial, uno más de esos trampantojos de hazañas bélicas que el presidente de EE UU gusta tanto de publicar en sus redes.
De hecho, a primera hora de este lunes algunos expertos no tenían claro si realmente las fuerzas estadounidenses atacaban la estratégica isla persa. El vídeo evidenciaba que había sido realizado con IA, pero el hecho de que Estados Unidos hubiera bombardeado este mismo domingo la isla de Larak, también en el estrecho de Ormuz, indujo a sospechar que quizás el tuit encubría otra acción armada sobre Kharg. La ofensiva contra Larak, a la que Teherán ha respondido con el lanzamiento de misiles a dos bases estadounidenses en Jordania, supone una reanudación de los combates con Irán, que permanecían paralizados desde julio.
Para empeorar el conflicto y el contexto del montaje, un superpetrolero ha quedado esta madrugada inutilizado en el estrecho sur de Ormuz después de chocar con dos minas navales. La Guardia Revolucionaria Islámica ha informado de que el buque intentaba cruzar el canal «ilegalmente» y ha insistido en que cualquier otro barco que trate de hacer lo mismo deberá «respetar» sus órdenes. Esta vez sí, el superpetrolero que ha ardido forma parte de la realidad y no del fílmico universo de Trump.
El aparato paramilitar persa ha establecido una ruta para la navegación bajo su control y un peaje a las embarcaciones, sobre las que pesa la amenaza de bombardearlas con drones o misiles si hacen caso omiso. El incidente de esta madrugada es un recordatorio de los peligros que lleva implícita la travesía del estrecho.El petrolero, del que no se ha facilitado su identidad, ha sufrido un grave incendio y hasta ahora se desconoce la situación de la tripulación.
El Centcom, el Comando Central de EE UU, ha ofrecido detalles sobre la incursión de sus cazas sobre Larak para destruir dos lanzaderas de cohetes, pero no ha dicho una palabra de Kharg. Tampoco la Casa Blanca ha respondido a las peticiones de aclaración expresadas por varios medios de comunicación estadounidenses. O si se trata de una advertencia del presidente de que su siguiente objetivo será precisamente el enclave petrolero persa.
El montaje, en cualquier caso, revela la obsesión de Trump con esta isla, en la que Teherán gestiona el 90% de sus exportaciones de crudo. El líder de EE UU es consciente de que dejar fuera de uso sus infraestructuras energéticas representa un golpe clave a los recursos financieros del Gobierno persa. En varias ocasiones ha amenazado con invadirla, aunque nunca lo ha llevado a la práctica.
La isla está fuertemente protegida, no solo desde su interior, sino también desde su entorno en el estrecho, infestado de plataformas de tiro de la Guardia Revolucionaria. La Casa Blanca es consciente de que, para vencer la resistencia de los defensores, necesitaría una incursión terrestre a cargo de un amplio despliegue de tropas, que luego permanecerían expuestas al fuego de los paramilitares. El resultado podría ser un número de bajas mortales norteamericanas muy superior al que estaría dispuesto a aceptar la población estadounidense.
El director de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo, Hamid Bovard, ha calificado de «ridículo» el vídeo sobre Kharg y asegura que la actividad petrolera continúa con normalidad. «Los tuits de Trump son ridículos y las condiciones en Kharg son tranquilas y apropiadas», ha comunicado a las agencias de prensa.
No es la primera vez que el líder republicano publica ficciones con la ayuda de la IA, aunque ya han surgido críticas respecto a que la situación actual no está para humoradas. El intercambio de disparos de esta noche pasada ha elevado automáticamente los precios del petróleo, que de nuevo alcanza los 91 dólares por barril según la referencia Brent.
El cansancio entre los estadounidenses es evidente por la prolongación del conflicto y la galopante inflación, sobre todo en el caso de los combustibles, al alza casi de manera permanente. La popularidad del líder republicano ha caído drásticamente y a su partido le preocupa que pierde fuelle no solo en las ciudades sino también en las zonas rurales que han sido su feudo. Significativamente, estos lugares son los que más acusan la carestía de la gasolina, ya que factores como la falta de competencia y las largas distancias que las cisternas deben recorrer para abastecer los surtidores contibuyen a encarecer el servicio.
Pero también entre los militares cunde la inquietud, Los generales y almirantes de las fuerzas armadas aconsejaron este domingo al secretario de la Guerra, Pete Hegseth, que no extienda el despliegue en Oriente Medio y le advirtieron que prolongar la guerra es insostenible. Los altos mandos, entre los que figuraban los jefes del Ejército, la Armada y la Fuerza Áerea, además de los generales responsables de operaciones en Europa, América Latina y Asia, explicaron a Hegseth que los seis meses de enfrentamientos con Irán transcurridos han agotado a las tropas, mermado los arsenales y obligado a reorganizar los despliegues internacionales permanentes. Todas estas circunstancias amenazan con debilitar las capacidades militares de EE UU en otras regiones o frente a posibles amenazas sobrevenidas. «La campaña es demasiado intensa y prolongada», le avisaron los mandos.
La reacción del estamento militar es consecuencia de las proyecciones que ha publicado el departamento de Hegseth sobre las operaciones en Oriente Medio. El último libro de órdenes de agosto establece que una parte de las tropas desplegadas continúen allí hasta septiembre y el resto hasta 2027, aunque el dispositivo en su conjunto resulta susceptible de prorrogarse y ampliarse si el conflicto con Teherán se encona. Trump tiene sobre su mesa hasta nueve planes de ataque diferentes. El Pentágono, además, mantendrá a 50.000 soldados en alerta ante una eventual movilización.
Entre las discrepancias manifestadas por los jefes del Comando Europeo, el Comando Sur y el Comando del Pacífico figura que parte de sus efectivos y de su fuerza aeronaval han sido desplazados para fortalecer el operativo en el Pérsico y detraidos, por lo tanto, de sus escenarios naturales. Para los mandos, esta situación dificulta los entrenamientos y puede generar debilidades en flancos internacionales sensibles. No obstante, pese a mostrarse en desacuerdo, los generales garantizaron que acatarán la orden de Hegseth de extender el despliegue si llega a producirse.
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