Lindsey Graham, senador republicano, interviene durante una audiencia. Reuters
América Lindsey Graham, el senador republicano cercano a Trump que 'atiza' a Sánchez: "Su actual gobierno es una aberración"El congresista republicano ha sido tajante tras el rechazo de Sánchez a la utilización de las bases norteamericanas para la guerra de Irán.
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Sandro Herves Garrido Publicada 4 marzo 2026 02:44hLas claves nuevo Generado con IA
En la política estadounidense, especialmente en todo lo que rodea el entorno MAGA cercano al presidente republicano Donald Trump, a menudo suceden giros inesperados. El caso de Lindsey Graham es uno de los más llamativos.
La reacción de Graham ha sido la más virulenta desde la administración Trump por el rechazo de España a que se utilicen sus bases en territorio español para realizar maniobras en la Guerra de Irán, alejándose de la postura mantenida por las democracias occidentales.
El congresista republicano ha respondido a la decisión del ejecutivo español con duras críticas hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Le ha acusado de exhibir debilidad política al no respaldar a Washington, y avisa de que la actitud española impactará en la percepción de Estados Unidos sobre sus socios europeos.
Sánchez se descuelga a la vez del paraguas de EEUU y del núcleo de la Unión Europea de Defensa: "Marruecos se frota las manos", dicen exaltos cargos militaresEl senador, veterano en cuestiones de política exterior, se mostró duro en sus redes sociales con el ejecutivo encabezado por Sánchez.
En un largo mensaje, afirma que a su juicio, el ejecutivo presidido por Sánchez ha "perdido el rumbo" y muestra una disposición escasa a condenar al régimen iraní, mientras dedica críticas a Estados Unidos y su "Operación Furia Épica".
El tema de Rota y Morón le toca especialmente a Graham. En su texto, recuerda su trabajo en las bases estadounidenses en territorio español durante los años 80, a la vez que señala la postura del gobierno español con una línea blanda respecto al régimen iraní.
Los aviones cisterna que no han podido usar las bases españolas han sido desplazados a otras bases estadounidenses en suelo europeo.
During my time in the U.S. Air Force in the mid-80s when I was assigned as a prosecutor in Europe at the height of the Cold War, I was tasked to American air bases in Spain as a part of my legal duties. I have great admiration for the Spanish people and they have been great…
— Lindsey Graham (@LindseyGrahamSC) March 2, 2026
A la vez que señala su rechazo al ejecutivo español, Graham muestra en sus mensajes sus deseos de que se produzca un cambio político en España. "Espero que el actual Gobierno español sea una aberración, no la norma", ha señalado.
En paralelo, Graham hace referencia a su "admiración" hacia el pueblo español y a la posición de anteriores gobiernos, que se situaron junto a EEUU en otras operaciones militares.
Su mensaje de rechazo al gobierno español ha recibido mensajes favorables, especialmente del entorno de VOX, con el eurodiputado Hermann Tertsch.
Tertsch ha respondido que "el gobierno de Sánchez no es solo corrupto, sino que son una banda de traidores que están ocasionando un gran daño sobre el pueblo español".
You are entirely right. The Sánchez government is not only corrupt and the worst socialist mob, It is a bunch of traitors which is inflicting enormous damage and pain to the Spanish Nation and People.
— Hermann Tertsch (@hermanntertsch) March 2, 2026
También ha alimentado la idea, dentro de algunos perfiles del mundo MAGA en Estados Unidos, de que España debería ser el siguiente país en ser intervenido, después de que se produzca el siguiente objetivo: Cuba.
Graham, senador republicano por Carolina del Sur desde 2003, pasó de advertir de que Trump era un riesgo para el país a convertirse en un fiel apoyo del máximo mandatario y uno de los más cercanos al líder republicano.
A menudo, la figura de Graham ha formado parte del ala intervencionista de la política norteamericana. Desde sus inicios en el Senado, se alineó con la tendencia más "halcón" del Partido Republicano, defendiendo la intervención en Irak, aumentar las tropas en Afganistán e intervenciones más firmes en Oriente Medio.
Una postura dura
El perfil de Lindsey Graham ha estado vinculado desde su incorporación al Senado, como miembro del Partido Republicano a una línea dura dentro de su formación política.
El parlamentario lleva más de dos décadas defendiendo una política exterior agresiva. Pero si hay un país frente al que su discurso ha sido especialmente contundente durante toda su trayectoria política, ese es Irán.
Graham no solo ha respaldado sanciones económicas severas contra Teherán. En repetidas ocasiones ha defendido abiertamente la posibilidad de una intervención militar preventiva para frenar su programa nuclear.
En 2015, durante el debate sobre el acuerdo nuclear impulsado por la administración de Barack Obama, Graham declaró en una entrevista con la cadena CNN que si Irán seguía avanzando hacia el arma nuclear, Estados Unidos debía estar dispuesto a usar la fuerza.
“Si tengo que ordenar el uso de la fuerza militar para impedir que Irán obtenga un arma nuclear, lo haré”, afirmó entonces.
Ese mismo año, en plena campaña de primarias republicanas, fue aún más explícito al defender ataques contra las instalaciones nucleares iraníes si fracasaba la vía diplomática, como finalmente ha sucedido una década después, hasta ocasionar esta escalada en los países del Golfo.
Graham se situó entre los opositores más firmes al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), el acuerdo nuclear sellado en 2015 entre Irán y el llamado P5+1, el grupo formado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China— junto a Alemania.
La intención de este acuerdo era evitar que Irán pudiera desarrollar armas nucleares, a cambio de un levantamiento de sanciones por parte de los países occidentales.
En distintas declaraciones recogidas por medios estadounidenses, el senador sostuvo que el pacto no desmantelaba de forma efectiva el programa nuclear iraní, sino que, en su opinión, lo legitimaba bajo supervisión internacional.
Cuando la administración de Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos del acuerdo en 2018, Graham apoyó la salida y defendió la estrategia de “máxima presión”, basada en el endurecimiento de sanciones económicas y el aislamiento diplomático de Teherán.
Causó malestar en Dinamarca
El asunto de Groenlandia ha sido otro de los puntos clave en la línea exterior marcada por la Administración Trump desde el regreso del líder republicano a la Casa Blanca.
A mediados de febrero, Graham mantuvo una reunión con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, a la que, según diversas fuentes, llamó "damita", lo que generó tensión con el país danés.
Según recoge la agencia de noticias, Anadolu, otro participante en la cita diplomática describió el comportamiento de Graham como "espantoso, impactante y extremadamente inapropiado". Según informes de Berlingske, Frederiksen mantuvo la calma.
En paralelo a esto, el propio Lindsey Graham llegó a asegurar que "a quién le importa quién sea el dueño de Groenlandia", a la vez que aseguró que la isla ártica va a salir fortalecida de la crisis, ya que gracias a Trump, ganará popularidad.