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Lo que Trump, Putin, Zelenski, Xi y los líderes de la UE esperan de Andy Burnham, el próximo primer ministro de Reino Unido

Lo que Trump, Putin, Zelenski, Xi y los líderes de la UE esperan de Andy Burnham, el próximo primer ministro de Reino Unido
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El exalcalde de Mánchester recibirá este lunes las llaves del número 10 de Downing Street con la máxima de no repetir los errores de Keir Starmer. Más información: El Partido Laborista proclama a Andy Burnham como su nuevo líder y sustituirá a Starmer como primer ministro británico.

Andy Burnham, parlamentario laborista británico, se prepara para ocupar el n.º 10 de Downing Street.alcalde de Manchester, listo para mudarse a Londres y ocupar el 10 de Downing Street Isabel Infantes. Reuters.

Europa Lo que Trump, Putin, Zelenski, Xi y los líderes de la UE esperan de Andy Burnham, el próximo primer ministro de Reino Unido

El exalcalde de Mánchester recibirá este lunes las llaves del número 10 de Downing Street con la máxima de no repetir los errores de Keir Starmer.

Más información: El Partido Laborista proclama a Andy Burnham como su nuevo líder y sustituirá a Starmer como primer ministro británico.

Publicada 20 julio 2026 01:50h Las claves

Las claves Generado con IA

El relevo de Keir Starmer al frente del Partido Laborista británico sigue un proceso riguroso que funciona con la precisión de un reloj suizo. Sin otros nombres que desafíen la candidatura de Andy Burnham, el exalcalde del Gran Mánchester ha sucedido este viernes a Starmer como líder del partido y el lunes se convertirá en el próximo primer ministro británico.

Para llegar a este punto, tuvo que salvar el trámite inexcusable de ser elegido parlamentario. Lo hizo con holgura al ganar las elecciones parciales en la demarcación de Makerfield a mediados de junio. A partir de ese instante, quedó cualificado para desafiar el liderazgo de Starmer y tomar su sitio en el número 10 de Downing Street.

En Washington, Moscú, Pekín o París llevan semanas analizando el perfil del exalcalde y haciéndose cábalas acerca del impacto que el nuevo primer ministro tendrá en sus correspondientes cancillerías.

Burnham presenta su plan para Reino Unido: llevarse parte del Gobierno a Mánchester y descentralizar competencias

Pocos días después de que el candidato tomara posesión de su escaño en Westminster, los periodistas que atendían a la habitual comparecencia en el Despacho Oval preguntaron al presidente Donald Trump qué sabía de Burnham. "Creo que era alcalde de una ciudad", reconoció. "He oído que es muy liberal, extremadamente liberal", añadió.

Aparte de eso, en la Casa Blanca no sabían mucho más del personaje. Los medios británicos han documentado con profusión que la relación entre Trump y el actual primer ministro, Keir Starmer, era buena a pesar de sus diferencias ideológicas. Lo fue al principio: en enero de 2025, un efusivo Trump declaraba a la BBC: "Me llevo muy bien con él. Me gusta un montón".

Luego, las cosas se torcieron: Reino Unido prohibió el uso de sus bases en la ofensiva contra Irán, una guerra de la que Starmer dijo que "no era su guerra". Al final, cedió bajo la presión estadounidense, pero las relaciones quedaron dañadas sin remedio.

Trump declaró a The Sun que Starmer no había "sido de mucha ayuda". Lamentó que la relación bilateral ya no fuera como antes. El primer ministro reconoció ante su Parlamento el desacuerdo y justificó la decisión de su Gobierno al afirmar que no creía "en los cambios de régimen desde el aire".

El primer ministro Keir Starmer acompañó al presidente Donald Trump cuando este visitó Escocia en julio de 2025. Imagen de archivo. Evelyn Hockstein. Reuters.

Una investigación liderada por BBC y publicada este lunes muestra que la Administración Trump ya está maniobrando para que el nuevo gabinete de Downing Street sea de su gusto. Al parecer, Washington ve con buenos ojos la continuidad de Yvette Cooper como ministra de exteriores.

Cooper asumió el cargo en septiembre de 2025. La ministra respaldó públicamente la candidatura de Burnham. A finales de junio, declaró a ITV News que, al igual que Starmer, el nuevo primer ministro estaba "100 % detrás de nuestro apoyo inquebrantable a Ucrania, su defensa, su seguridad y su futuro".

La falta de experiencia en el plano internacional es un elemento de inquietud para la Casa Blanca y la continuidad de Cooper es una garantía. No es el caso del ministro de Energía y Seguridad Neta, Ed Miliband. Sus políticas climáticas y de transición energética chocan frontalmente con la agenda de Trump.

Miliband fue el artífice del rechazo de nuevas licencias para perforaciones de gas y petróleo en el Mar del Norte. Los mercados lo criticaron por esa decisión argumentando que el Reino Unido necesitaba asegurar los suministros energéticos en el contexto de la guerra en Irán. El ministro respondió que lo que se demostraba era la necesidad de depender menos de los combustibles fósiles.

El próximo primer ministro tiene ante sí una oportunidad y un peligro: la oportunidad de reconquistar las buenas relaciones personales con Donald Trump, dañadas tras la actitud de Starmer con EEUU respecto a la guerra.

El peligro reside en que los grandes temas que pueden separar las políticas de los dos mandatarios, como el gasto militar, los impuestos sobre los servicios digitales o el comercio exterior, se interpongan en una relación personal que no llegue a consolidarse.

Moscú no espera cambios

Para el Kremlin, el cambio de titular no plantea nuevos interrogantes. Cuando Starmer anunció su dimisión en junio, el portavoz, del Ministerio de Exteriores ruso, Dimitri Peskov, declaró que el primer ministro "no será recordado por nada destacable". "Siempre ha sido partidario de mantener estas relaciones en el nivel cero en el que nos encontramos actualmente", añadió.

En su comparecencia telefónica diaria, Peskov dijo no esperar nada diferente del futuro primer ministro. "Es poco probable que alguien en la escena política de Reino Unido tenga una postura diferente sobre nuestras relaciones bilaterales", aseguró.

El portavoz Dimitri Peskov con el presidente Vladímir Putin en la conferencia anual de prensa celebrada en el Kremlin el pasado 9 de julio. Mikhail Metzel. Sputnik vía Reuters.

Un repaso a la historia reciente de las relaciones entre el Reino Unido y la Rusia de Putin muestra que hablar de "nivel cero" es, casi, optimista.

Moscú no perdona el apoyo decidido y sin resquicios de Londres a Kiev desde el principio de la contienda. El Reino Unido ha sido uno de los grandes valedores de Ucrania y, en particular, de su presidente Volodímir Zelenski en su cruzada contra la invasión rusa.

Un informe del Instituto Kiel sobre las ayudas recibidas por Ucrania desde el comienzo de la guerra sitúa al Reino Unido como la tercera entidad que más aportaciones ha hecho a favor de la causa de Kiev. Si se consideran solo las ayudas en materia militar, Londres es el segundo contribuyente solo por detrás de EEUU.

No es de extrañar que en Moscú no tengan mucha estima por lo que se decide en Downing Street. A eso se añaden más de 500 sanciones a individuos y entidades rusas, constantes escaramuzas con elementos de la flota fantasma o, incluso, disparos de un buque ruso a un inofensivo velero británico de recreo en el Canal de la Mancha.

Sin olvidar ciberataques multimillonarios a empresas británicas o la presunta intervención de los Servicios Secretos del Kremlin para organizar atentados sobre propiedades del primer ministro.

Moscú no espera que la incorporación de Burnham vaya a mejorar las relaciones. En junio, él mismo recordó a sus seguidores en las redes sociales que se opuso a la invasión rusa de Crimea en 2014 y que rechazó que Rusia albergara el Mundial de fútbol de 2018.

Sus declaraciones sobre continuar con el decidido apoyo a Kiev han servido para que la publicación gubernamental Rossiyskaya Gazeta lo describiera como "un crítico constante de Rusia, que insta continuamente a Occidente a adoptar una postura más dura frente a Moscú".

Kiev quiere continuidad

Zelenski lamenta que su aliado y fiel amigo Keir Starmer deje el cargo. En las imágenes del encuentro de los mandatarios que acudieron a la cumbre de la Coalición de Voluntarios en Ayuda a Ucrania que se celebró este lunes en París, ambos líderes se abrazaron de forma sincera. Pero el cambio de liderazgo no es una amenaza para Ucrania.

Lo que sí inquieta a Zelenski es que, si recibe al nuevo premier con la misma efusión con la que despide al anterior, Burnham será el quinto primer ministro británico que abrace desde que comenzó la guerra. Lo que de verdad preocupa en Kiev es la inestabilidad política que puede surgir en la corte de Saint James.

Hasta el momento, no hay indicios de que el apoyo británico vaya a flaquear. El compromiso se ha mantenido firme con cuatro primeros ministros, dos de cada partido. El riesgo está en el futuro: el resultado de las últimas elecciones municipales hizo saltar todas las alarmas.

El presidente Voldímir Zelenski, el presidente Emmnauel Macron y el primer ministro Keir Starmer estrechan sus manos en la pasada cumbre de la Coalición de Voluntarios. Tom Nicholson. Europa Press.

Reform UK, el partido de derecha populista liderado hasta ahora por el controvertido Nigel Farage arrasó en los comicios arrebatando 1.400 demarcaciones a laboristas y conservadores. La postura de Farage respecto a Ucrania se ha moderado con el paso del tiempo, pero su afinidad a la figura de Donald Trump resta credibilidad a los planteamientos actuales.

Podría pensarse que las próximas elecciones legislativas en Reino Unido están todavía muy lejos en el calendario, pero nadie hubiera imaginado a primeros de 2022 que cuatro años y medio más tarde se seguiría hablando de una guerra entre Rusia y Ucrania.

Para Kiev, la clave es continuidad: cumplir los compromisos de ayuda, canalizar el apoyo militar que no puede llegar por otras vías y seguir presionando a los rusos para hacer que su posición sea cada día más incómoda.

Pekín busca su hueco

Los chinos siempre miran las situaciones con la perspectiva del tiempo. No se encuentran a gusto en situaciones donde hay que reaccionar con agilidad y la inestabilidad británica les causa cierta incomodidad.

Sus analistas la ven como un signo de debilidad. Zhang Jian, del Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas lo identifica para BBC como una señal más de la "crisis de identidad que sufre el Reino Unido desde el Brexit".

En enero, Pekín trató de seducir a Starmer ofreciéndole el tratamiento habitual de las grandes ocasiones: visita guiada a la Ciudad Prohibida, banquete tradicional... Británicos y Chinos hicieron un esfuerzo por acercarse en el terreno político y comercial en un momento en el que se estaban redefiniendo las posiciones de alianza en el planeta.

Tren de alta velocidad chino sobre el puente Yong ding he de pekín. Imagen de archivo. China Daily. Vía Reuters.

Una de las piezas clave de Burnham en el ejercicio de su liderazgo territorial fue darle más peso al norte inglés en el conjunto de la política nacional. Como parte de esa estrategia, en 2018 abogó por conceder proyectos del tren de alta velocidad a empresas chinas para comunicar Manchester con el resto de capitales.

Lo que entonces podía tener un sentido económico, en el futuro inmediato, cuando lo contemple con la mirada de primer ministro, tendrá otras dimensiones: los Servicios de Inteligencia siguen mostrando su preocupación porque las relaciones industriales con organizaciones chinas se conviertan en una amenaza para la seguridad nacional.

Está claro que China tiene mucho que mostrar en el ámbito tecnológico, incluso para una potencia industrial como el Reino Unido. Pero el nuevo premier no tendrá más remedio que buscar un equilibrio pragmático en el que no se comprometan las relaciones futuras.

Delhi valora lo inmediato

Existe la sensación generalizada de que la relación entre el Reino Unido y la India se encuentra en una "trayectoria ascendente", según explicó a BBC el exsecretario de Exteriores indio, Shyam Saran. A Delhi le preocupará la continuidad, con el foco puesto en las políticas y no en las personalidades.

Por el momento, las autoridades indias han guardado silencio acerca de la figura del futuro primer ministro. En Delhi se cuenta con que el culebrón político del Reino Unido podría no haber llegado a su fin: Burnham es considerado un "líder popular" que se enfrenta a un Reform UK en pleno auge.

El primer punto de la lista de la agenda india figurará mantener el acuerdo de libre comercio entre ambos países, cuya entrada en vigor está prevista para este mes de julio. El Gobierno también vigilará de cerca cualquier posible cambio en la normativa de inmigración, en especial en lo que respecta a los estudiantes y a los trabajadores cualificados indios.

París tiende su mano

París tratará de aprovechar la ocasión del cambio para dar continuidad al reajuste de las relaciones entre Londres y la UE. Burnham ofrece una imagen de un cierto ‘europeísmo’ a pesar de que nunca se ha manifestado a favor de volver a la UE.

Hay dos asuntos que pueden abordarse de inmediato: consolidar una política de defensa europea, donde Macron está decidido a adoptar un papel de liderazgo, y lograr una mayor cooperación para frenar la inmigración ilegal a las islas.

Macron y Starmer llegaron a formar un tándem eficaz que se ha coordinado bien en cuestiones como Ucrania y el estrecho de Ormuz. El presidente galo confía que Burnham dé continuidad a esa relación fluida.

Andy Burnham, alcalde de Manchester, toma posesión de su escaño y se prepara para reemplazar a Starmer

Que el Reino Unido atraviese un periodo de inestabilidad política no resulta extraño. No es el primer Gobierno europeo que se encuentra en esa tesitura y no parece que vaya a ser el último.

De momento, se enfrenta a una crisis interna que es más de partido que de instituciones. Burnham tiene mucho trabajo en sus propias filas y poco tiempo para completarlo: aunque no hay elecciones hasta 2029, los populistas de Farage han puesto muy alto el precio de la victoria.

Starmer había dado unos primeros pasos de acercamiento a Europa que se veían desde Bruselas con cierta esperanza. Queda por ver si su sucesor decide seguirlos o prefiere detenerse en arreglar las cosas de casa antes de salir fuera.

  1. Reino Unido
  2. Partido Laborista
  3. Parlamento Británico

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