Es aquí donde destaca la solución del equipo del Centro de Investigación Científica Avanzada de la City University of New York (CUNY). Cambiaron por completo de estrategia. En lugar de intentar hacer girar un objeto real, construyeron un anillo formado por pequeños circuitos electrónicos diseñados para responder con gran intensidad a determinadas frecuencias, algo parecido a cómo una copa de cristal vibra cuando escucha la nota exacta.
Aunque ninguno de los componentes resonadores se mueve físicamente, las ondas que atraviesan el dispositivo perciben ese patrón como si estuvieran interactuando con un objeto que gira a velocidades extremadamente altas. Gracias a esa "rotación sintética", los investigadores lograron reproducir las condiciones que exige la teoría y observar que las ondas salían amplificadas, obteniendo energía del propio sistema, tal como se había predicho para los agujeros negros en rotación.
la rotación de un agujero negro.El resultado constituye una demostración experimental de la llamada superradiancia rotacional, vinculada a agujeros negros. Aunque el experimento no reproduce la gravedad extrema ni el horizonte de eventos de una estructura gravitacional similar, sí recrea las mismas condiciones físicas responsables de este intercambio de energía.comunicado la investigadora principal Andrea Alù, profesora de física en el CUNY Graduate Center y directora fundadora de la Iniciativa de Fotónica del CUNY.
Pero la confirmación es solo una parte del avance. Esta forma de crear una rotación sintética supone la llegada de plataformas controlables para estudiar fenómenos propios de los agujeros negros y de otros objetos con rotaciones extremas, como los magnetares.