Laura de Chiclana, la reportera de guerra sevillana en un conflicto bélico. Cedida
Sevilla Laura de Chiclana, de la guerra de Ucrania a Irán de freelance: "Me he despedido de gente sabiendo que los iban a matar"Esta sevillana informa ahora desde Israel del conflicto que mantiene en vilo al mundo entero.
Más información:La crisis entre Afganistán y Pakistán, un conflicto eclipsado por la guerra de Irán que se ceba con la población civil
Julia Senra Publicada 10 marzo 2026 02:53hLaura de Chiclana tiene 32 años y lleva media vida fuera de su tierra natal, Sevilla. En concreto, lleva media vida en zonas que están sumergidas en todo tipo de conflictos. Desde dictaduras hasta guerras.
Primero fue Venezuela durante el Gobierno de Nicolás Maduro -recientemente descabezado por la administración estadounidense- en el año 2017. Luego vino Colombia, Tailandia, Grecia, Afganistán, Ucrania, Marruecos, la Franja de Gaza y, por último (al menos por ahora), Irán.
Esta sevillana comenzó sus estudios en la universidad hispalense hace más de una década y, "desde siempre", tuvo claro que quería ser periodista de guerra.
La crisis entre Afganistán y Pakistán, un conflicto eclipsado por la guerra de Irán que se ceba con la población civil"Antes de acabar la carrera", cuenta a EL ESPAÑOL de Sevilla, le dijo a sus padres que se iba a un país de Latinoamérica.
La respuesta de sus progenitores fue instantánea: "A Venezuela, no", conocedores de que esta parte del mundo estaba siendo el escenario de una dictadura y una grave crisis social.
Pero para entonces ya era tarde. Laura "había hecho las maletas, sacado el visado y comprado el vuelo" para cubrir la situación del país latino por su cuenta porque, cabe destacar, la periodista "siempre" ha sido freelance.
Laura de Chiclana, la reportera de guerra en un conflicto bélico. Cedida
Después de un tiempo en Venezuela y tras pasar por Colombia, la protagonista de esta historia volvió a su casa a acabar los estudios de Periodismo y completarlos con un máster en Reporterismo en Madrid. Desde entonces, a Sevilla solo viene de visita.
Laura aterrizó en Grecia para contar la vida en los campos de refugiados llegados desde Oriente Próximo. Tras ello vino la marcha de las tropas estadounidenses en Afganistán y, por ende, la estampida de civiles por la vuelta de los talibanes al poder.
Más de tres años en el frente
De esta cobertura volvió "muy decepcionada". "Suponía mucho esfuerzo, sacrificio y riesgo y no veía los frutos", relata. Sin embargo, cuando estaba a punto de dejar atrás este 'modo de vida', estalló la guerra de Ucrania. "Una señal".
En principio, su estancia en el país del este de Europa iba a ser de apenas diez días. Finalmente se acabó extendiendo más de tres años.
Ucrania ha sido su verdadera escuela. La etapa donde ha sido "la más feliz del mundo" pero en la que ha "sufrido muchísimo". "Una guerra de trincheras en la que el periodista está en el frente mientras le caen las bombas".
Carmen y sus amigos viajaron desde Sevilla a Sri Lanka de vacaciones post MIR y ahora están "atrapados" por la guerraDurante su estancia en el país ha visto a civiles perder la vida calcinados, padres llorar la muerte de su pequeño y un sinfín de atrocidades que le han dejado secuelas físicas y psicológicas. Algunas de ellas se han visto incluso en directo durante el informativo.
Sin embargo, la sevillana es tajante. Defiende que los corresponsales de guerra "no deben ser los protagonistas de la historia".
Para ello se pone un 'escudo' que le ayuda a vivir con el dolor humano. A formar parte de él aunque desde un segundo plano. Sabe que está en uno de los lugares más terribles del mundo, pero "es más importante darle voz a las víctimas; no valen los sentimentalismos".
A lo largo de su vida en Ucrania se ha "despedido de gente que vivían en sótanos a sabiendas de que no los iba a volver a ver. Los iban a matar".
Ahora, Irán
También ha sufrido por "la muerte de un amigo asesinado por los Wagner a pesar de que nada tenía que ver con el conflicto; simplemente estaba informando".
"Ahí fue cuando me di cuenta de que, por ser periodista y no pertenecer a ningún bando, mi vida no dejaba de correr peligro", cuenta a este medio.
La periodista Laura de Chiclana en una zona de guerra. Cedida
Actualmente, Laura vive en Israel. Desde allí ha contado la situación en la Franja de Gaza, que, asegura, "no es una guerra".
Pero ahora es otro asunto el que la mantiene en el país judío. El conflicto que mantiene en vilo a medio mundo. Bueno, al mundo entero. Los bombardeos entre EEUU, Israel, Irán y el resto de implicados y que están poniendo en jaque la seguridad internacional.
Problemas de salud
La guerra le ha enseñado la peor parte de la raza humana y acarreado "problemas de salud serios".
Entre todas las dolencias que ha sufrido a lo largo de estos últimos años destacan, por ejemplo, las "horribles" infecciones de orina como resultado de no poder ir al baño durante un largo trayecto "por un campo completamente minado".
La Junta localiza a las familias de andaluces atrapados en Irán y media con Exteriores para que puedan volver cuanto antes"Para las mujeres es prácticamente imposible hacer nuestras necesidades en estas ocasiones, por lo que intentamos beber la menor agua posible. Y esto, obviamente, tiene consecuencias".
Con casi tantos conflictos a sus espaldas como años de carrera, Laura se plantea "cada día" volver a España. Pero algo le echa para atrás. Son las mismas personas que se llevaron las manos a la cabeza cuando les contó que se iba a Venezuela.
"Mi padre me dice todos los días que lo deje, que me echa de menos. Pero es él quien me anima a seguir cada vez que voy a rendirme. Me dice que he nacido para esto".
Cada guerra le ha dejado historias difíciles de olvidar. También la certeza de que su trabajo tiene sentido: contar lo que ocurre cuando el resto del mundo mira hacia otro lado.
Quizá algún día regrese definitivamente a Sevilla. Pero, mientras tanto, la hispalense seguirá en primera línea.