- CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN
El cierre de la librería Tipos infames provocó críticas al mercado libre, a los elevados precios de la vivienda y a la gentrificación.
El pasado febrero echó el cierre la librería Tipos Infames, del madrileño barrio de Malasaña, y el diagnóstico fue que la culpa es del capitalismo. Llovieron críticas al mercado libre, a la subida de los alquileres, a la gentrificación y, por supuesto a la derecha.
Leí en Libertad Digital esta declaración de Eduardo Rubiño, portavoz adjunto de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital: "Si el modelo de nuestra ciudad conlleva que librerías o escuelas sean expulsados en pro de la turistificación, es que está radicalmente mal". Y Rita Maestre despotricó también por los onerosos arrendamientos, consecuencia de los políticos de derechas: "Están quitándole a nuestra ciudad todo lo bueno que tiene para convertirla en un parque temático para ricos y para turistas".
Pero los precios de la vivienda no están por las nubes debido a la libertad sino a la intervención de las Administraciones Públicas, cuyo desenlace ha sido una oferta menor, justo cuando se disparaba la demanda. Asimismo, hablar de "ricos y turistas" ignora que la aplastante mayoría de los turistas son, como se dice ahora, "personas trabajadoras", y no millonarios. Y la llamada gentrificación ignora el hecho de que la gente que vivía en el centro de las ciudades y se marchó a las afueras no vendió obligada sus viviendas. Por fin, se supo que la librería había recibido subvenciones de los odiados Almeida y Ayuso, nada demasiado liberal.
En cambio, lo que es liberal, y capitalista, es la "destrucción creativa" de Schumpeter, porque varios analistas, como David Mejía en El Mundo, observaron que la gentrificación es un fenómeno paradójico, puesto que la propia librería Tipos Infames, con su aire moderno y progresista, y con su lema Libros y vinos, contribuyó a hacer atractivo un barrio que no lo era. Al final, "los pioneros se ven excluidos por las mismas fuerzas que ellos mismos desataron".
Rebeca Argudo, en la misma línea que Mejía, deploró en ABC el cierre de Tipos Infames, reconociendo al mismo tiempo que las nuevas librerías y cafeterías "desplazaron a los negocios de toda la vida, que no pudieron soportar la crisis, y que era lo que reclamaban los modernos que llenaban el centro, porque molaba, y que desplazaban a los vecinos de toda la vida; lo llamaron revitalizar y nos pareció bien, pero ahora son ellos los que salen y otros los que entran, como antes llegaron ellos y se fueron otros".
Es posible que estemos ante un fenómeno complejo y multicausal, que mezcla la crisis de credibilidad de la izquierda con la crisis del propio Estado de bienestar y del intervencionismo en general. Destacó José María Marco en La Razón que en los cambios vertiginosos que observamos, lo político "aparece ahora tan desacreditado como ineficaz.
Buena parte de la izquierda, acostumbrada a moverse en la histeria ideológica, ha tomado buena nota de lo ocurrido y optó hace tiempo por la sobreactuación: es la deriva del socialismo de Pedro Sánchez, consecuencia del agotamiento del modelo previo. Otros -quizás estos libreros madrileños- acaban de enterarse. Y algunos actores políticos y otros institucionales siguen representando su antiguo papel en una función nueva, con un escenario distinto y ante un público que no les entiende y al que han dejado de interesar".
Quizá lo más desasosegante, en línea con la teoría de Benito Arruñada que comenté en EXPANSIÓN, es que no podamos ignorar nuestra responsabilidad. No me refiero solo a los empresarios que deben cerrar su negocio, sino a todos nosotros, que nos quejamos de aquello que en realidad preferimos.
Lo resumió Mejía en El Mundo: "Quienes lamentamos el cierre de este y otros negocios similares -más de clase que de barrio- deberíamos ser sinceros sobre lo que estamos pidiendo. Queremos que la gentrificación se detenga exactamente en nuestro poder adquisitivo. Queremos que se marchen los yonkis y se queden los libreros. Queremos el encanto de la mejoría sin sus riesgos. Es comprensible. También es imposible".
Así logró España la colección de los Thyssen-BornemiszaCómo usar la inteligencia emocional para ser su propio jefeMahou revoluciona su negocio con la IA Comentar ÚLTIMA HORA-
01:26
California reabre la puerta a negociar con Paramount tras suspender la reunión del lunes
-
00:57
Lego gana un 32,3% más y descarta utilizar la IA para el diseño de juguetes
-
00:41
Revolut lanza una división para impulsar la banca inteligente
-
00:23
Pachá gana 14,6 millones tras disparar un 21% su facturación