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- Por qué el ataque del 11-S afectó menos a la economía de lo esperado
- Lecciones para el mercado de la guerra de Irán
- Por qué la Bolsa ha saltado sobre el mayor 'shock' petrolero en 70 años
De las Torres Gemelas a la guerra de Irán, los inversores tratan de lidiar con las crisis geopolíticas.
Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, provocaron un fuerte shock en Wall Street.
Por un lado, fue un ataque directo contra el sector financiero, ya que destruyó oficinas de varias firmas (murieron 658 empleados de Cantor Fitzgerald, que tenía su sede en una de las Torres) y dificultó la operativa de los mercados.
Además, el acto terrorista generó una enorme incertidumbre geopolítica y económica, la situación que más temen los inversores porque les hace difícil valor los activos.
Ante ese doble impacto, la Bolsa de Nueva York suspendió la contratación hasta el 17 de septiembre. Al reabrir, el miedo hizo que el S&P 500 cayera un 11,6% en pocas sesiones, hasta el 21 de septiembre.
Pero a partir de ahí, llegó el rebote. El 12 de octubre, el parqué estadounidense ya había recuperado los niveles del 10 de septiembre.
De esa reacción del mercado se extraen cuatro lecciones que resuenan hoy en crisis geopolíticas como la guerra de Irán.
1- Las caídas iniciales que se producen cuando hay actos de terrorismo o guerra suelen ser recuperadas en unas semanas, cuando se reduce la incertidumbre y el mercado puede descontar el impacto real (aunque éste sea negativo). Recientemente, se vio en el ataque de Hamás a Israel o en el inicio de la guerra de Irán.
2- Los bancos centrales juegan un papel clave para limitar ese efecto. Tras el 11-S. la Fed inyectó liquidez y bajó tipos de manera enérgica: 50 puntos básicos el 17 de septiembre y otros 125 puntos antes del fin de 2001.
3- Las tendencias económicas y de mercado previas pesan más que la sacudida geopolítica. Pese al rebote post 11-S, la Bolsa americana cayó un 22% en 2002 al seguir con la corrección de la burbuja tecnológica y afrontar un parón económico de Estados Unidos. Ahora, el auge de la IA ayuda a limitar la situación en Oriente Próximo.
4- Por todo ello, las peores crisis geopolíticas son las que afectan a los precios energéticos, como en Ucrania e Irán: suben la inflación, atan las manos a los bancos centrales y dañan la economía.
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