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Laura Borràs, indultada pese a seguir inhabilitada y ejercer en la sombra: cobra de Junts en una fundación independentista

Laura Borràs, indultada pese a seguir inhabilitada y ejercer en la sombra: cobra de Junts en una fundación independentista
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La expresidenta del Parlament evita la cárcel, pero mantiene 13 años de inhabilitación mientras da clases en la Universitat de Barcelona y dirige la fundación de su partido Más información: Sánchez indulta a la líder separatista Laura Borràs y a otros dos condenados por corrupción vinculados al PSOE

Fotografía de archivo, tomada el 06/05/2023, de la expresidenta del Parlament de Catalunya, Laura Borràs Quique García / EFE.

Reportajes Laura Borràs, indultada pese a seguir inhabilitada y ejercer en la sombra: cobra de Junts en una fundación independentista

La expresidenta del Parlament evita la cárcel, pero mantiene 13 años de inhabilitación mientras da clases en la Universitat de Barcelona y dirige la fundación de su partido

Más información: Sánchez indulta a la líder separatista Laura Borràs y a otros dos condenados por corrupción vinculados al PSOE

Publicada 30 julio 2026 02:40h

La mañana en que el Boletín Oficial del Estado publicó su indulto parcial, Laura Borràs seguía ocupando el lugar que había construido después de perder la presidencia del Parlament: profesora titular de la Universitat de Barcelona, directora de la fundación vinculada a Junts y dirigente independentista apartada de las instituciones, aunque presente en los actos, las redes sociales y las discusiones internas de su partido.

El Gobierno ha conmutado los cuatro años, seis meses y un día de prisión por una pena de dos años, de modo que evitará entrar en la cárcel, peromantiene la multa de 36.000 euros y los 13 años de inhabilitación que le impiden ejercer cargos públicos electivos o funciones de gobierno.

La medida, concedida por "razones de justicia y equidad" y condicionada a que no cometa un delito doloso durante los próximos cinco años, reproduce la solución que había planteado el tribunal que la condenó al considerar excesiva la pena privativa de libertad.

Laura Borràs, en una imagen de noviembre de 2024. Europa Press.

Para Borràs, que ha pasado los últimos años defendiendo que el proceso judicial fue una operación contra su trayectoria política, desaparece la amenaza de prisión, aunque permanece la condena que transformó su vida. "La pesadilla" del encarcelamiento ha terminado, admitió tras conocer la decisión, mientras anunciaba que seguirá luchando por su "honorabilidad".

Su última frase ofrecía una delimitación precisa de la nueva existencia que ha asumido: el Estado, dijo, la mantiene inhabilitada para la "política institucional", mientras el apoyo de sus seguidores la habilita para continuar en la "política activa".

Entre ambos espacios ha vivido desde que fue expulsada del Parlament. El primero permanece cerrado por sentencia; en el segundo ha encontrado una forma de conservar influencia mediante la universidad, la fundación del partido y una identidad pública en la que la profesora de literatura, la dirigente independentista y la acusada de corrupción aparecen fundidas en el mismo personaje.

La política había irrumpido tarde en su biografía y lo había ocupado todo durante cinco años. Cuando dejó de ofrecerle un cargo, Borràs regresó a la vida que tenía antes de entrar en ella, aunque aquella vida ya no podía ser la misma.

La filológa

Laura Borràs i Castanyer nació en Barcelona el 5 de octubre de 1970 y creció en una familia acomodada, con una madre que trabajaba como agente de seguros y un padre que fue jefe de Urgencias del Hospital Clínic y cuya inclinación artística contribuyó a despertar en ella el interés por la música clásica, la ópera y la literatura.

Estudió en la Escola Virolai, se licenció en FilologíaCatalana en 1993 y cuatro años después se doctoró en Filología Románica con una tesis sobre las formas de la locura en la Edad Media, un estudio comparado de textos literarios y representaciones iconográficas.

Está casada con el cirujano Xavier Botet y es madre de Marta, que creció también rodeada de libros y se convirtió, siendo adolescente, en una de las primeras creadoras catalanas que hablaban de literatura en YouTube. Antes de que los plenos parlamentarios, los mítines y los tribunales organizaran sus días, la familia, la docencia y la lectura constituían el centro reconocible de una vida barcelonesa asentada.

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Perfil de intelectual

Borràs comenzó a impartir clases en la Universitat de Barcelona en 1995 y orientó pronto su carrera hacia la teoría de la literatura, la literatura comparada y las relaciones entre los textos y las nuevas tecnologías.

Dirigió durante dos décadas el grupo de investigación Hermeneia, dedicado a estudiar las conexiones entre los estudios literarios y los entornos digitales, y asumió la dirección académica del máster de Literatura en la era digital, cuando internet todavía ocupaba en muchas facultades un lugar periférico.

Su especialidad le permitió moverse entre la universidad, la edición y la divulgación cultural, participar en proyectos internacionales y adquirir una visibilidad poco habitual para una profesora de teoría literaria. En una intervención académica resumió su concepción de la lectura con una frase que repetiría después en distintas formas: "Leer es vivir más, es vivir vidas en préstamo".

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La literatura fue para ella una disciplina universitaria, un espacio de proyección pública y una manera de presentarse ante los demás.

Quienes trabajaron a su lado describieron desde temprano una personalidad competitiva, de jornadas prolongadas y una fuerte conciencia del esfuerzo propio. Un antiguo colaborador de Junts explicaría años más tarde que las reuniones con Borràs tendían a desplazarse hacia su experiencia personal y resumió ese rasgo con cierta aspereza: "Hasta cuando habla de libros, habla de ella".

La frase encerraba una característica que se hizo más visible con su ascenso político: su facilidad para convertir una discusión institucional en un relato biográfico, exponer sus afectos y agravios y exigir de quienes la rodeaban una lealtad equivalente a la que ella afirmaba ofrecer.

La política de Borràs estuvo atravesada por esa primera persona, por la convicción de que su trayectoria podía explicar una causa colectiva y de que los ataques contra ella formaban parte de un conflicto más amplio. Antes de ocupar un escaño, esa misma intensidad aparecía en sus correos académicos, en los festivales literarios que recorría, en las conferencias que preparaba de madrugada y en una actividad que sus colaboradores describían como difícil de acompasar.

Laura Borràs posa para una imagen difundida tras ser nombrada Consellera, en 2013. Europa Press.

Los contratos

La universidad le abrió en 2013 la puerta de la gestión cultural, cuando el Gobierno catalán la nombró directora de la Institució de les Lletres Catalanes. El organismo, dependiente de la Generalitat, tenía la misión de promocionar a los escritores y el patrimonio literario catalán, y Borràs llegó con el propósito de acercar los libros a las tecnologías digitales y encontrar "espacios no habituales para la literatura".

Durante cinco años organizó conmemoraciones, impulsó proyectos de difusión y estrechó las relaciones entre la institución, los autores y el sector editorial.

Aquel cargo fue el puente hacia la política profesional y el origen de la causa que terminaría expulsándola de ella: los tribunales consideraron probado que, durante esa etapa, fraccionó contratos públicos para adjudicar a su colaborador IsaíasHerrero trabajos relacionados con el portal informático de la institución, utilizando ofertas de acompañamiento para aparentar concurrencia y evitar los procedimientos ordinarios de contratación.

La investigación apareció por una vía alejada de la política catalana. Una mujer recibió por error en su buzón un sobre dirigido a Herrero que contenía billetes falsos y acudió a los Mossos d'Esquadra. Las pesquisas por falsificación de moneda y tráfico de drogas permitieron intervenir las comunicaciones del informático, donde los agentes encontraron correos y conversaciones sobre los contratos de la Institució de les Lletres Catalanes.

Parte del material fue remitido a los juzgados de Barcelona y acabó formando el núcleo de la causa contra Borràs. Herrero, condenado en otro procedimiento por falsificación de moneda y narcotráfico, reconoció durante el juicio que ambos habían acordado presentar presupuestos comparsa y describió la relación contractual como un encargo encubierto.

Borràs negó los hechos y sostuvo desde el principio que las comunicaciones habían sido interpretadas de manera sesgada.

Laura Borràs atiende a los medios de comunicación en 2018 Europa Press.

Fiel a Puigdemont

Cuando el caso comenzó a avanzar, ella ya había abandonado la gestión cultural para convertirse en una de las figuras más reconocibles del independentismo. Borràs sitúa el origen de su compromiso político en el referéndum del 1 de octubre de 2017 y en la actuación policial de aquella jornada.

Se presentó como independiente en la candidatura de CarlesPuigdemont en las elecciones catalanas de diciembre de ese año, obtuvo un escaño y, en mayo de 2018, Quim Torra la nombró consejera de Cultura. Nueve meses después encabezó la lista de Junts al Congreso, donde ejerció como portavoz, y en 2021 ganó las primarias de su partido con cerca del 80% de los votos.

La presidencia de la Generalitat quedó fuera de su alcance, pero el acuerdo entre Esquerra y Junts la convirtió en presidentadelParlament, segunda autoridad de Cataluña y tercera mujer que dirigía la Cámara desde la restauración de la autonomía. En poco más de tres años había pasado de dirigir un pequeño organismo cultural a presidir la institución que concentra la representación política catalana.

Laura Borràs (d), entonces presidenta de Junts, aplaude a Carles Puigdemont tras una rueda de prensa para explicar los detalles del acuerdo de investidura con el PSOE, en el Parlamento Europeo, a 9 de noviembre de 2023, en Bruselas. Europa Press.

La causa de los contratos avanzó al mismo tiempo que su carrera, y Borràs respondió incorporándola a su discurso independentista. Presentó la investigación como un caso de lawfare, rechazó apartarse voluntariamente y acusó a sus adversarios de utilizar el procedimiento penal para destruirla.

El argumento encontró respaldo en Junts y en su entorno más fiel, aunque Esquerra y la CUP rechazaron equiparar el proceso con las causas judiciales derivadas del 1-O. En julio de 2022, después de que se abriera juicio oral, la Mesa del Parlament la suspendió como diputada y presidenta con los votos de ERC, el PSC y la CUP.

Borràs interpretó aquella decisión como una traición de los propios independentistas y continuó al frente de Junts, desde donde convirtió la defensa de su inocencia en parte de la disputa por el rumbo del partido.

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Orden del TSJC

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña la condenó en marzo de 2023 por prevaricación administrativa, falsedad continuada en documento oficial e inducción a la falsedad en documento mercantil. La sentencia le impuso cuatro años, seis meses y un día de cárcel, una multa de 36.000 euros y dos penas de inhabilitación que suman 13 años.

Los magistrados consideraron que la contratación había quedado sometida a la voluntad personal de Borràs y que se habían vulnerado los principios de publicidad, transparencia y libre concurrencia, aunque propusieron al Gobierno rebajar la prisión a dos años porque ninguno de los condenados había actuado para obtener un lucro personal y la suma de los castigos resultaba desproporcionada.

El Tribunal Supremo confirmó la condena por unanimidad en febrero de 2025, rechazó que los hechos estuvieran amparados por la ley de amnistía y los situó expresamente en el terreno de la corrupción administrativa.

El candidato de JxCat, Quim Torra (c), llega al Parlament acompañado de las diputadas Laura Borras (2i) y Elsa Artadi (d). Europa Press.

Antes de que la sentencia adquiriera firmeza, Borràs había iniciado ya su regreso profesional. En febrero de 2024, después de dos cursos académicos de ausencia, volvió a la Facultad de Educación de la Universitat de Barcelona para impartir Didácticadela Literatura y clases en el máster de formación del profesorado.

La inhabilitación afectaba a empleos públicos electivos y funciones de gobierno o administración, de modo que no impedía su reincorporación como docente. Borràs llevaba vinculada a la UB desde 1995 y había obtenido en 2021, cuando la investigación judicial amenazaba ya su futuro político, una plaza de profesora titular y funcionaria del cuerpo docente universitario del Estado.

El aula le ofrecía una continuidad laboral y una identidad anterior al procés, aunque su vuelta se produjo cuando seguía presidiendo Junts y utilizaba buena parte de su actividad pública para denunciar la persecución judicial que decía padecer. La profesora y la dirigente continuaron compartiendo agenda.

Política activa

Su espacio dentro del partido, en cambio, fue reduciéndose. La condena debilitó a la corriente que había construido alrededor de su liderazgo y reforzó al secretario general, Jordi Turull, mientras Puigdemont preparaba su regreso a la presidencia de Junts.

En octubre de 2024, Borràs acudió a Waterloo, aceptó apartarse y dejó el cargo que había ocupado durante más de tres años. El acuerdo contemplaba situarla al frente de la fundación del partido, pero el Código Civil catalán impide que una persona inhabilitada presida o forme parte del patronato de una fundación.

Tras meses de indefinición, Junts la nombró en octubre de 2025 directora de Fundem La República, una posición profesional desde la que coordina proyectos culturales y políticos sin integrarse formalmente en el patronato. Su primera gran iniciativa fue una exposición itinerante sobre la lengua catalana.

Después de haber entrado en política desde la gestión cultural, Borràs regresaba a ella mediante otra entidad dedicada a producir ideas, campañas y actos alrededor de la cultura y la identidad nacional.

La expresidenta del Parlament catalán, Laura Borrás. Europa Press

Un indulto

El indulto publicado este miércoles consolida esa situación. Borràs podrá continuar dando clases, dirigiendo la fundación y participando en la actividad de Junts, pero seguirá sin poder presentarse a unas elecciones ni ocupar un cargo institucional mientras esté vigente la inhabilitación.

Tampoco ha aceptado la caracterización judicial de los hechos ni ha expresado arrepentimiento, una circunstancia que llevó a la Fiscalía a oponerse a la medida de gracia. Su respuesta al Gobierno ha mantenido el lenguaje que utiliza desde el inicio del procedimiento: la reducción de la pena demuestra, según ella, que la condena fue injusta; la permanencia de la inhabilitación confirma que la persecución continúa.

El indulto evita la cárcel y deja intacto el conflicto sobre el que Borràs ha reconstruido su presencia pública. A los 55 años, su vida vuelve a organizarse alrededor de los espacios que ocupaba antes de convertirse en consejera, diputada y presidenta del Parlament: la universidad, los libros, las conferencias y la promoción de la lengua catalana.

La diferencia está en que ahora cada clase, cada intervención y cada acto de la fundación conviven con una sentencia firme y con el recuerdo de una carrera política que alcanzó en cuatro años la segunda autoridad de Cataluña. El decreto del Gobierno ha eliminado la posibilidad inmediata de que esa trayectoria termine en una celda.

La puerta de las instituciones continúa cerrada. Borràs ha decidido permanecer delante de ella, mientras imparte literatura y repite que sigue haciendo política.

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