- MICHAEL PEEL
La muerte de una trabajadora en un instituto de investigación sobre la peste en Siberia ha suscitado especulaciones sobre si contrajo la infección..
Un caso sospechoso de peste en Siberia ha generado preocupación a nivel internacional; Estados Unidos ha declarado que sigue la situación "de cerca" y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado más información.
Las autoridades rusas han impuesto amplias medidas de cuarentena en Irkutsk, donde una trabajadora de un centro de investigación sobre la peste falleció en el hospital a causa de una neumonía de origen "desconocido". Los funcionarios afirmaron que no se detectaron microorganismos relacionados con su actividad profesional e insisten en que no se ha producido ningún brote.
El miércoles, la OMS comunicó que había solicitado más información a Rusia para esclarecer "la causa de la neumonía grave, el patógeno que motivó las medidas de salud pública y las informaciones de los medios de comunicación sobre un segundo empleado con neumonía de causa no determinada".
El organismo de control sanitario de Rusia informó el miércoles de que había enviado a la OMS datos sobre la situación en Irkutsk.
Esto es lo que sabemos sobre la enfermedad y las posibles amenazas que conlleva.
¿Qué es la peste?
La peste es una enfermedad zoonótica —que se transmite de animales a humanos— y suele ser mortal si no se trata a tiempo. Se transmite principalmente a las personas a través de la picadura de pulgas que viven en pequeños mamíferos, como las ratas. También puede propagarse entre personas mediante partículas respiratorias o por contacto con fluidos corporales o materiales contaminados.
El tipo más frecuente es la peste bubónica. El patógeno se multiplica en el sistema linfático y, de no tratarse, puede provocar las llagas abiertas y purulentas por las que la enfermedad es tristemente conocida. Si las bacterias se propagan a los pulmones o a la sangre, la peste bubónica puede evolucionar hacia otras dos formas —la neumónica y la septicémica—, que suelen ser mortales.
Es posible contraer directamente tanto la peste neumónica como la septicémica. La peste neumónica es la forma más contagiosa de transmisión entre personas. Según la OMS, puede desencadenar epidemias graves, aunque su capacidad de transmisión es menor que la de algunos virus, como el de la Covid-19.
¿Qué brotes se han registrado en el pasado?
Históricamente, la peste ha provocado pandemias devastadoras que perduran en la cultura popular y en la memoria colectiva muchos siglos después.
Se cree que fue la causa de la llamada Peste Negra, que se calcula acabó con la vida de decenas de millones de personas en Europa durante el siglo XIV. Dado que esto ocurrió mucho antes de que se desarrollara la teoría de los gérmenes —que explica cómo los microbios invasores causan enfermedades—, la gente carecía tanto de los conocimientos como de los medios sanitarios necesarios para frenar su propagación.
¿Qué sabemos sobre este caso y qué han dicho las autoridades rusas?
La trabajadora de laboratorio, Daria Shipilova, falleció el 2 de octubre en un hospital de Shelejov, cerca de Irkutsk. Había sido ingresada tres días antes.
Varios medios de comunicación locales y federales informaron, citando fuentes anónimas, que Shipilova falleció a causa de la peste neumónica. Aunque los informes mencionaban diversas versiones sobre cómo pudo haber contraído la enfermedad, no ha habido ninguna confirmación oficial o autorizada.
El médico jefe de sanidad de Rusia visitó Irkutsk ese mismo día debido a lo que el gobernador local describió como "un caso sospechoso de una infección especialmente peligrosa".
El gobernador declaró que todas las personas que habían estado en contacto con Shipilova habían sido puestas bajo observación. Las autoridades locales indicaron que el hospital de Shelejov había quedado bajo cuarentena *de facto*.
El organismo ruso de control sanitario, Rospotrebnadzor, informó dos días después, el 4 de octubre, que Shipilova había fallecido a causa de una "neumonía de origen desconocido". El regulador añadió que en sus muestras biológicas "no se detectó ningún microorganismo relacionado con su actividad profesional".
La madre de Shipilova, que también trabaja en el sector sanitario, declaró a un medio local el 5 de octubre que aún desconocía la conclusión oficial sobre la muerte de su hija.
El centro de investigación contra la peste donde trabajaba Shipilova es uno de los pocos institutos de este tipo que existen en Rusia y en el mundo. Su historial de publicaciones científicas muestra que estudiaba la resistencia a los antibióticos de *Yersinia pestis* —la bacteria causante de la peste— en reservorios naturales.
¿Hasta qué punto es común la peste en el mundo actual?
Las bacterias de la peste siguen circulando entre los animales, lo que significa que existe un reservorio permanente de estos patógenos. De vez en cuando, estos pasan a los seres humanos.
Según la OMS, la enfermedad está presente en todos los continentes excepto en Oceanía. Desde la década de 1990, la mayoría de los casos en humanos se han registrado en África, sobre todo en Madagascar y la República Democrática del Congo. En los últimos años también se han registrado casos en Mongolia, país que comparte una extensa frontera con Rusia; sin embargo, los grandes brotes de peste son muy raros tanto en Rusia como en las naciones vecinas.
Se calcula que cada año se producen 1.000 o más casos de peste en humanos a nivel mundial. En Estados Unidos se notifica una media de siete casos anuales, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del país.
"La peste en sí no ha desaparecido", afirmó Piero Olliaro, profesor del Instituto de Ciencias de las Pandemias de la Universidad de Oxford. "Alrededor de 200 especies de roedores pueden albergar la bacteria, con reservorios presentes en América, Eurasia y África. Por consiguiente, siguen produciéndose casos esporádicos en humanos".
Una vez detectada, es posible interrumpir las cadenas de transmisión de la peste aislando a los pacientes infectados. La enfermedad puede tratarse con éxito mediante antibióticos si se detecta en una fase temprana.
¿Qué otros interrogantes plantea el caso ruso?
El caso ha suscitado dudas sobre si la bacteria procedía de un centro de investigación biológica.
Existen razones legítimas para conservar patógenos en instalaciones seguras, principalmente para comprender mejor las enfermedades y mejorar sus posibles tratamientos. A veces se producen fugas accidentales de microbios en los laboratorios y, cuando esto ocurre, es importante entender la causa para ayudar a evitar que se repita.
Estos centros de investigación tienen capacidad para trabajar en posibles armas biológicas, modificando genéticamente patógenos para hacerlos más transmisibles o más letales, o ambas cosas.
A primera vista, la bacteria de la peste no sería la opción más evidente para este fin, ya que no se propaga entre personas con tanta facilidad como otros patógenos conocidos y puede tratarse con medicamentos existentes.
Además de la peste, el instituto de Irkutsk estudia otros patógenos que, por su letalidad, serían más aptos para su uso como armas biológicas, entre ellos el ántrax.
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