Viernes, 17 de julio de 2026 Vie 17/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Las señales de que sufres claustrofobia sexual

Las señales de que sufres claustrofobia sexual
Artículo Completo 925 palabras
El aburrimiento o el 'síndrome del compañero de piso' pueden afectar a las relaciones largas. Pero no todo está perdido: hay maneras de resucitar tu vida sexual.
Las señales de que sufres claustrofobia sexual

El aburrimiento o el 'síndrome del compañero de piso' pueden afectar a las relaciones largas. Pero no todo está perdido: hay maneras de resucitar tu vida sexual.

Escucha el artículo. 5 min

Escucha el artículo. 5 min

Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock)

Ixone Díaz Landaluce

17/07/2026 Actualizado a las 00:16h.

Las señales están ahí. Si evitas cualquier tipo de intimidad por si eso desencadena en una relación sexual. Si pasáis poco tiempo a solas. Si ... tienes ganas y una libido alta, pero el sexo en pareja, simplemente, no te interesa. Si rechazas (o te rechazan) ante cualquier tipo de acercamiento. Y, sobre todo, si ves el sexo como una obligación, una cosa más que tachar de la 'checklist'. Son las 'red flags' a las que, según la sexóloga y psicóloga Lucía Jiménez, hay que estar atento para detectar el problema.

Regreso al... pasado

Una de las cosas más importantes es evitar el «síndrome del compañero de piso», ese que desgasta la pasión a base de rutina. Y para eso, lo más útil es recordar cómo nos relacionábamos al inicio de la relación. «Cuando necesitabas conquistar y ser conquistado, planeabas los momentos que ibas a compartir y seducías con el comportamiento, pero también con la apariencia. Cuando damos por hecha a la otra persona, dejamos de tener comportamientos seductores y de dedicarle tiempo especial. Querer conocer mejor a la otra persona, que, como tú, cambia cada día, es crucial. Hay que mirar con la curiosidad con la que lo hacías antes», explica la experta de Diversual.

Practica el 'café de relación'

Como para casi todo, la comunicación también es clave para romper los bucles tóxicos. «Algunas parejas hacen algo llamado el 'café de la relación'. Cada cierto tiempo, se reúnen en una cafetería o un lugar cómodo y distendido, y charlan sobre cómo se sienten. Abrir este melón no consiste en acusar a nadie o llenarlo todo de quejas, sino de expresar cómo te sientes», explica Jiménez. Esas conversaciones, cuenta la experta, pueden cerrarse con una petición clara, concisa y realizable. «En lugar de decirle que sea más cariñoso, es mejor pedirle que te dé un beso antes de irse a trabajar». A partir de ahí, todo es más fácil. Y, a menudo, tiene solución. «Un problema sexual es uno más de los muchos que pueden darse en una relación. No significa el fin del amor ni de la pareja. Que el resto de aspectos estén fortalecidos, como la comunicación, la confianza o el compromiso, es el mejor predictor de que eso también se resolverá».

Juegos... y juguetes

Existen muchos recursos para revitalizar nuestra vida sexual en pareja. Empezando por los juguetes. «Los vibradores, sobre todo los que tienen control remoto, son un accesorio perfecto para mejorar la comunicación sexual. Con el pretexto de encontrar el nivel de vibración que más te gusta, te comunicas de una forma más explícita y detallada», explica Jiménez. Pero también las dinámicas y los juegos eróticos. Pueden pasar por hacer una mapa erógeno («consiste en recorrer el cuerpo desnudo de la pareja de arriba abajo, por delante y por detrás, para descubrir nuevas zonas en las que puedas sentir placer») o ponerse un poco más creativo. La experta recomienda, por ejemplo, introducir un 'bote de los deseos'. «Cada uno mete diez papelitos con los deseos que quiere realizar. Tienen que ser cosas concretas y que no vayan en contra de los valores de la otra persona o que, previamente, haya expresado que no quiere hacer», apunta Jiménez. ¿El objetivo? Realizar un deseo cada 72 horas.

¿Y las fantasías?

Pueden ser otro elemento útil para revitalizar la relación. «Se puede fantasear de forma conjunta, aunque no se lleven a la práctica, ya que la fantasía es, en sí misma, una práctica sexual. Se pueden utilizar para extraer elementos e introducirlos en la vida sexual en pareja», explica Jiménez, que apunta, no obstante, que no todas las fantasías tienen que comunicarse ya que forman parte de la privacidad de cada persona.

Deseo espontáneo y reactivo

Para el final, un punto clave que mucha gente desconoce: hay dos tipos de deseo, el espontáneo y el reactivo. Y es muy importante diferenciarlos con claridad. Sobre todo, para las parejas de largo recorrido. «El espontáneo son las ganas que aparecen casi de la nada, que te sorprenden fantaseando con lo que te gustaría hacer. El deseo reactivo es el que aparece cuando la interacción sexual ya se ha iniciado. Ese momento, haciendo la cucharita en el sofá, por ejemplo», cuenta la sexóloga. Y esto no es algo trivial. «Para la mayoría de las parejas comprender eso es un verdadero alivio. Existen estudios sobre cómo el deseo espontáneo desaparece en las relaciones estables, y cómo la forma principal de deseo que se da, es el reactivo. Esto también habla de la importancia de generar contextos que faciliten la aparición del deseo, ya que 'de la nada' las ganas no van a venir o no con la misma facilidad que al inicio», concluye la experta.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir