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Lo que se beberá y comerá este 2026

Lo que se beberá y comerá este 2026
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Menos fuegos artificiales y más criterio: así serán las nuevas tendencias culinarias

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Lo que se beberá y comerá este 2026

Menos fuegos artificiales y más criterio: así serán las nuevas tendencias culinarias

Manu Balanzino

Sábado, 10 de enero 2026, 00:04

... veces agotadora– por sorprender. Pero 2026 marca un punto de inflexión. No es un año de cambios bruscos, sino de decantación. Las tendencias ya no buscan impresionar, sino ordenar lo que comemos, cómo lo comemos y quién nos lo sirve.

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Los informes internacionales coinciden en que el futuro inmediato de la alimentación y la restauración pasa menos por la moda y más por las propuestas con sentido, coherentes con el estilo de vida actual y capaces de ofrecer una experiencia completa. Desde los supermercados hasta los bares o restaurantes, desde la cocina del día a día hasta los hoteles, la pregunta ya no es qué puede llegar a implantarse durante estos doce meses, sino más bien qué merece quedarse.

Según la consultora Mintel, el 71 por ciento de los consumidores afirma que la variedad, como la disponibilidad de diferentes sabores, es un factor importante a la hora de elegir la comida.

Disponemos el mantel sobre la mesa para servirles un menú degustación de lo que se comerá y beberá durante este año. ¡Buen provecho!

El color del año

El 2025 estuvo marcado por el 'mocha mousse' recordando los tonos de chocolate y café y apelaba al deseo de bienestar, según el Instituto Pantone del Color. Este 2026 estará dominado por el tono Cloud Dancer (bailarín de nubes) que «tranquiliza la mente, fomenta una verdadera relajación y concentración que permite a la mente vagabundear y a la creatividad respirar, dejando espacio para la innovación». En síntesis, menos artificio y más producto. Esta estética conecta con una alimentación más consciente, con etiquetas limpias (libres de conservantes) y con una cocina que no necesita explicarse en exceso. Y sí, para más información, es el color seleccionado por Rosalía para su último disco, 'Lux' –luz, en latín–.

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'Fibermaxxing', el nuevo protagonista del bienestar

En 2026, la conversación nutricional se desplaza del clásico enfoque en proteínas hacia alimentos ricos en fibra, que apoyan tanto la salud intestinal como el bienestar general. Este fenómeno, bautizado en inglés como 'fibermaxxing', se traduce en mayor presencia de avena, raíces como cassava (yuca) y konjac (tubérculo originario de Asia) o bebidas probióticas en productos que van desde panes hasta aperitivos listos para comer y bebidas funcionales.

Esta tendencia no solo responde a la demanda de nutricionistas, que señalan el protagonismo de la fibra en dietas saludables, sino también a consumidores que buscan beneficios concretos más allá de las etiquetas tradicionales.

Matcha, de moda pasajera a ingrediente habitual

El té verde matcha deja atrás su etapa como tendencia viral para consolidarse como un ingrediente más del recetario global. Ya no es solo una bebida ni un reclamo visual para redes sociales. Durante estos meses aparece en masas, fermentaciones, helados, salsas, bebidas funcionales y propuestas saladas. Su éxito no responde únicamente al sabor o al color, sino a su poder antioxidantes y a una estética alineada con el nuevo minimalismo gastronómico.

El matcha ya no solo buscar sorprender, como ha pasado otros años, sino también es un acompañante más de muchas recetas. Y esto, en términos de tendencia, es mucho más relevante.

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Sabores del bosque

Uno de los movimientos más interesantes que podremos observar, y probar, a lo largo de estos meses es la incorporación de sabores inspirados en el entorno natural: notas de pino, resina, bosque húmedo, bayas oscuras o frutos silvestres. Estas notas evocan paisajes, estaciones y sensaciones más que lugares concretos. Funcionan especialmente bien en bebidas, postres y destilados sin alcohol. En este caso no se persigue un marcado carácter aromático más que endulzar cualquier elaboración. Y, para los más puristas con el medio ambiente, el arte de comer y beber se convierte en una forma de reconectar con la naturaleza desde la mesa.

La col, la verdura del año

Durante la última década, la coliflor ha sido la hortaliza fetiche de la cocina saludable. Sustituto del arroz o de la masa de pizza, su versatilidad la convirtió en protagonista absoluta. Ahora, el foco se desplaza hacia la col blanca.

Muy ligada a las cocinas tradicionales de medio mundo, esta verdura aparecerá asada en grandes piezas, fermentado en versiones como el kimchi o el chucrut, incluida en sopas, en rellenos, en dumplings o incluso reinterpretado en formatos inesperados como wraps o tacos vegetales. La red social Pinterest ha notado un aumento sustancial durante el último trimestre en la búsqueda de recetas con esta verdura de aspecto redonda.

Vinagres con identidad

El vinagre deja de ser un simple condimento para convertirse en ingrediente protagonista. Aparecen vinagres envejecidos, aromatizados, fermentados con frutas, flores o cereales. Posiblemente esta tendencia sea la búsqueda de una menor dependencia del azúcar. La acidez, eso sí elegante, gana terreno frente a lo dulce. Un buen vinagre, a partir de uvas tan representativas como la Pedro Ximénez, cuenta una historia tanto como un buen aceite de oliva virgen extra. Y si no qué sería de los escabeches populares.

'Swicy', el equilibrio entre dulce y picante

Lejos de desaparecer, la combinación de dulce y picante se afianza. El sabor 'swicy' llega en este 2026 de la mano de diversas salsas, marinados, bebidas y snacks que juegan con este contraste que estimula sin saturar. Nada similar al umami, el quinto sabor. El éxito de esta tendencia radica en su versatilidad ya que diferentes cocinas del mundo poseen esta mezcla de lo más sugerente.

El café cambia de forma

El café atraviesa un periodo complejo debido a su coste y su baja producción a consecuencia del cambio climático. La bebida que durante décadas fue rutina se convierte en una experiencia. Aparecen formatos como el café servido en cucurucho, versiones frías más elaboradas, mezclas con ingredientes funcionales o presentaciones que se alejan de la taza tradicional.

Las nuevas tendencias apuntan a la adaptación de los nuevos hábitos de la población: consumo rápido (take away) y una búsqueda de nuevas sensaciones a través de las diferentes variedades del mundo y diversos tostados.

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Chocolate sí, real no

El haba de cacao sufre una caída en la producción. Alternativas, hay alguna que otra. Una de ellas es Endless Food, una startup con sede en Copenhague (Dinamarca) que trabaja para garantizar el futuro de la industria del oro negro. Estos tres socios han creado 'This isn't chocolate', un 'supuesto' chocolate elaborado con ingredientes reciclados como el resultante de la cebada de la producción de cerveza y las propias cáscaras de cacao. No contiene aceite de palma y tampoco aditivos. Asimismo, se puede derretir, hornear o templar.

¿Cocinaremos en el futuro? El supermercado toma el mando

Una de las grandes transformaciones de 2026 no sucede en restaurantes, sino en los supermercados. El auge de los platos preparados deja de ser coyuntural para convertirse en modelo alimentario. No es una cuestión de pereza, sino de tiempo, coste y organización.

Las grandes cadenas ya no venden solo productos, sino soluciones completas: recetas terminadas, pensadas para diferentes momentos del día y una calidad cada vez más cercana a la restauración informal. La pregunta que planea, y que ya formulan algunos directivos, es clara: ¿seguiremos cocinando dentro de 25 años?

La cocina doméstica no desaparece, pero se redefine. Se reserva para el fin de semana, para reunirse entre amigos o para algún momento especial.

Menos platos, cartas más breves

Si analizamos las cartas de los restaurantes de todo el mundo, se observa un mismo movimiento, cartas más cortas con menos opciones, pero mejor pensadas. Esta reducción no responde a la escasez, sino a la claridad para la lectura y la posterior decisión por parte del comensal. A la vez, cocinas más eficientes, menos desperdicio y mayor coherencia narrativa –fundamental para los marquetinianos–.

El comensal ya no quiere leer una treintena de propuestas, quiere entender el discurso y, a la vez, la filosofía del establecimiento. La carta se convierte en relato, no en catálogo interminable de leer.

El servicio de sala vuelve a su apogeo

Después de años en los que la gastronomía brilló por lo visual y mediático, este nuevo año trae de vuelta la excelencia del servicio de sala. Esta tendencia se concreta en una restauración más humana, con atención al detalle, formación de equipos y una interacción más personalizada con el cliente, sobre todo en establecimientos independientes y de alta restauración. Lo que se convirtió en icono de la hospitalidad, desde las bananas flambé hasta los trinchados de carnes y pescados, vuelven tímidamente a estar nuevamente presentes. Es hora de poner en valor el trabajo de camareros, bármanes y sumilleres.

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Cartas de vino más internacionales

Las cartas de vino de los restaurantes y hoteles amplían su horizonte hacia etiquetas internacionales, con una mayor presencia de regiones menos sonadas, pero con gran trascendencia, como Georgia (la cuna del vino desde el 6.000 a.C.) o sus variedades autóctonas como la tinta Saperavi o la Rkatsiteli, en blanco, y su método ancestral de fermentación en grandes tinajas de arcilla (qvevri) enterradas en el suelo. Además, sugerencias maridadas con propuestas vitivinícolas locales. Esta globalización de la bodega responde a comensales que viajan y exigen experiencias culturales completas y, posiblemente, únicas y más sorprendentes.

Hoteles con discurso culinario propio

Los hoteles dejan de 'tener un restaurante' para ser restaurantes en sí mismos. La gastronomía se integra en la identidad del alojamiento, conecta con el territorio y la experiencia del viajero.

Desayunos con una mirada a la tierra, cartas pensadas para los distintos tipos de ritmos de los huéspedes o propuestas dulces ligeramente más saludables. Comer bien ya no es un extra del viaje, es uno de sus motivos principales, no solo a la hora de elegir la cadena hotelera, sino también el destino.

Menos veces fuera, pero mejor

El consumidor global ajusta su gasto. Sale menos, pero exige más. Prefiere experiencias memorables a la repetición constante. Esto afecta a toda la cadena: restaurantes más sólidos, propuestas más honestas y una relación más fiel entre el cliente y el establecimiento. Posiblemente esto le recuerde a años anteriores. Ahora este regreso está acusado por el aumento de la materia prima que lleva al sector de la hostelería y la restauración a subir los precios, como no puede ser de otra manera, de su oferta gastronómica.

El futuro de la alimentación

De cara a 2030, los consumidores valorarán cada vez más la diversidad de ingredientes y las múltiples formas de combinarlos. La inteligencia artificial ayudará a organizar dietas más variadas y equilibradas, introduciendo nuevas combinaciones pero sin perder lo que comemos cada día. A través de sugerencias del tipo «si te gusta esto, te gustará aquello», la tecnología fomentará la curiosidad y el descubrimiento, convirtiendo cada menú semanal en una experiencia más consciente y estimulante.

En conclusión, comer seguirá siendo un placer, pero también una decisión consciente. Y quizá esa sea la mayor tendencia de todas: saber por qué elegimos lo que ponemos en la mesa.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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