Isi Palazón firmando autógrafos a un grupo de niños en la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
Fútbol Los 102 años del Rayo y el orgullo de Vallecas convergen en una final histórica: "Somos lo que queda del fútbol de antes"Un Media Day abarrotado de periodistas, niños del barrio con camisetas firmadas y la certeza de que Leipzig será, por un día, una pequeña Vallecas.
Más información:Sergio Camello: "Cuando entras en el barrio, en su gente, es ahí cuando te atraviesa la flecha y te enamoras del Rayo Vallecano"
Jorge Pacheco Publicada 27 mayo 2026 02:45hHay frases que resumen temporadas enteras. Esta la dijo SergioCamello en la ciudad deportiva del RayoVallecano, rodeado de periodistas y el murmullo de una jornada que el club de Vallecas tardará mucho tiempo en olvidar: "El Rayo es lo último que queda del fútbol de antes". Nadie le llevó la contraria.
El MediaDayprevio a la final de la ConferenceLeague convirtió la semana pasada la ciudad deportiva del conjunto franjirrojo en un espacio irreconocible para sus propios jugadores.
Cerca de un centenar de medios acreditados, entre cabeceras españolas e internacionales, tomaron el complejo a lo largo de una jornada que combinó la liturgia oficial de la UEFA con el caos organizado y el calor de barrio que define a este club.
La gorra del Rayo Vallecano de una pequeña aficionada. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
Hubo, además, unos invitados de excepción: un grupo de niños de un colegio del barrio que pudo mezclarse con sus ídolos ante una fecha tan señalada. Una pequeña con la gorra del Rayo de toda la vida -la de su padre- la presumía a la fotógrafa de EL ESPAÑOL como si fuera el trofeo más preciado del mundo.
Más tarde, esos mismos niños formaron cola para que IsiPalazón, ÁlvaroGarcía o el propio Camello les firmaran camisetas y cromos. Hasta algún vecino del barrio logró colarse entre el barullo antes de que la seguridad, con todo el tacto del mundo, le invitara a salir.
Sergio Camello firmando autógrafos a unos grupo de niños en la ciudad deportiva del Rayo. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
Entre canutazos y alguna entrevista casi clandestina esquivando a los oficiales de la UEFA, los jugadores fueron desgranando lo que significa esta semana.
Iván Balliu, uno de los capitanes, lo expresó con una mezcla de incredulidad y fe creciente: "No imaginábamos llegar a la final. El míster seguro que vende otra cosa, pero yo no me lo imaginaba. Llegamos en un buen momento de todo el equipo y cada vez veo más posible ganar".
La década prodigiosa del Rayo: de bajar a Segunda a su primera final europea manteniendo su espíritu de barrioJorge de Frutos, que esperaba también noticias sobre una posible convocatoria para el Mundial -que finalmente no llegó-, situó la clave en el espíritu colectivo con el que el equipo ha abordado toda la competición: "No sabemos si vamos a poder disfrutar de otra final europea. Tenemos que disfrutar igual que en todas estas rondas, sin presión pero con ganas de levantar el título".
El 'Pacha' Espino, que esta temporada ha encontrado en el campo el refugio a la pérdida de su padre, habló con una serenidad difícil de fingir: "Estamos haciendo un final de temporada increíble. La final será complicada, sólo hay un partido, pero hay opciones de levantar el título, venimos en un momento increíble todos".
Óscar Trejo, frente a un corrillo de periodistas. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
Óscar Trejo, el alma histórica del vestuario que ya ha anunciado su retirada al término de la temporada, puso la dimensión emocional que a veces el lenguaje futbolístico no alcanza:
"Por más chiquito y humilde que seas, los sueños algunas veces se cumplen con trabajo, pasión, compañerismo y más días malos que buenos, pero con un grupo que tire para adelante. Hemos ganado la lotería, ojalá nos ganemos el Gordo el miércoles".
Iván Balliu y Jorge de Frutos, al frente, atendiendo a los periodistas en el Media Day del Rayo Vallecano. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
Y Álvaro García, uno de los máximos goleadores del equipo en la Conference junto a Isi Palazón, resumió el absurdo maravilloso de la situación con una sola pregunta: "¿El mejor cuento de la historia? Puede ser, es algo muy bonito, algo que no hubiese imaginado nadie y aquí estamos para vivirlo".
Una final entre barrios
El camino hasta Leipzig tiene su propio guión. El Rayo llega a la primera final europea de sus 102 años de vida -la única experiencia continental anterior fue una eliminatoria de Copa de la UEFA en 2001 ante el Alavés- después de superar al NemanGrodno en la fase previa, al Samsunspor, al AEKAtenas y al Estrasburgo en semifinales, con Alemão como héroe de la eliminatoria al marcar los dos goles del global de 2-0.
Un equipo que, según sus propios jugadores, ha ido aprendiendo a competir en Europa ronda a ronda, que no ha puesto excusas de triple competición y que, como señaló Camello a EL ESPAÑOL, ha conseguido además abrir una plaza europea adicional para el fútbol español gracias a su clasificación para la final.
Isi Palazón, sentado en un banquillo, posa para la cámara de EL ESPAÑOL. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
El rival en Leipzig también lleva su propio barrio en la camiseta. El Crystal Palace juega en SelhurstPark, un estadio de ladrillo incrustado en el distrito londinense de Croydon, a once kilómetros del centro de la ciudad, que mantiene intacto el espíritu del fútbol inglés de antaño.
Sus seguidores llegan a pie desde las estaciones de tren, el club ofrece aparcamiento gratuito para bicicletas y su lema -"South London & Proud"- lo dice todo sobre una identidad construida a espaldas de los grandes.
El primer viaje "al extranjero" de Rafael, el socio nº1 del Rayo con 89 años: llegó a Vallecas tras la guerra e irá a la ConferenceEl 27 de mayo, por primera vez en su historia, también ellos juegan una final europea. Dos equipos de barrio, dos identidades de la periferia, una final en Alemania.
Mientras tanto, los que no viajen a Leipzig podrán seguir el partido desde el propio estadio de Vallecas. La Comunidad de Madrid instalará tres pantallas gigantes, una frente a cada grada, con capacidad para más de 14.700 personas y entradas a cinco euros.
Los futbolistas del Rayo Vallecano, durante el entrenamiento en la jornada de puertas abiertas a los medios. Nieves Díaz EL ESPAÑOL
Se estima que alrededor del 90% de los abonados estarán en Alemania, lo que da una idea de la dimensión del desplazamiento. El barrio, en cualquier caso, no se va a quedar en casa.
Todo empezó hace 102 años en un distrito obrero del sureste de Madrid. Todo va a seguir el miércoles en Leipzig.
Y la frase de Camello resuena, porque en un fútbol de inversores, estadios sin nombre y traslados de franquicias, que un equipo de barrio llegue a una final europea tiene el valor exacto de lo que se está a punto de perder.