Efectivos del Infoar, en el incendio de Orés. Gobierno de Aragón
Actualidad Las llamas arrasan en solo un mes en Aragón tantas hectáreas como los incendios de los últimos ocho años juntosLas 26.000 hectáreas calcinadas entre junio y julio multiplican por siete la media de los últimos 20 años. En 2025 'solo' se quemaron 339.
Más información: La UME se retira del incendio de Ejulve y los vecinos podrán volver a sus casas a lo largo de este miércoles.
Jorge Lisbona Zaragoza Publicada 23 julio 2026 06:00hAragón sigue sin sobreponerse a la terrible ola de incendios que está marcando este complicadísimo inicio del verano. Solo en el último mes han ardido más de 26.000 hectáreas, tantas como en los últimos ocho años juntos.
Las malísimas cifras de estos últimos 30 días solo pueden equipararse a las de 2022, uno de los peores años de la historia de la Comunidad. Y aun así, la comparación se queda corta.
Ese año terminó con 483 incendios, aunque bastó con dos para empañar las estadísticas.
La ola de incendios no da respiro a Aragón: más de 25.000 hectáreas arrasadas en un mes negro que no tiene finEntonces se perdieron más de 20.260 hectáreas. El incendio de Ateca calcinó 11.004 y el de Añón del Moncayo, otras 5.213. Por encima de las 1.000 estuvieron también el de Castejón de Tornos del 20 de junio (1.350 hectáreas) y el de Nonaspe (1.110).
Los cuatro se produjeron en zonas que estaban en alerta roja, siendo los dos primeros fruto de un accidente y los dos últimos, de una negligencia.
Los siguientes, originados por causas naturales, se situaron entre las 211 hectáreas del fuego declarado en Laspuña el 25 de agosto y las 110 del de Oliete de justo un día antes.
Para hacerse una idea de lo que está sucediendo este 2026 basta decir que solo el incendio de Ejulve, que ha acabado con 1.400 hectáreas, ha afectado a más superficie que todos los incendios declarados en 2025 (339 hectáreas), 2021 (573,7) o 2020 (336).
También se sitúa por encima del balance de 2019, el último año antes de la pandemia. Aquel ejercicio terminó con 377 focos controlados y una pérdida de 1.360 hectáreas.
¿El peor? El de Perdiguera. Causado por una negligencia, se quedó en las 591 hectáreas, según los datos oficiales del Gobierno de Aragón.
La Comunidad iba camino de un prometedor 2026 con 193 incendios y 238 hectáreas, pero las cifras quedaron totalmente desfasadas en cuestión de horas.
Los datos están también muy por encima de la media de las dos últimas décadas. El promedio del periodo que va del 1 de enero de 2005 al 31 de diciembre de 2025 está en los 381 siniestros y las 3.600 hectáreas, una cifra que se ha visto multiplicada por siete solo con estas primeras semanas del periodo de máxima activación.
De la tranquilidad a la tempestad
Aragón venía de tres años sin excesivos sobresaltos en materia de incendios.
El propio consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, aseguraba tras uno de los últimos Cecopi que este 2026 se había hecho exactamente "lo mismo que el año pasado", con los mismos medios y personal en plantilla.
¿La diferencia? Que el pasado ejercicio terminó con 'solo' 263 incendios y 339,5 hectáreas calcinadas y este ha multiplicado exponencialmente la superficie afectada sin ni siquiera haber llegado a agosto.
Y no a un agosto cualquiera, sino al agosto del eclipse total, que podría movilizar a decenas de miles de personas en las provincias de Zaragoza y Teruel, con el consiguiente riesgo de incendios y para la seguridad vial.
Todo apunta a que la Comunidad tendrá que volver a recurrir al nivel rojo plus a lo largo de los próximos 30 días para extremar la precaución, pero lo principal, como no se cansan de repetir desde el Ejecutivo, es la responsabilidad y la precaución.
Mes para olvidar
Solo en julio, el fuego ha calcinado cerca de 20.000 hectáreas. El peor incendio ha sido, con diferencia, el de Orés. Durante unas horas fue el peor de España y amenazaba con convertirse en el peor de Aragón, un triste hito que siguen marcando las 18.000 hectáreas que se perdieron en el Maestrazgo turolense en 1994.
La propagación de las llamas se vio favorecida por los efectos de la ola de calor y un viento "loco" que en solo 24 horas llegó a soplar de todas las direcciones.
El verano empezó ya torcido con un junio inusualmente complejo. El primer gran incendio, el de Tamarite de Litera, afectó a unas 4.300 hectáreas y desde entonces no ha habido descanso.
A final de mes, el de Leciñena y la sierra de Alcubierre quemó otras 3.000 entre las provincias de Huesca y Zaragoza.
Y el de La Fueva, de 45, hizo temer un desastre medioambiental.
Tampoco fue fácil calmar el de Loporzano, con 245 hectáreas arrasadas, o el de Peñarroya de Tastavins (Teruel), que afectó a 340.
Tras días de intensísima lucha, el foco de Orés ha dejado de ser una preocupación, y las hasta mil personas evacuadas han podido volver a sus casas. Algo parecido ha ocurrido con el reciente de Ejulve, ahora en una situación mucho más favorable.
El de Plan, otro de los puntos de interés en estas últimas horas, sigue activo, aunque con un escenario más favorable respecto al del martes, según explicaba por la tarde el director de extinción, Francho Aso.
El operativo seguía siendo extremadamente prudente, ya que a última hora del día estaba prevista una nueva entrada de viento en las zonas más complejas.
Todas las maniobras realizadas hasta el momento habían resultado exitosas, pero con la meteorología en contra nunca se puede dar nada por sentado.
La principal nota positiva es que, por fin, el horizonte apunta a una bajada de temperaturas que hará que, al menos por unas horas, los termómetros se queden más cerca de los 30 grados que de los 40.
Esto viene, no obstante, con un gran asterisco, ya que de cara al próximo martes puntos como Zaragoza capital podrían volver a situarse en los 38-39 grados.