La foto de familia durante la reunión informal de líderes europeos este jueves en Agia Napa, Chipre Reuters
Europa Los 27 buscan en Chipre blindar la cláusula de defensa europea por las dudas sobre el apoyo de Trump a la OTANLos europeos hicieron un primer ensayo de cómo entraría en juego el artículo 42.7 del Tratado con el envío a Nicosia de medios militares, entre ellos una fragata española, tras el ataque con drones contra una base británica al inicio de la guerra de Irán.
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Juan Sanhermelando Agia Napa (Chipre) Publicada 24 abril 2026 02:44h Las clavesLas claves Generado con IA
La reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete que concluye este viernes en Chipre -en el radio de alcance de todos los conflictos en Oriente Próximo- estuvo a un paso de la suspensión. En los primeros compases de la guerra de Irán, un dron impactó la pista de la base británica de Akrotiri, en la costa sur de la isla. Aunque solo causó daños menores, el Gobierno de Nicosia, que ostenta la presidencia de turno de la UE, se vio obligado a cancelar la mayoría de las reuniones ministeriales previstas para el mes de marzo.
Aunque el conflicto con Irán sigue sin horizonte de solución, los líderes europeos han decidido mantener la cumbre en Chipre, también como gesto de respaldo a un Estado miembro bajo amenaza. El sobresalto, sin embargo, ha forzado la entrada urgente en la agenda de una cuestión hasta ahora teórica: cómo activar en la práctica la desconocida cláusula de defensa colectiva de la UE: el artículo 42.7 del Tratado, una especie de versión reducida del artículo 5 de la OTAN.
Al no ser miembro de la Alianza Atlántica, Chipre solo podía contar con el apoyo militar de sus socios de la UE. En cuestión de horas, el presidente francés, Emmanuel Macron, coordinó el envío de una misión militar de apoyo naval bajo la dirección del portaaviones Charles de Gaulle, en la que participaron también medios de Grecia o Países Bajos. Pese a su 'no a la guerra', el Gobierno de Pedro Sánchez envió a la fragata Cristóbal Colón, que después ha sido sustituida por la Méndez Núñez.
España envía a Chipre la fragata 'Cristóbal Colón' para labores de protección y defensa aérea junto a un portaaviones francés"Aunque Chipre no activó el artículo 42.7, es decir, no se utilizó el canal formal, esta operación fue una especie de ensayo informal de cómo podría funcionar. Un grupo de países que deciden poner sus medios a disposición de un Estado miembro amenazado proyectando poder", explica a EL ESPAÑOL la exministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, actualmente decana de la Paris School of International Affairs (Sciences Po).
El 42.7 establece que "si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas", si bien añade que "esto no afectará al carácter específico de la política de seguridad y defensa de determinados Estados miembros".
El texto precisa además que "la ejecución de los compromisos y la cooperación en esta materia se ajustarán a los compromisos adquiridos en el marco de la OTAN, que sigue siendo, para los Estados que son miembros de la misma, el fundamento de su defensa colectiva y el organismo de ejecución de esta".
Hasta ahora, esta cláusula de defensa colectiva europea, introducida por el Tratado de Lisboa en 2009, solo se ha activado una vez. Francia la invocó tras los atentados de París de noviembre de 2015 y reclamó a sus socios europeos apoyo militar en la lucha contra el Estado Islámico en Siria o Irak, o al menos el relevo de tropas francesas en otras misiones menos urgentes. Aunque la petición recibió respaldo unánime, la respuesta efectiva fue muy limitada.
Tras años de relativo olvido, Ursula von der Leyen relanzó el debate en la Conferencia de Múnich el pasado febrero: Europa debe "dar vida" al artículo 42.7. "La defensa mutua no es opcional para la UE. Es una obligación contemplada en nuestro propio Tratado. Y con buen motivo: se trata de nuestro compromiso colectivo de apoyarnos unos a otros en caso de agresión. O, dicho de manera simple, uno para todos y todos para uno", sostuvo.
La discusión sobre cómo llevar a la práctica el 42.7 ha cobrado más urgencia que nunca tras el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump, que ha puesto reiteradamente en duda su compromiso con el artículo 5 de la OTAN y con la defensa de Europa en plena guerra de Rusia en Ucrania. Cuando Von der Leyen habló en Múnich, el presidente de EEUU ya había amenazado con una intervención militar para apoderarse de Groenlandia y con imponer aranceles a los aliados que se opusieran a sus planes.
Desde entonces, la tensión no ha hecho más que agravarse. Trump ha deslizado en múltiples ocasiones la posibilidad de abandonar la OTAN y ha reprochado agriamente a los aliados su negativa a implicarse en la guerra de Irán. "Nunca me ha convencido la OTAN. Siempre he sabido que eran un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto", sostiene el inquilino de la Casa Blanca.
La OTAN entra en su mayor crisis por el choque de Trump con Europa por negarse a entrar en la guerra de Irán"El problema que tenemos ahora con el artículo 5 de la Alianza Atlántica es que la actitud de EEUU reduce su capacidad de disuasión. Cada vez que el presidente de EEUU dice que la OTAN es un tigre de papel, está debilitando la capacidad de disuasión del artículo 5 de la OTAN", destaca González Laya.
¿Cómo podría la UE erigirse en una alternativa real y reforzar su propia cláusula de defensa colectiva? "Lo que se necesita para hacer más operativo el 42.7 es una estructura de coordinación militar equivalente a la que existe en la OTAN, pero a nivel de la Unión Europea. Eso es lo que haría que este artículo sea más que simplemente la suma de las ayudas bilaterales que cada país le pueda aportar a otro Estado miembro en un momento determinado. Ese sería el gran paso a dar", responde la exministra de Exteriores.
"La operatividad del artículo 42.7 tiene mucho que ver con el potencial de desarrollar una Defensa europea que tenga sus propias capacidades en el caso de que EEUU no quiera actuar. Para eso está también la 'coalición de voluntarios' (liderada por Francia y Reino Unido), que está trabajando también en una especie de ensayo de qué ocurriría si tenemos que organizarnos en ausencia de EEUU", resalta la decana de la Escuela de Asuntos Internacionales de Sciences Po.
Tras la cumbre de Chipre, los trabajos para reforzar el 42.7 continuarán en el seno del Servicio Europeo de Acción Exterior, bajo la dirección de la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas. El objetivo es dar a conocer los primeros resultados dentro de la nueva estrategia europea de seguridad, que Von der Leyen ha anunciado para antes del verano.