La evolución del lujo plantea así una paradoja: mientras la tecnología permite mayores niveles de eficiencia, personalización y ejecución, los atributos profundamente humanos adquieren un valor renovado. La creatividad, las ideas originales, la confianza, la hospitalidad, la conexión emocional y el sentido de pertenencia forman parte de una experiencia que la tecnología puede potenciar, pero no sustituir. En este sentido, una de las conclusiones centrales fue: “La próxima generación del lujo no estará definida únicamente por lo que creamos, sino por el valor que generamos para las personas, la cultura y el planeta.”
La conversación continuará el 16 de marzo de 2027 con LuxuryLab Global Brasil 2027, que se realizará en Rosewood São Paulo.