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'Lolo' y 'el Juli', los hermanos detenidos por el caso Francisca Cadenas: "Se oían ruidos raros en su casa tras la desaparición"

'Lolo' y 'el Juli', los hermanos detenidos por el caso Francisca Cadenas: "Se oían ruidos raros en su casa tras la desaparición"
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Según detallan fuentes vecinales a EL ESPAÑOL, la madre de la víctima cuidaba de la de los dos sospechosos. Según fuentes de la investigación, ambos permanecieron impasibles cuando la UCO encontró el cuerpo sin vida. Más información: La UCO detiene a dos hermanos por la desaparición de Francisca Cadenas tras hallar restos óseos bajo unas baldosas en su casa.

A la izquierda, una foto de Francisca cadenas, sobre una fotografía de sus dos hijos este jueves, en la calle donde vivió y apareció su cuerpo sin vida.

Reportajes 'Lolo' y 'el Juli', los hermanos detenidos por el caso Francisca Cadenas: "Se oían ruidos raros en su casa tras la desaparición"

Según detallan fuentes vecinales a EL ESPAÑOL, la madre de la víctima cuidaba de la de los dos sospechosos. Según fuentes de la investigación, ambos permanecieron impasibles cuando la UCO encontró el cuerpo sin vida.

Más información:La UCO detiene a dos hermanos por la desaparición de Francisca Cadenas tras hallar restos óseos bajo unas baldosas en su casa.

Publicada 12 marzo 2026 19:36h

En Hornachos, solo el cansino trasiego de las cámaras rompe el silencio enlutado de un pueblo que llora la muerte de su hija, Francisca Cadenas.

Llora y se espanta al descubrir que todas las hipótesis apuntan a dos vecinos, los hermanos Manuel y Julio, de 55 y 50 años, conocidos como 'Lolo' y 'el Juli', cuyas historias están conectadas desde hace muchos años con la de la difunta Francisca.

Así lo cuentan varios vecinos a EL ESPAÑOL, conversando con el periodista siempre bajo la condición de mantener un estricto anonimato.

Encuentran los restos óseos de Francisca Cadenas

"Tenemos miedo, porque si le ha pasado eso a Francisca, podría pasarme a mí también".

Habla Juana -nombre ficticio-, que observa desde lejos la vivienda que durante nueve años ha sido la secreta fosa de su amiga: la casa de 'Lolo' y 'el Juli'.

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"Ahora me asusta pasar por esa calle. Después de su desaparición en 2017, uno de sus hijos nos dijo que escuchaba ruidos extraños salir de la casa de los hermanos. Algo así como golpes".

¿Qué relación existía entre la fallecida y los dos hermanos, más allá de que vivían en la calle, a solo unos metros de distancia? "La madre de Francisca cuidaba, a su vez, a la de Lolo y Juli".

"Pero parece que Juli, cuando falleció su madre, entró en una especie de depresión".

Esta vecina, como el resto de las fuentes consultadas por este periódico, desconocen si existió algún conflicto entre Francisca y los hermanos que pudiera desembocar en la tragedia.

Juana frunce el ceño al escuchar la pregunta, y sacude la cabeza negando tajantemente esa posibilidad: "Francisca era una mujer excelente. Costalera, como yo. En el pueblo vamos a hacerle un homenaje".

– ¿Durante estos nueve años ustedes han sospechado que los hermanos podían tener algo que ver?

Al principio no. La madre de ambos no era del pueblo, pero era conocida y muy buena persona.

Empezamos a asustarnos cuando uno de los hijos de Francisca nos dijo que escuchaba estos extraños sonidos salir de la casa donde vivían ambos.

De hecho, llamó a la puerta de la vivienda de los hermanos al poco de salir Francisca de su casa, cuando se la vio por última vez, porque había escuchado un ruido fuerte.

Juana no es la única en Hornachos que reconoce que, de no ser por los avisos de uno de los hijos de Francisca, jamás se habría imaginado que 'Lolo' y 'Juli' podrían llegar a ser los principales sospechosos.

"Su hijo no paraba de decir que quería entrar en la casa para comprobar lo que estaba ocurriendo dentro. Lo denunció varias veces, pero no se le hizo caso".

La dueña de un comercio próximo al lugar de los hechos secunda esta teoría.

"Los hermanos eran gente muy reservada, no se dejaban ver a menudo", explica esta mujer, también bajo la condición de preservar su identidad.

"Ni siquiera tienen redes sociales. Han vivido aquí toda la vida, y trabajaban en el campo".

Uno de los pocos lugares donde de vez en cuando se dejaba ver alguno de los hermanos es una cafetería próxima, donde desayunaban tostadas de tomate.

Eso es todo lo que se sabe sobre la vida de estos dos individuos, sobre los que se están centrando todas las investigaciones.

De hecho, fuentes del caso detallan también que ambos hermanos permanecieron impasibles cuando la UCO encontró el cadáver de Francisca Cadenas.

Ninguno de ellos habló, permanecieron callados, mirando hacia abajo, sin apenas reaccionar.

Respecto a la familia de la víctima, este diario ha localizado a dos de sus tres hijos este jueves, pero dada la presión derivada del caso, descartaron atender a los medios.

Conservaba su ropa

Por otro lado, fuentes de la investigación confirman a este diario que los agentes no tardaron mucho en identificar el cuerpo porque "estaba completo".

"Incluso tenía la misma ropa que cuando desapareció".

Es decir, que el o los asesinos –cuya identidad tendrá que determinar un juez– no trató de destruir los restos para deshacerse de ellos con mayor facilidad, como ocurre con frecuencia en este tipo de casos.

El cuerpo sin vida de Francisca fue localizado debajo de unas baldosas en el patio de la vivienda de Lolo y Juli, según anticipó en primicia EL ESPAÑOL.

Cabe recalcar que el abogado defensor de los dos hermanos, José Duarte, recalca que ambos se declaran "inocentes".

El letrado desveló este miércoles que se estaría investigando un pozo que se encuentra en la vivienda de los dos hermanos investigados, y que podría encontrarse tapiado, aunque no ha confirmado este extremo.

"Si estaba tapiado y si en su momento no se inspeccionó, simplemente hay que esperar a que hagan su trabajo (los investigadores)", añadió.

Radiografía del caso

Mientras los agentes trabajan, la cámaras se colocan respetuosamente tras la línea que marca el inicio de la calle Nueva, el lugar de los hechos. Los vecinos se asoman tímidamente, cabizbajos y con el rostro largo.

Ya apenas hay detalles para rellenar las libretas de los periodistas. Sobre todo, porque el hornachego guarda silencio.

En una especie de luto autoimpuesto, los vecinos solo abren la boca para expresar lamentos por el fatal desenlace.

Todo en la calle Nueva evoca tristeza.

Empezando por su cuesta arriba, al final de la cual, en un callejón sin salida, se encuentra la puerta del que ha sido durante años el lugar donde han permanecido los restos de Francisca.

Solo sus hijos pueden cruzar el control de la Guardia Civil que aleja a los curiosos. Suben la cuesta con pasos pesados, como aquel que, en el fondo, no quiere llegar nunca a su destino.

Quieren ser invisibles, pero no pueden. Al menos cuando llegan arriba se pierden de la vista de los observadores.

Juana, una de las vecinas consultadas por este diario, aguanta el tipo. Recuerda en cada instante a su amiga costalera que un día salió de casa y no regresó nunca.

"Era muy buena persona", repite incansablemente, mientras muestra al periodista una imagen hecha con inteligencia artificial de su amiga convertida en ángel. El ángel de la guarda de un pueblo que llora su pérdida.

Todo el mundo la conocía. Un discreto callejón que da a la vía Nueva, donde vivió sus últimos días, se ha bautizado con su nombre.

Francisca Cadenas Márquez tenía 59 años, estaba casada y era madre de tres hijos, cuando salió de casa el 9 de mayo de 2017 a despedir a unos amigos. Nunca regresó.

"Vuelvo enseguida", dijo a su familia antes de desaparecer con sus mallas deportivas, su camiseta rosa de manga corta y zapatillas.

Desde entonces, y durante años, se han sucedido las batidas vecinales, el registro de los pozos, interrogatorios y un amplio dispositivo policial coordinado por la Guardia Civil.

Esfuerzos, en definitiva, que hasta ahora parecían en balde. Nadie hasta ahora tenía certeza alguna sobre el paradero de Francisca.

El giro de la investigación llegó en 2024. La UCO intervino entonces, siete años y tres meses después de la desaparición.

Su reconstrucción de los hechos prosiguió con la recogida de declaraciones fundamentales de los vecinos de la localidad pacense.

Concretamente, uno de los habitantes del pueblo afirmó a la UCO haber visto por la noche a uno de los hermanos en las inmediaciones de la casa de la mujer.

Otro alertó de las obras que realizaron en esa casa, ahora registrada, días después de la desaparición.

Finalmente, este jueves por la mañana, exactamente 3.229 días después de la desaparición, la Guardia Civil confirmó que los restos mortales localizados por los investigadores son los de Francisca.

El sol se pone en Hornachos, y solo varios agentes de la Guardia Civil acompañan al silencio sepulcral que se apodera de las calles.

El monte de la Sierra Grande en cuya falda discurre la vida del pueblo se vuelve de color anaranjado. Pero nadie logra levantar la mirada del suelo para contemplarlo.

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