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Política

Las pruebas definitivas del general Juste, el militar que frustró el 23-F y fue un "cabeza de turco"

Las pruebas definitivas del general Juste, el militar que frustró el 23-F y fue un "cabeza de turco"
Artículo Completo 1,643 palabras
Fue la persona que llamó a Sabino Gómez Campo para advertirle de que el general Armada no acudiera a Zarzuela. Pese a que dio orden a dos regimientos para que volvieran a los cuarteles, se convirtió en un paria, el único que no ascendió a teniente general. Como último recurso, envió una carta al Rey a la que Don Juan Carlos respondió tarde Leer

El 2 de diciembre de 1981 habían pasado 282 días desde el intento de golpe de Estado del 23 de febrero. Casi diez meses desde el día en el que el general Juste telefoneó a Zarzuela para disuadirles de que recibieran a Armada. Una eternidad desde aquel día de por sí eterno. Y Juste, ese 2 de diciembre, tiró la toalla. Una vez constatado que no ascendería a teniente general, redactó una carta de seis párrafos al Rey Juan Carlos para comunicarle su paso a la reserva. "Creí que mi lealtad a Vuestra Majestad y la Patria había quedado fuera de toda duda (...) No he sido acusado, pero sí postergado. No he sido enjuiciado, pero sí condenado". Una decisión voluntaria fruto de una injusticia. Así lo reivindica su hijo Alejandro 45 años después del golpe de Estado, cuando entrega a EL MUNDO documentación inédita y reconstruye ese día y los últimos años de su progenitor. "Lo que pasó después, a mi padre le destruyó. Tardó mucho tiempo en levantar cabeza. Estuvo muy mal mucho tiempo, años".

El general Juste era el jefe de la División Acorazada Brunete. Había heredado el puesto del general Torres Rojas. Juste, un hombre de humanidades, muy culto, introvertido y ávido lector, sustituyó a un general que representaba todo lo contrario. Pero tenían una diferencia sustancial más allá del carácter: "A mí padre le gustaba contar mantas, organizar maniobras... La milicia, no los despachos y palacios; y nunca se metió en política", relata su hijo. Un aspecto distinto a otros generales con los que trabajaba, que veían con recelo la entrada de civiles en el Gobierno y el trabajo en el plan de autonomías.

Juste había sido agregado de Defensa en dos Embajadas, en Roma y en Atenas. Su paso por Grecia coincidió con el golpe de los generales que costó el trono al rey Constantino. "Mi padre era franquista, pero tenía claro que muerto el perro, se acabó la rabia, que tocaba la transición. Además, estaba absolutamente en contra de la intervención militar en asuntos de política", describe su hijo. Sus años fuera de España "le sirvieron para mirar las cosas con perspectiva y distancia, era muy moderno", asegura.

El Rey Juan Carlos saluda al general Juste durante una visita a la División Acorazada Brunete.CRÓNICA

El día del asalto a las Cortes, el general Juste se encontraba en Alcalá de Henares con el Jefe de Estado Mayor, el general San Martín. Volvían a la capital cuando pararon en Santa María de Huerta para que hablara por teléfono. Le dijo que tenían que volver urgentemente a Madrid, pero que no podía decirle el motivo. Según relata Alejandro, eso ya hizo sospechar a su padre, que cuando cruzó las puertas del cuartel de Brunete, se encontró a su predecesor, Torres Rojas, en el patio: "¿Tú qué haces aquí?", le preguntó. Ante lo que Torres Rojas le dio vagas explicaciones. Según corrobora su hijo y recoge la investigación del 23-F, le dijeron que había que poner en marcha la operación Diana, la planificación para la intervención militar en el caso de que se produjera un vacío de poder.

"Mi padre no podía hacer más que firmar la operación porque tenía a los mandos delante. Además, fue una manera de ganar tiempo, porque tenían que municionar, organizar a los soldados... A él le extrañaba ya en ese momento que la Casa Real estuviera a favor", cuenta su hijo, el penúltimo de los siete que tuvo el general con su mujer "una señora nacional católica mucho más cerrada que mi padre", describe. "Él conocía mucho a Sabino [Fernández Campo], había vivido el golpe en Atenas y sabía la tristeza de la Reina Sofía por la salida de su hermano Constantino, así que dudó que apoyaran eso dada la experiencia en Grecia", asegura.

En cuanto dejó de tener a gente delante, Juste llamó a la Zarzuela y le pidió a Sabino que no dejaran entrar al general Armada, antiguo preceptor del Rey. "Mi padre le conocía bien, habían sido compañeros de la Escuela de Estado Mayor y habían trabajado juntos, sabía que era un tanto liante", explica.

Así que telefoneó a Sabino y le pidió que no recibieran a Armada. Un rato después, volvió a llamar y preguntó si estaba allí el general: "Armada ni está, ni se le espera", la frase definitiva que desarmó el golpe. Hace cinco años, el Rey Juan Carlos describió en EL MUNDO cómo fue esa llamada, asegurando que se trató de una conversación directa entre Juste y él como comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, Alejandro Juste insiste en que telefoneó a Sabino. "Yo creo que Don Juan Carlos, con el paso de los años, siendo ese día de tanta tensión y complicado, ha asumido el recuerdo como propio. Lo importante es que la llamada se produjo", matiza.

Lo que pasó las horas posteriores a esa llamada es bien conocido y se ha reproducido en reportajes, películas, libros y documentales. El Rey telefoneó a los cuarteles para saber de qué lado estaban. Además, el general Quintana, que era el capitán general de la I Región Militar (Madrid), desactivó las órdenes de Milans del Bosch para que las unidades volvieran a sus cuarteles. "Esto es importante matizarlo, porque no lo hizo Quintana solo, sino que las órdenes las dieron al alimón entre Quintana y mi padre", explica Alejandro. Así, fue Juste quien llamó al coronel Arnáiz, de la Agrupación de Apoyo Logístico de Madrid; y al coronel Cervantes, que mandaba el Regimiento de Ingenieros, para que se dieran la vuelta. "Pese a que las primeras órdenes de salir por la activación de la operación Diana fueron orales, esas otras las exigieron por todo el procedimiento, por escrito", rememora su hijo, quien asegura que "una de las columnas se dio la vuelta tan rápido por la A-5 que acabó yendo en dirección contraria".

La respuesta de Don Juan Carlos a la misiva del general Juste.EL MUNDO

Desactivado el golpe, comenzó el infierno para Juste. En mayo, fue relevado como jefe de la División Acorazada Brunete y le destinaron al Estado Mayor Combinado Hispano-norteamericano. Él, hijo y nieto de militares, ingresó a las Fuerzas Armadas como franquista convencido pero "supo leer el cambio de época" con la muerte de Franco. El hombre que avisó a Zarzuela para que el general Armada no visitara al Rey y con ello contribuyó a frustrar la traición del Ejército, se convirtió en un paria, un "cabeza de turco" por su forma de entender a las Fuerzas Armadas, centrado en la milicia y alejado de la política. "Decidieron ascender a todos los mandos para tranquilizar los cuarteles pero no hacerlo con mi padre". No sólo eso, sino que a partir de agosto, conforme avanzaba la instrucción del caso, se fueron filtrando "informes del abogado de Tejero y declaraciones interesadas que dejaban en mal lugar a mi padre", relata su hijo.

"Fruto de esas declaraciones, había una oposición muy fuerte contra mi padre, por lo que decidieron no ascenderle", explica. Se había cambiado la ley y el empleo de teniente general ya no era por criterios objetivos, sino que se decidía en el Ministerio de Defensa de manera discrecional, como ahora. "Cuando vio que no iba a ascender, decidió tirar las estrellas", describe su hijo.

Juste se sentó y redactó la misiva para el Rey Don Juan Carlos. Además de lo publicado al principio de este texto, en el tercer párrafo, Juste hace lo que parece un último intento de ascender: "Me atrevo a molestar la atención de V.M. como último y decisivo factor de Justicia y Equidad. Se trata de mi una y otra vez aplazado ascenso a teniente general", le explica. A continuación, sentencia: "Señor, he aprendido a luchar contra todo tipo de enemigos, menos contra fantasmas". Tras una semana sin respuesta, el 9 de diciembre, Juste envió una carta al ministro de Defensa, Alberto Oliart Saussol, para comunicar su paso a reserva activa. Don Juan Carlos contestó a la misiva del general el 12 de enero de 1982, cuando ya era imposible su ascenso. "Lamento que las circunstancias te hayan aconsejado solicitar el paso a la reserva activa. Respeto tu decisión y únicamente quiero hacerte patente mi amistad y mi afecto", firmó el Rey.

Un esquema de la División Acorazada bocetado por el general en el que marca los dos regimientos que recibieron la contraorden.EL MUNDI

Durante el juicio, los miembros de la DAC Brunete aseguraron que las decisiones las tomó Juste. El general pasó siete años encerrado en casa, "siempre fue muy difícil saber lo que pensaba, no comentó nada nunca jamás, pasó un tiempo muy oscuro". Pero un día remontó. "Mi padre tenía un sentido de la piedad increíble, si no hubiera sido creyente, se habría suicidado", zanja.

El general Juste leyó todos los libros sobre el 23-F sin hacer comentarios en voz alta. A los márgenes de esas publicaciones, sus hijos conservan anotaciones hechas por su padre con la realidad. En una hora de conversación, Alejandro sólo se quiebra una vez, al hablar de las declaraciones que Juan Carlos I hizo hace cinco años en este periódico defendiendo a Juste: "Ojalá hubiera hecho eso con mi padre en vida".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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