Los científicos saben desde hace décadas que el cuerpo humano puede absorber PFAS. Sus efectos dependen del tipo de compuesto, la cantidad acumulada y el tiempo de exposición. Aun así, la evidencia más sólida apunta a alteraciones en el sistema inmunológico y el sistema endocrino.
productos contaminados. Estos compuestos atraviesan la placenta sin dificultad y se acumulan en el organismo en desarrollo, uniéndose a proteínas de la sangre y a órganos clave. Estudios previos han asociado la exposición prenatal con bajo peso al nacer y mayor riesgo de parto prematuro.Aunque existen pruebas prenatales para medir algunos PFAS, el estudio demuestra que estos análisis no bastan para captar la magnitud real de la exposición. Los métodos convencionales solo detectan una lista limitada de compuestos, mientras que la técnica publicada hoy en Environmental Science & Technology permite escanear miles de sustancias simultáneamente.
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ArrowPara evaluar su eficacia, los investigadores analizaron una base de datos con muestras de sangre del cordón umbilical de 120 bebés nacidos en Cincinnati entre 2003 y 2006. Identificaron 42 PFAS en un registro que originalmente no se diseñó para detectar estos químicos.
“Nuestros hallazgos sugieren que la forma en que medimos los PFAS realmente importa. Cuando miramos de forma más exhaustiva, vemos que los bebés están expuestos a muchos más productos químicos PFAS antes del nacimiento de lo que nos dimos cuenta anteriormente, y algunos de los patrones que creíamos que entendíamos pueden cambiar”, dijo la doctora Shelley H. Liu, primera autora de este estudio, en un comunicado de prensa.
Según los autores, la exposición prenatal a PFAS es más compleja de lo que se pensaba. Comprender el panorama completo es esencial para proteger la salud infantil. Además de revelar que algunos bebés nacidos en la década de 2000 estuvieron más expuestos de lo estimado, este trabajo establece un precedente para mejorar la vigilancia de estos químicos y avanzar en la prevención de enfermedades relacionadas.