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«Las turbulencias dan miedo a todo el mundo»

«Las turbulencias dan miedo a todo el mundo»
Artículo Completo 2,950 palabras
El piloto, que ha llevado a un millón de pasajeros en sus más de 25 años en la cabina, publica 'Volar sin miedo', un manual para superar el pánico a los aviones. «La aviación es el medio de transporte más seguro del mundo»

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Perico Durán, comandante de Iberia y piloto de avión desde hace más de 25 años. Virginia Carrasco

Perico Durán

Comandante de Iberia «Las turbulencias dan miedo a todo el mundo»

El piloto, que ha llevado a un millón de pasajeros en sus más de 25 años en la cabina, publica 'Volar sin miedo', un manual para superar el pánico a los aviones. «La aviación es el medio de transporte más seguro del mundo»

José Antonio Guerrero

Madrid

Sábado, 28 de febrero 2026, 18:16

... de 25 años de profesión y quince mil horas de vuelo acumuladas. Calcula que habrá trasladado por todo el mundo a más de un millón de viajeros, o de «historias», como a él le gusta decir. Durán es el autor de 'Volar sin miedo' (Planeta), un manual de ayuda con técnicas y consejos para convertir la ansiedad en confianza y superar el pánico a volar. Muy activo en redes sociales y con más de 400.000 seguidores en Instagram (una comunidad que le consulta y a la que muchas veces calma con sus respuestas), este piloto de Airbus 320 está soltero, es padre de otro Perico, un chaval de 10 años («la alegría de mis días»), practica calistenia, lee a Dan Brown y fue pareja de Lara Álvarez, pero esquiva al vuelo cualquier pregunta sobre la presentadora. El aviador lleva en los ojos una mirada verdeazulada y en su ADN el lema que le dio su abuelo: «Cuida de tu tripulación, de tu avión y de tus pasajeros».

–¿El miedo se cura con datos, con consejos, con un abrazo...?

–El miedo se cura con el interés de la persona por superarlo. Hay gente a la que le viene bien conocer datos, estadísticas, entender cómo funciona un avión, y hay otros a los que les viene bien aprender a manejar su ansiedad y controlar los pensamientos intrusivos. Yo intento dar todas las herramientas que he ido aprendiendo en la profesión y lo que he aprendido ayudando a la gente a superar el miedo a volar.

–¿Recuerda el primer ataque de pánico que presenció?

–Sí, llevaba muy poco tiempo en Iberia y era un vuelo a Vigo. Me habían avisado de que había una pasajera que lo llevaba muy mal. No pudimos aterrizar por la niebla y justo antes de tocar suelo como no se veía, el procedimiento es irte. Creo que los gritos se oían por todo el avión. Aterrizamos en Santiago y aquella mujer tenía un ataque de ansiedad muy grande que me impactó. Ostras, sabes que la gente tiene miedo, ¡pero yo no lo había visto nunca! Ahí empecé a empatizar con estos pasajeros.

–¿Cómo comenzó su labor divulgativa?

–Durante la pandemia podía pasar horas hablando con desconocidos que tenían miedo a volar. Luego empecé a responder mensajes en redes sociales, pero hace dos años pensé que era más eficaz hacer vídeos con mi imagen. Me enfrenté a mis propios miedos: la vergüenza, el qué dirán, la duda de si sonaría convincente. Tras un vuelo con tormentas a Viena grabé un vídeo en el hotel explicando cómo vemos las nubes en el radar. Lo subí a las redes, se hizo viral y entendí que podía ayudar a mucha más gente así.

–Hay quien lo pasa mal volando y sufre en silencio...

–Hay quien lo pasa mal durante años y años porque tiene que viajar cada una o dos semanas y no ha hecho nada por remediarlo nunca. Se ha acostumbrado y vive así, que es una pena. Eso es uno de los objetivos del libro, enseñar un camino, una salida. También pienso en los que directamente no vuelan por miedo, porque el mundo de una persona que no vuela se hace cada vez más pequeño.

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Perico Durán posa en las intalaciones de Vocento, poco antes de la entrevista. Virginia Carrasco

–El avión es el medio más seguro, pero el que tiene miedo puede pensar «¿Y si me toca a mí?».

–Claro, pero si te enredas en el 'Y si…' la vida se detiene. No puedes subirte a un avión pensando, ¿y si me pasa esto? No lo haces al cruzar una calle ni en ningún otro ámbito de la vida. La aviación es el medio de transporte más seguro del mundo. En 2023 hubo 40 millones de vuelos y solo un accidente con víctimas mortales, un avión de hélice que se estrelló en Nepal. Ningún reactor. A algunos les doy esta cifra y les ayuda, a otros no porque su mente funciona de otra manera. A cada persona le vale una cosa.

–Si creo que voy a sufrir un ataque de pánico, ¿debo avisar antes a la tripulación?

–Sí, porque los síntomas son muy parecidos a los de un infarto. Y si tú has informado, la tripulación está preparada y en vez de buscar un médico, preguntarán si hay un psicólogo a bordo.

«Nada más embarcar, me gusta informar del tiempo, a qué hora vamos a aterrizar o si vamos a salir con retraso y explicar el motivo. Igual así ya he rebajado un poquito la ansiedad»

–Aunque desde la cabina no vea lo que sucede al pasaje, ¿nota si hay nerviosismo detrás?

–Hay pilotos más empáticos que otros. Un piloto que está muy acostumbrado a sufrir turbulencias, pues igual su instinto inicial es que no pasa nada, pero en mi caso, que estoy más sensibilizado, a la mínima que puedo ayudar, lo hago.

–¿Por ejemplo?

–Nada más embarcar, me gusta informar del tiempo que va a hacer, a qué hora vamos a aterrizar o si vamos a salir con retraso y explicar el motivo. Igual así ya he rebajado un poquito la ansiedad. Y si no hay ningún reporte de turbulencia previsto y lo cuento, ya la he rebajado otro poquito. Y si vamos a Milán y les digo que hace un día fantástico, pues ya he quitado otro poquito.

–¿Habla a los pasajeros cuando hay turbulencias en pleno vuelo?

–Sí, porque la turbulencia le da miedo a todo el mundo, es lo que más miedo da y el pasaje la sufre. Pero si tú estás oyendo al comandante, que por mucho que se mueva el avión, te está hablando y te está explicando que estamos cruzando una corriente en chorro, eso aporta tranquilidad.

–¿Las turbulencias asustan más al pasaje o aburren más a los pilotos?

–La turbulencia no es peligrosa para el avión. A nosotros no nos gusta porque es igual de incómoda para todo el mundo y porque sabemos que hay gente que está sufriendo detrás. Nada vertebra más a la sociedad que el miedo a la turbulencia. No hay nadie en el mundo que si está en un avión que se mueve mucho no tenga miedo. Pero nunca en la historia de la aviación ha habido un accidente por turbulencias. Va a pasar un mal rato, pero va a llegar a su destino sin problema.

–Yo siempre me fijo en la cara de las azafatas por si percibo cierta preocupación…

–Es que en una turbulencia la preocupación del tripulante es que algún pasajero se haga daño por no llevar el cinturón puesto, o que haya alguien que no haya guardado su ordenador como se le ha pedido y que salga disparado.

–¿Y el 'microinfarto' colectivo que se produce cuando nada más despegar el avión parece que se apaga el motor…?

–Ese es uno de los miedos más recurrentes… Nosotros despegamos con la potencia que necesitamos, pero al minuto de vuelo reducimos esa potencia porque ya no hace falta. Ahí se producen dos cosas a la vez que generan ese vértigo. Por un lado retrasas la potencia de los motores que has usado en el despegue, y luego bajas el morro para acelerar el avión y quitar resistencia. Esos dos movimientos dan la sensación de que el avión ha dejado de subir o está incluso cayendo y que los motores se han parado. ¿Qué podemos hacer nosotros? Pues intentar hacer esa maniobra lo más suave posible.

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El piloto, en un momento de la entrevista. Virginia Carrasco

–Para muchos volar es casi peor que sacarse una muela y lo pasan mal tanto en el despegue como en el aterrizaje, ¿qué maniobra es más peligrosa?

–Peligroso no es una palabra que debamos usar en aviación porque si fuese peligroso no se haría. Mejor dedicado o sensible. Hay quien utiliza la palabra 'crítico', que tampoco me gusta. Dicho esto, el despegue es más sensible que el aterrizaje porque estás cerca del suelo con mucho peso y quieres 'huir', no tienes la gravedad a favor. Sin embargo el aterrizaje requiere más habilidad manual del piloto para hacerlo bien.

–Aterrizar con turbulencias en Bilbao pasando por encima del cementerio… ¡Impone!

–Jajaja, sí, sí. Cuando el viento viene del sur en Bilbao el avión se va a mover siempre mucho y va a ser desagradable para el pasaje. Hay que convivir con ello. Y si el viento es superior a 50 kilómetros por hora no se aterriza, no por peligro sino por todo el movimiento y la incomodidad que se va a generar.

–¿Cuál es, por cierto, el aeropuerto más complicado en el que ha aterrizado o despegado?

–En España, el de San Sebastián, por el tamaño de pista, que es pequeña para los aviones que operamos nosotros. Y fuera, los aeropuertos que están muy elevados en tierra, como Bogotá, México o Quito.

«El miedo a volar une mucho, y también hace creyentes a muchos»

–El miedo a volar une mucho. He visto a pasajeros que se agarran del brazo sin conocerse cuando el avión se menea...

–Sí, une mucho y también hace a muchos creyentes, jejeje. Viajando como pasajero he tenido al lado a gente con mucho miedo y he hablado con ellos. Hace un par de años iba de viaje a Praga con unos amigos y me tocó al lado un cirujano, un tío grande y seguro de sí mismo. A la mínima que empezó a moverse un poco el avión, se echó a temblar. Me puse a hablar con él y estuvimos charlando casi dos horas y se le quitó el miedo. Estaba encantado.

–¿Nos espera un futuro más movidito en el aire por el cambio climático? ¿A temperatura más altas, más turbulencias?

–Sí, unos informes dicen que mucho, otros dicen que algo menos, pero tendremos mejores equipos, ordenadores más potentes e inteligencia artificial para afrontarlo.

«No deja de sorprenderme que me pregunten si la Tierra es plana o si las estelas de los aviones es para fumigarnos»

–Usted cuenta con más de 400.000 seguidores en Instagram… ¿qué es lo más surrealista que le han preguntado?

–Si la Tierra es plana, y es algo que me sorprende en los tiempos que corren. Gente con acceso a toda la información, con un nivel de vida que le permite tener un teléfono móvil... También me preguntan si las estelas de los aviones son para controlar el clima o para fumigarnos y hacer enfermar a la población. En realidad son cristales de hielo. El aire que sale de los motores está muy caliente y a determinada altura se cristaliza. Hay días en que el aire no está lo suficientemente frío y no se produce ese efecto.

–Cuenta en el libro que si falla un motor se puede volar con el otro sin problema, ¿esa incidencia la comunicaría al pasaje?

–Cada maestrillo tiene su librillo. Hay que ser lo más sincero dentro de un orden, que no genere un pánico innecesario que pueda complicar una posible evacuación. Si hay una amenaza de bomba, tampoco lo dices.

–Lleva 25 años volando… ¿ha visto algo raro allí arriba, algo que le haya hecho pensar Mmm…?

–Nunca he visto nada extraño. Pero hay que diferenciar el OVNI, que es el objeto volador no identificado, y la vida extraterrestre. Un OVNI puede ser un globo aerostático, un reflejo, una prueba de un avión… Pero pensar que nos han enviado un platillo volante con dos marcianitos verdes para dar vueltas… como que no.

–¿Cómo puedo ayudar a mi pareja si tiene miedo a volar? Un abrazo, los datos, una broma...

–Superar el miedo a volar tiene muchos enfoques y uno es el amor. La persona que tiene miedo a volar no lo hace a propósito, lo sufre de verdad y lo que necesita es que le acompañes y que le preguntes ¿qué necesitas de mí? ¿cómo te puedo ayudar? No necesita que le digas que es el medio de transporte más seguro, necesita saber que cuenta contigo.

–¿Y a mis hijos?

–A tus hijos si eres tú el que tienes miedo se trata de no transmitírselo. Pero si no eres capaz, lo mejor es la sinceridad, no decir que tienes miedo a que el avión tenga un accidente, pero sí que volar te pone un poco nervioso, que al principio lo pasas mal y luego se te pasa. Que también vean que un padre puede tener un problema y la familia es un sitio para superar cosas juntos.

–¿El retraso de un vuelo por avería siempre es una mala noticia?

–No. No me gustaría volar nunca en una compañía aérea sin retrasos. El comandante te dice que tenemos una avería, vamos a retrasar el vuelo y hasta que no se arregle no vamos a salir. Me parece una buena noticia.

–¿En sus 25 años de piloto ha tenido algún 'Melendi', ya sabe, algún pasajero conflictivo que se ha puesto hasta arriba de copas por miedo o por lo que sea…?

–Lo he visto como pasajero, no como comandante. En un vuelo a Sao Paulo dos hombres con copas montaron lío y se les dijo que si no paraban, el avión aterrizaría en Dakar. Entendieron que pasar unas cuantas horas o días en una cárcel senegalesa no era la mejor idea y pararon.

«El momento ¡madre mía, qué espectáculo! fue en un aterrizaje al atardecer en Buenos Aire, volando sobre el Río de la Plata, con todo el cielo rojo»

–¿Es de esos pilotos a los que le gusta decir 'no se pierdan esa vista a la derecha.…'

–Sí, pero cuando merece de verdad la pena. Hace poco cerca de París tuvimos unas auroras boreales rojas en una tormenta solar. Era un vuelo de noche y había gente durmiendo, pero algo digno de verlo y lo comenté.

–¿Qué es lo más impagable que ha visto desde allí arriba?

–Un aterrizaje al atardecer en Buenos Aire, volando sobre el Río de la Plata, con todo el cielo absolutamente rojo. Fueron 20 minutos de decir, ¡madre mía, qué espectáculo!

–¿Y lo más sorprendente que le ha pasado a 35.000 pies de altura?

–He vivido pedidas de mano, he llevado a deportistas y selecciones que han ganado torneos, pero con lo que más disfruto es al ver al pasaje embarcando y pensar que estoy trasladando historias. Veo una chica que lleva un portaplanos y me imagino que va a presentar su proyecto a no sé dónde, y que ese proyecto le puede cambiar la vida; o a esta persona que va con los ojos llorosos, pues igual acaba de dejar a sus hijos y se va a buscar una oportunidad a otro país. Al final tú trasladas historias.

–¿Algún destino que le queda pendiente?

–No he ido nunca a Cuba.

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A Perico Durán le gusta decir que traslada «historias» no pasajeros anónimos. Virginia Carrasco

–¿El piloto come lo mismo que los pasajeros o tiene un menú prémium?

–No, al revés, tenemos un menú de trabajador que te gustará más o menos, pero es distinto. No es mejor que el de los pasajeros.

–¿Estar tantas horas en el cielo potencia la espiritualidad?

–Para mí no, cada uno tiene su espiritualidad. Cuando yo estoy arriba me siento bien, me siento a gusto y conectado conmigo mismo.

–¿El principal enemigo de un piloto? ¿Viento, rayos, granizo, lluvia, niebla…?

–El cansancio, que hay que saber gestionarlo, y la complacencia, el exceso de confianza en uno mismo por la rutina, la cotidianidad.

–¿Un chiste de pilotos para una despedida de altos vuelos?

–¿Cómo sabes en una fiesta quién de todos los invitados es el piloto? Tranquilo, que ya te lo dice él.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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