Presentan una media de 2,7 fallos graves por vehículo rechazado y una antigüedad que ya roza los 15 años
Regala esta noticia Autobús superando las pruebas de ITV. (AECA-ITV)Madrid
06/05/2026 Actualizado a las 12:06h.Cada día, más de 9,7 millones de personas confían en el transporte en autobús para sus desplazamientos, sumando una cifra de 3.570 millones ... de viajeros anuales. Sin embargo, tras estos números se esconde una realidad preocupante, ya que los autobuses y autocares se han convertido en el tipo de vehículo que más defectos graves presenta durante las inspecciones técnicas.
Solo el 73% de estos vehículos consigue el «apto» en su primera visita a la estación de ITV. Esto significa que más de uno de cada cuatro autobuses que circulan por nuestras carreteras es retirado temporalmente de la circulación hasta que subsane deficiencias que comprometen la seguridad.
En el 27% de los autobuses y autocares que son rechazados, los inspectores detectan una media de 2,7 defectos graves o muy graves por unidad. Esta cifra sitúa a este segmento como el líder absoluto en peligrosidad técnica, superando a cualquier otro tipo de vehículo del parque automotor nacional en cuanto a volumen de fallos críticos detectados por inspección.
En la comparativa general, los autocares ocupan la segunda posición entre los vehículos en peor estado general del parque español, solo superados por los camiones (donde el rechazo alcanza el 29%).
¿Por qué fallan nuestros autobuses?
El análisis pormenorizado de los defectos revela que no se trata de cuestiones estéticas o menores. Los fallos detectados afectan directamente a la operatividad segura y legal del vehículo.
El mayor número de fallos se agrupa en el capítulo de «Otros» del Manual de Inspección. Aquí se incluyen elementos vitales para la regulación del sector, como anomalías en el tacógrafo, manipulaciones o fallos en el limitador de velocidad, reformas no autorizadas y, especialmente preocupante, el incumplimiento de la normativa específica para el transporte escolar.
El 15,7% de los fallos se refiere a los sistemas de frenado, mientras que el acondicionamiento exterior (13,6%) afecta a elementos de la carrocería o chasis que pueden suponer un riesgo.
Los fallos en las mediciones de emisiones y alumbrado (aprox. 12,7% cada uno) son otros puntos flacos recurrentes, seguidos por los ejes, neumáticos y suspensión (11,8%), es decir, que el desgaste de los elementos que mantienen al vehículo pegado al asfalto cierra la lista de los problemas más comunes.
El factor de la edad y el uso intensivo
Para entender estas cifras, hay que mirar el cuentakilómetros y la fecha de matriculación. Los autobuses de más de 5 toneladas en España acumulan una media de 482.000 kilómetros. Este uso intensivo, sumado a una antigüedad media de 14,5 años, crea un escenario de desgaste mecánico.
Aunque los autobuses son ligeramente más «jóvenes» que la media del parque móvil español (que se sitúa en 15,1 años), su envejecimiento es una barrera para la sostenibilidad y la seguridad. Un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid subraya que, a partir de los 11 años de antigüedad, la implicación en siniestros viales aumenta de forma progresiva. Los vehículos antiguos no solo son más contaminantes, sino intrínsecamente menos seguros debido a la fatiga de materiales y a la ausencia de tecnologías de seguridad activa modernas.
Desde AECA-ITV, su director gerente, Guillermo Magaz asegura que estos datos «evidencian que, aunque el transporte en autobús sigue siendo uno de los más seguros, no podemos obviar el impacto que tiene la antigüedad del parque». La asociación insiste en que la inspección técnica no es un mero trámite administrativo, sino una herramienta de prevención que detecta fallos antes de que se conviertan en tragedias.
La falta de mantenimiento y el envejecimiento de la flota ya están pasando factura en las estadísticas de tráfico. En 2024, la siniestralidad de los autobuses mostró una tendencia ascendente con 2.855 siniestros con autobuses implicados, un incremento respecto a los 2.662 del año anterior.
El dato más trágico es el de la mortalidad. En el último año fallecieron 6 personas usuarias de autobús, el doble que en 2019. Además, el número de heridos hospitalizados alcanzó las 77 personas. El 89% de estos incidentes se producen en vías urbanas, donde el autobús convive estrechamente con peatones y otros vehículos vulnerables.
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