Si hay un órgano con mala fama en la anatomía humana, ese es el apéndice. Para la inmensa cantidad de personas, esta pequeña bolsa en forma de gusano conectada al intestino grueso solo sirve para una cosa: inflamarse, causarnos una apendicitis de urgencia y hacernos pasar por el quirófano. Pero la verdad es que es más útil de lo que pensábamos, ya que la ciencia ha visto que tiene un gran impacto en nuestro sistema inmune y también en la esperanza de vida.
Un éxito evolutivo. Algo que me maravilla de la evolución es que sí elimina todo lo que no tiene un uso para el humano, pero si la rama filogenética lo ha ido manteniendo, es por algo. Y aquí un estudio de 2013 analizó la anatomía de 361 especies de mamíferos y los resultados fueron demoledores: el apéndice no es exclusivo de los humanos y los grandes simios, sino que ha evolucionado de forma independiente al menos 32 veces. Y la pregunta es: ¿por qué?
Esta teoría se fue reforzando posteriormente con un análisis de 2017 que identificó entre 29 y 41 ganancias evolutivas del apéndice, frente a las poquísimas pérdidas que se situaron en menos de siete. Y es que en biología, cuando un rasgo evoluciona repetidas veces en linajes totalmente distintos, significa una cosa: aporta una ventaja adaptativa crucial para la supervivencia.
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Su utilidad. Si no sirve para digerir hojas como creía Darwin, entonces... ¿Qué hace? Las investigaciones más recientes, incluyendo una exhaustiva revisión de 2023 publicada en The Anatomical Record, confirman que el apéndice actúa como un reservorio microbiano y un soporte del sistema inmune.
De esta manera sabemos que el apéndice está repleto de tejido linfoide y está estratégicamente situado fuera del "flujo principal" del intestino. Y es que funciona como una especie de búnker para nuestro microbioma, y de esta manera, cuando sufrimos una infección intestinal severa que "barre" con nuestra flora bacteriana, el apéndice libera bacterias beneficiosas ocultas en su interior para recolonizar rápidamente el intestino.
Y probado. Un estudio de 2023 demostró que los primates que poseen apéndices tienen un riesgo relativamente menor de sufrir episodios de diarrea grave en etapas tempranas de la vida, reforzando su papel vital como escudo protector frente a las infecciones mortales.
Su relación con la longevidad. El descubrimiento más fascinante sobre el apéndice llegó en 2021, donde un equipo de investigadores publicó en la revista Ecology and Evolution un estudio en el que cruzaron los datos de 258 especies de mamíferos. Controlando variables como el tamaño corporal y la filogenia, buscaron patrones entre la presencia de apéndice y la vida útil de la especie.
La conclusión que sacaron no fue otra que determinar que la presencia del apéndice está directamente correlacionada con una mayor longevidad máxima. Y el porqué está en la selección natural positiva. De esta manera, al reducir drásticamente la mortalidad causada por enfermedades infecciosas y diarreas, las especies con apéndice tienen una clara ventaja de supervivencia que les permite alargar su esperanza de vida.
Imagen | Eugene Chystiakov
En Xataka | Hemos estado midiendo mal la muerte: la ciencia cree ahora que nuestra fecha de caducidad biológica es más hereditaria de lo que creíamos
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Llevamos más de un siglo creyendo que el apéndice es un órgano inútil y un error evolutivo. Estábamos muy equivocados
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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Llevamos más de un siglo creyendo que el apéndice es un órgano inútil y un error evolutivo. Estábamos muy equivocados
El apéndice no es tan inútil como podía llegar a pensar en un inicio
Si hay un órgano con mala fama en la anatomía humana, ese es el apéndice. Para la inmensa cantidad de personas, esta pequeña bolsa en forma de gusano conectada al intestino grueso solo sirve para una cosa: inflamarse, causarnos una apendicitis de urgencia y hacernos pasar por el quirófano. Pero la verdad es que es más útil de lo que pensábamos, ya que la ciencia ha visto que tiene un gran impacto en nuestro sistema inmune y también en la esperanza de vida.
Un éxito evolutivo. Algo que me maravilla de la evolución es que sí elimina todo lo que no tiene un uso para el humano, pero si la rama filogenética lo ha ido manteniendo, es por algo. Y aquí un estudio de 2013 analizó la anatomía de 361 especies de mamíferos y los resultados fueron demoledores: el apéndice no es exclusivo de los humanos y los grandes simios, sino que ha evolucionado de forma independiente al menos 32 veces. Y la pregunta es: ¿por qué?
Esta teoría se fue reforzando posteriormente con un análisis de 2017 que identificó entre 29 y 41 ganancias evolutivas del apéndice, frente a las poquísimas pérdidas que se situaron en menos de siete. Y es que en biología, cuando un rasgo evoluciona repetidas veces en linajes totalmente distintos, significa una cosa: aporta una ventaja adaptativa crucial para la supervivencia.
Su utilidad. Si no sirve para digerir hojas como creía Darwin, entonces... ¿Qué hace? Las investigaciones más recientes, incluyendo una exhaustiva revisión de 2023 publicada en The Anatomical Record, confirman que el apéndice actúa como un reservorio microbiano y un soporte del sistema inmune.
De esta manera sabemos que el apéndice está repleto de tejido linfoide y está estratégicamente situado fuera del "flujo principal" del intestino. Y es que funciona como una especie de búnker para nuestro microbioma, y de esta manera, cuando sufrimos una infección intestinal severa que "barre" con nuestra flora bacteriana, el apéndice libera bacterias beneficiosas ocultas en su interior para recolonizar rápidamente el intestino.
Y probado. Un estudio de 2023 demostró que los primates que poseen apéndices tienen un riesgo relativamente menor de sufrir episodios de diarrea grave en etapas tempranas de la vida, reforzando su papel vital como escudo protector frente a las infecciones mortales.
Su relación con la longevidad. El descubrimiento más fascinante sobre el apéndice llegó en 2021, donde un equipo de investigadores publicó en la revista Ecology and Evolutionun estudio en el que cruzaron los datos de 258 especies de mamíferos. Controlando variables como el tamaño corporal y la filogenia, buscaron patrones entre la presencia de apéndice y la vida útil de la especie.
La conclusión que sacaron no fue otra que determinar que la presencia del apéndice está directamente correlacionada con una mayor longevidad máxima. Y el porqué está en la selección natural positiva. De esta manera, al reducir drásticamente la mortalidad causada por enfermedades infecciosas y diarreas, las especies con apéndice tienen una clara ventaja de supervivencia que les permite alargar su esperanza de vida.