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UBS y Barclays creen que la calidad de los activos es sólida, pero habrá más provisiones en Europa porque las nuevas normas obligan a anticipar pérdidas crediticias.
BBVA asegura que cumplirá sus objetivos financieros en el primer trimestre y Ana Botín, presidenta de Santander, acaba de gastarse casi tres millones de euros en comprar acciones de la entidad que dirige. No ven nubes demasiado negras en el horizonte y no están solos. Ninguno de los grandes bancos europeos espera que la guerra en Irán haga descarrilar sus cuentas de la senda positiva, pero los analistas advierten de que habrá más provisiones porque las normas obligan a ello.
La responsable es la IFRS 9, el estándar contable implantado después de la gran crisis financiera que ha cambiado el método de reconocimiento del riesgo de crédito. Las provisiones para insolvencias se calculan ahora siguiendo un modelo de pérdida esperada y no ya el de pérdida incurrida, como exigía el sistema anterior.
"Es una contabilidad que se adelanta a los riesgos", definió BBVA tras su aprobación. "Esperamos que los bancos registren pérdidas crediticias ligeramente —quizás simbólicamente— más elevadas ante unas perspectivas macroeconómicas más débiles y más inciertas", dice ahora UBS.
Reflejar la incertidumbre
El argumento del banco suizo es sencillo. "El mundo es innegablemente menos seguro que cuando se cerraron las cuentas del cuarto trimestre de 2025", asegura. Y eso es lo que tienen que reflejar los escenarios de los bancos europeos con los que calculan las probabilidades de impagos.
El problema es que el nuevo sistema introduce cierta opacidad y complejidad, según señalan los analistas, lo que hace casi imposible prever por dónde saldrá cada entidad y cuáles serán los cálculos.
Pero habrá retoques. El modelo incluye elementos prospectivos a la hora de reconocer las pérdidas de los préstamos y eso "debería quedar patente, incluso de forma significativa, en los resultados del primer trimestre de 2026", añade UBS.
A los bancos europeos les toca ahora revisar los escenarios macroeconómicos en los que basan sus asunciones y modificar las probabilidades asociadas a los que son más pesimistas. La idea es que tienen que cambiarlas para que sean más elevadas. "En un entorno menos seguro, eso es lo mínimo que cabría esperar, ¿no?", apuntan los expertos de la entidad suiza.
Precios energéticos
Eso incide directamente en las provisiones que se calcularán con las nuevas asunciones, pero UBS cree que algunos bancos también harán dotaciones genéricas como resultado de los test de estrés internos ante la subida de los precios de la energía.
Los analistas consideran que el impacto final no será demasiado elevado porque la salud del sistema bancario es buena. Barclays está de acuerdo. "Aunque los riesgos macroeconómicos han aumentado, aún no vemos indicios de un deterioro significativo que pudiera desbaratar las expectativas actuales de beneficios", explica el banco británico.
Barclays ha hecho un repaso a los resultados presentados a cierre de 2025 por las principales entidades europeas, ha analizado sus beneficios y estudiado sus previsiones a corto y medio plazo. Su conclusión es que los cimientos son sólidos.
"La generación de ingresos sigue siendo robusta, el control de costes continúa intacto en líneas generales y la calidad de los activos se mantiene, lo que deja un margen limitado de caída de los beneficios a corto plazo", asegura un informe de la entidad.
Solidez del balance
UBS tampoco ve un deterioro en la calidad de los activos, que es el motivo más evidente para hacer provisiones. Sin embargo, la norma IFRS 9 plantea un escenario distinto, en el que prima la incertidumbre a futuro, añade.
Pero incluso hay elementos positivos para los bancos en el nuevo entorno. El principal es que las rebajas de tipos de interés han quedado enterradas en Europa. "El riesgo a la baja por un recorte del precio del dinero se ha reducido de forma obvia y eso es bueno para las entidades", destaca UBS.
Barclays llega a hablar de subidas de tipos y suma una mayor volatilidad que podría elevar los ingresos. Son dos factores más que capaces de compensar los aspectos negativos del conflicto en Oriente Próximo. "Es poco probable que el beneficio por acción cambie significativamente en ningún sentido", anticipa.
El riesgo es que la guerra se intensifique o se prolongue. Barclays advierte de que en ese caso el impacto en las ganancias irá más allá de provisiones casi simbólicas por la nueva normativa. Pero, si no se produce lo peor, "las perspectivas a medio plazo siguen siendo atractivas", tranquiliza.
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