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Llevamos décadas buscando la cura del VIH. El décimo paciente curado en el mundo nos hace tener un punto de partida

Llevamos décadas buscando la cura del VIH. El décimo paciente curado en el mundo nos hace tener un punto de partida
Artículo Completo 944 palabras
Recibir un diagnóstico de VIH hace varias décadas era prácticamente una sentencia de muerte para muchos pacientes que veían que no había tratamiento posible para erradicar este virus y que tarde o temprano desarrollarían la enfermedad. Pero poco a poco han ido surgiendo tratamientos de profilaxis, de atenuación, llegando a tener una carga vírica indetectable, y ahora estamos viendo los primeros casos de erradicación completa.  Son varios los casos. Estamos ante un nuevo hito histórico de la medicina, y no es para menos, puesto que un consorcio internacional de investigadores ha documentado el décimo caso en el mundo de una persona que ha logrado curarse del VIH, o mejor dicho, que ha conseguido eliminar el virus de su organismo para no desarrollar la enfermedad.  Este último es conocido como el 'paciente de Oslo'. Un hombre de 62 años que lleva ya cuatro años sin tomar tratamiento antirretroviral y sin rastro de virus, lo que ha derivado en un artículo publicado en Nature donde se relata un gran proceso de investigación, algo que ha sido posible gracias al trabajo del consorcio internacional IciStem 2.0, liderado desde el Hospital Universitario de Oslo y con una participación fundamental de la ciencia española a través del centro IrsiCaixa. En Xataka El cuerpo avisa del alzhéimer mucho antes que el cerebro. La pista está en el intestino Su historia. La historia clínica del 'paciente de Oslo' sigue un patrón que a los científicos les resulta cada vez más familiar, similar al del célebre 'paciente de Berlín' en 2009. Diagnosticado de VIH a los 44 años, el paciente desarrolló en 2020 un cáncer hematológico severo, y para el cual tuvo que recibir un trasplante de células madre con el objetivo de volver a tener una génesis normal de células de la sangre.  Pero aquí la clave del éxito radicó en que el donante de estas células madre fue su propio hermano, que contaba con una rara y codiciada alteración genética conocida como mutación CCR5-delta32.  Por qué. Al ver el término 'mutación' automáticamente nos vamos al significado negativo y todas las enfermedades que puede provocar tener una mutación en el ADN. Pero aquí la realidad es que la mutación CCR5-delta32 actúa como un "escudo" celular al modificar los receptores de un tipo de célula de defensa, los linfocitos T, para que el VIH sea incapaz de anclarse a ellos e infectarlos provocando su destrucción. De esta manera, al reemplazar el sistema inmunitario del paciente con las células de su hermano, los médicos no solo trataron el cáncer, sino que "reiniciaron" sus defensas haciéndolas inmunes al virus. A partir de aquí, el VIH no pudo acceder a sus células defensivas, que es el mecanismo que usa para cronificarse y volverse 'indetectable' para el sistema inmune.  ¿Qué pasó después? Como relatan los investigadores, dos años después de hacer el trasplante, el equipo médico decidió retirar la terapia antirretroviral bajo una estricta monitorización, puesto que es un momento realmente crítico para los pacientes. A partir de aquí, y varias analíticas después, se vio que no había rastro de que el virus estuviera volviendo a multiplicarse.  Al final no se consiguió detectar el ADN viral ni en los análisis de sangre periférica ni en las biopsias de tejido intestinal, que suele actuar como un "reservorio" donde el virus se esconde. Y aquí es donde el grupo español, a través de IrsiCaixa, ha tenido mucho que decir, puesto que sus equipos de investigación monitorizan ahora mismo a 40 participantes en condiciones similares.  ¿Qué significa? Aunque parece que hemos logrado la cura definitiva, la realidad es que no es así. Ahora mismo hay que entender que el trasplante de células madre hematopoyéticas es un procedimiento de altísimo riesgo y extrema agresividad clínica que deja en un primer momento al paciente sin defensas alguna y luego se confía en que el trasplante funcione y no lo rechace.  Todo esto hace que su tasa de mortalidad sea muy alta, por lo que ética y médicamente solo se justifica en pacientes que padecen un cáncer en la sangre potencialmente mortal, no como una terapia estándar para personas que viven con VIH, quienes hoy en día pueden llevar una vida normal y saludable gracias a los tratamientos antirretrovirales diarios.  En Xataka Todos hemos tenido pesadillas tan reales que asustan: se llaman "sueños prodrómicos" y son avisos de enfermedades Es el camino. Pese a que no es la terapia definitiva, sí que abre el camino a desarrollar terapias genéticas como CRISPR o tratamientos celulares como las terapias CAR-T que logren imitar esta inmunidad en el propio cuerpo del paciente de forma segura, escalable y sin necesidad de someterse a un trasplante de un donante externo. Aunque para llegar aquí todavía hay un gran camino por delante para la ciencia.  Imágenes |  National Institute of Allergy  En Xataka | La epidemia del VIH nunca se fue de África. Ahora un nuevo tratamiento quiere marcar la diferencia - La noticia Llevamos décadas buscando la cura del VIH. El décimo paciente curado en el mundo nos hace tener un punto de partida fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Llevamos décadas buscando la cura del VIH. El décimo paciente curado en el mundo nos hace tener un punto de partida

Un paciente en Oslo ha conseguido erradicar el virus de su cuerpo, y gracias a una transfusión de sangre

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José A. Lizana

Colaborador

José A. Lizana

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Recibir un diagnóstico de VIH hace varias décadas era prácticamente una sentencia de muerte para muchos pacientes que veían que no había tratamiento posible para erradicar este virus y que tarde o temprano desarrollarían la enfermedad. Pero poco a poco han ido surgiendo tratamientos de profilaxis, de atenuación, llegando a tener una carga vírica indetectable, y ahora estamos viendo los primeros casos de erradicación completa

Son varios los casos. Estamos ante un nuevo hito histórico de la medicina, y no es para menos, puesto que un consorcio internacional de investigadores ha documentado el décimo caso en el mundo de una persona que ha logrado curarse del VIH, o mejor dicho, que ha conseguido eliminar el virus de su organismo para no desarrollar la enfermedad. 

Este último es conocido como el 'paciente de Oslo'. Un hombre de 62 años que lleva ya cuatro años sin tomar tratamiento antirretroviral y sin rastro de virus, lo que ha derivado en un artículo publicado en Nature donde se relata un gran proceso de investigación, algo que ha sido posible gracias al trabajo del consorcio internacional IciStem 2.0, liderado desde el Hospital Universitario de Oslo y con una participación fundamental de la ciencia española a través del centro IrsiCaixa.

En XatakaEl cuerpo avisa del alzhéimer mucho antes que el cerebro. La pista está en el intestino

Su historia. La historia clínica del 'paciente de Oslo' sigue un patrón que a los científicos les resulta cada vez más familiar, similar al del célebre 'paciente de Berlín' en 2009. Diagnosticado de VIH a los 44 años, el paciente desarrolló en 2020 un cáncer hematológico severo, y para el cual tuvo que recibir un trasplante de células madre con el objetivo de volver a tener una génesis normal de células de la sangre. 

Pero aquí la clave del éxito radicó en que el donante de estas células madre fue su propio hermano, que contaba con una rara y codiciada alteración genética conocida como mutación CCR5-delta32. 

Por qué. Al ver el término 'mutación' automáticamente nos vamos al significado negativo y todas las enfermedades que puede provocar tener una mutación en el ADN. Pero aquí la realidad es que la mutación CCR5-delta32 actúa como un "escudo" celular al modificar los receptores de un tipo de célula de defensa, los linfocitos T, para que el VIH sea incapaz de anclarse a ellos e infectarlos provocando su destrucción.

De esta manera, al reemplazar el sistema inmunitario del paciente con las células de su hermano, los médicos no solo trataron el cáncer, sino que "reiniciaron" sus defensas haciéndolas inmunes al virus. A partir de aquí, el VIH no pudo acceder a sus células defensivas, que es el mecanismo que usa para cronificarse y volverse 'indetectable' para el sistema inmune. 

¿Qué pasó después? Como relatan los investigadores, dos años después de hacer el trasplante, el equipo médico decidió retirar la terapia antirretroviral bajo una estricta monitorización, puesto que es un momento realmente crítico para los pacientes. A partir de aquí, y varias analíticas después, se vio que no había rastro de que el virus estuviera volviendo a multiplicarse. 

Al final no se consiguió detectar el ADN viral ni en los análisis de sangre periférica ni en las biopsias de tejido intestinal, que suele actuar como un "reservorio" donde el virus se esconde. Y aquí es donde el grupo español, a través de IrsiCaixa, ha tenido mucho que decir, puesto que sus equipos de investigación monitorizan ahora mismo a 40 participantes en condiciones similares. 

¿Qué significa? Aunque parece que hemos logrado la cura definitiva, la realidad es que no es así. Ahora mismo hay que entender que el trasplante de células madre hematopoyéticas es un procedimiento de altísimo riesgo y extrema agresividad clínica que deja en un primer momento al paciente sin defensas alguna y luego se confía en que el trasplante funcione y no lo rechace. 

Todo esto hace que su tasa de mortalidad sea muy alta, por lo que ética y médicamente solo se justifica en pacientes que padecen un cáncer en la sangre potencialmente mortal, no como una terapia estándar para personas que viven con VIH, quienes hoy en día pueden llevar una vida normal y saludable gracias a los tratamientos antirretrovirales diarios. 

En XatakaTodos hemos tenido pesadillas tan reales que asustan: se llaman "sueños prodrómicos" y son avisos de enfermedades

Es el camino. Pese a que no es la terapia definitiva, sí que abre el camino a desarrollar terapias genéticas como CRISPR o tratamientos celulares como las terapias CAR-T que logren imitar esta inmunidad en el propio cuerpo del paciente de forma segura, escalable y sin necesidad de someterse a un trasplante de un donante externo. Aunque para llegar aquí todavía hay un gran camino por delante para la ciencia. 

Imágenes |  National Institute of Allergy 

En Xataka | La epidemia del VIH nunca se fue de África. Ahora un nuevo tratamiento quiere marcar la diferencia

Fuente original: Leer en Xataka
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