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Las vidas tras la tragedia

Las vidas tras la tragedia
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Las pruebas de ADN han permitido identificar nueve de los 12 cuerpos hallados calcinados en la sierra. Cinco hombres, y cuatro mujeres de nacionalidades española, británica, belga o francesa
Las vidas tras la tragedia

Las pruebas de ADN han permitido identificar nueve de los 12 cuerpos hallados calcinados en la sierra. Cinco hombres, y cuatro mujeres de nacionalidades española, británica, belga o francesa

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Miguel Cárceles

Almería

13/07/2026 Actualizado 14/07/2026 - 00:10h.

El tedioso trabajo de identificación forense de los cadáveres tras ... de Vera, que investiga el suceso que se ha cobrado

Los datos proporcionados por el juzgado han certificado que entre los fallecidos hay cuatro hombres y cinco mujeres, todos ellos mayores de edad. Entre los cadáveres ya identificados hay cuatro de nacionalidad británica, tres belgas una francesa y un español. Además, una mujer de 93 años y de nacionalidad británica moría víctima de las heridas provocadas por las llamas en el 20% de su cuerpo. IDEALha podido conocer las identidades de algunos de los fallecidos por la expresa revelación de sus familiares. Historias rotas por las llamas que se quedarán aquilatadas a la tierra que eligieron para vivir.

Stanislas Verdonckt: El fotógrafo enamorado de la sierra de Almería

Vivía en Bédar, su casa estaba en un idílico paraje, El Curato, en el que se podían dar voces sin que nadie –o apenas nadie– te oyera. Rodeado de las ondulaciones de la sierra, el paisaje idílico atrajo a Stanislas Verdonckt a Almería. «Era un hombre inteligente y analítico, fotógrafo y escursionista experimentado que conocía perfectamente la orografía de la sierra de Bédar y la almeriense». Las palabras son de su hijo, Thomas-Wolf Verdonckt, un joven virólogo belga que ya está en España en un trágico viaje.

Verdonckt, de 63 años, era un amante de la fotografía en blanco y negro. Tenía una página web –y un instagram– en el que exhibía un fantástico trabajo que trasladaba una forma particular de mirar: serena, pacífica, aguda pero sensible. Trabajaba en blanco y negro, como la fotografía que acompaña a esta información y en la que sale, con mirar plácido y sosegado,junto a su mascota.

Stéphanie Navarro: La profesora de matemáticas que veraneaba en Bédar

Stéphanie Navarro llevaba años recalando en Bédar. Su marido, Jérôme, tenía antecedentes familiares en el pueblo y eso les llevaba a trasladarse, año tras año, desde la Provenza francesa en la que residían. Según los medios galos, trabajaba como profesora de matemáticas en el colegio María Rivier, un gran centro educativo religioso ubicado en Sorgues, a pocos kilómetros de su casa de Vaucluse y de la idílica ciudad de Aviñón. Su desaparición fue seguida con gran expectación por la comunidad educativa porque Navarro era muy apreciada entre sus alumnos, «gentil y profesional», relatan algunos de sus compañeros en Francia. Al ver las llamas, su esposo le pidió que abandonara la vivienda cuanto antes, que lo dejara todo atrás. En ese mismo instante una bola de fuego la engulló sin posibilidad de escapar. En conversación con TF1, una cadena de televisión estatal francesa, su esposo ha asegurado que nadie les avisó.

Pete Gillam: El gran abuelo que echó raíces en el sureste de España

Pete Gillam fue, por encima de todo, un hombre consagrado a los suyos. Su vida estuvo guiada por un amor incondicional hacia su esposa, Fran, con quien caminó de la mano hasta el último suspiro, y por un cariño infinito y protector hacia sus hijos. En los recuerdos familiares y en las imágenes compartidas en redes sociales, queda grabada para siempre su viva estampa de felicidad en España. Esos retratos capturaban la esencia de Pete: un abuelo entregado, disfrutando del sol, de la calma de las vacaciones y del bullicio alegre de sus nietos, que eran su mayor orgullo.

El destino quiso que Pete y Fran no se separaran, partiendo juntos en el trágico incendio que truncó sus vidas. Detrás queda el inmenso dolor de sus hijos, quienes desde aquel angustioso jueves en que se desató la catástrofe, vivieron horas de desesperada y dolorosa búsqueda con la esperanza de encontrarlos.

Fran Gillam: Una enamorada de la pintura y de su maravilloso pueblo

Fran Gillam era una mujer de alma luminosa cuya vida estuvo profundamente ligada a la belleza y la luz de los paisajes almerienses. Su gran pasión era Bédar, ese rincón interior que sentía tan suyo y desde donde solía compartir con orgullo imágenes de sus casas encaladas y sus puertas azules, un refugio rodeado de naturaleza y serenidad. Sin embargo, su amor por la provincia también encontraba el azul del mar en su apartamento de Pozo del Esparto, logrando el equilibrio perfecto entre la quietud de la sierra y el susurro del Mediterráneo.

Esa sensibilidad por el entorno no solo la vivía, sino que la plasmaba con una delicada destreza sobre el lienzo. Fran poseía un don natural para la pintura; con un estilo de aires autodidactas, moderno y vibrante, lograba capturar la esencia de los motivos españoles en paisajes llenos de un colorido desbordante. Sus hijos anunciaban ayer que habían recibido la peor de las llamadas de la Guardia Civil.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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