Alumnos de Educación Primaria en la entrada de un centro escolar de Madrid. EP
Política Los colegios cambiaron el nombre a 6 de cada 10 menores que alegaron disforia de género sin consultar a sus padresLa Ley Trans ha simplificado el cambio de nombre y sexo en el registro, pero un estudio revela que los padres quedan al margen cuando se aplica en el colegio.
Más información: Las claves de la Ley Trans: autodeterminación de género a los 16, prohibidas terapias de conversión...
I. P. Nova Publicada 17 marzo 2026 02:47hLas claves nuevo Generado con IA
Cambiarse el nombre suele ser uno de los primeros pasos que dan los menores trans. Consiste en empezar a usar el nombre y los pronombres con los que se sienten identificados en su vida diaria.
Desde la aprobación de la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y los derechos LGTBI, el proceso para cambiar el nombre y el sexo en el Registro Civil se ha simplificado. Ya no es necesario presentar informes médicos ni haber iniciado tratamientos hormonales.
Sin embargo, según un estudio reciente presentado por la asociación de familias con hijos trans, AMANDA, esta evolución ha dejado fuera a los padres en uno de los ámbitos donde más impacto tiene: el colegio.
La investigación, presentada en el marco del III Congreso Internacional DoFemCo en Mollet del Vallès (Barcelona), se basa en una encuesta a 476 familias con hijos que se identificaron como trans durante la infancia o adolescencia, con datos recogidos entre 2021 y 2025.
Según el estudio, seis de cada diez centros educativos cambiaron el nombre del menor sin informar previamente a los progenitores, y en el 70% de esos casos los padres no firmaron autorización alguna.
Los 12 guardias civiles que han cambiado de sexo con la Ley Trans mantienen su nombre masculinoEn la práctica, esto significa que un niño con disforia de género inscrito como "José" que solicitara ser llamado "María" podría ver cómo el colegio utiliza ese nombre de manera habitual sin que sus padres lo supieran.
Vulnerabilidad
El informe sostiene que muchos de los menores que iniciaron un proceso de transición de género ya atravesaban antes situaciones de vulnerabilidad psicológica.
Las asociaciones de padres llevan años advirtiendo de este problema y por eso reclaman evaluaciones "psicológicas rigurosas, consentimiento plenamente informado y enfoques individualizados y multidisciplinares".
Precisamente, algunos de estos problemas se reflejan, según la encuesta, en que la interacción con el entorno educativo no siempre ha sido positiva.
"Cinco de cada diez familias describen experiencias de gestión escolar negativas o conflictivas", mientras que solo una de cada diez reporta un manejo prudente y respetuoso.
Para la asociación, estos datos muestran que sigue faltando coordinación entre los colegios y las familias cuando un menor inicia una transición.
En este enfoque psicológico, el estudio no se limita a la experiencia educativa. También analiza el perfil previo de los menores.
Según las familias encuestadas, el 77% de los casos presentaba antecedentes de situaciones traumáticas, como acoso escolar, conflictos familiares o la pérdida de un familiar.
Además, el 67% había tenido problemas de socialización y el 65% contaba con diagnósticos de neurodivergencia o trastornos psicológicos, como autismo, TDAH o altas capacidades.
Ley Trans: el Gobierno aprueba la norma que permite cambiar nombre y sexo desde los 14 añosPara la asociación, estos datos refuerzan la idea de que es necesario analizar cada caso de forma individual y con una evaluación clínica completa.
Entre 2021 y 2025, se observó que un 30% de las chicas y un 21% de los chicos desistieron y volvieron a identificarse con su sexo asignado al nacer, mientras que un 15% de las chicas y un 35% de los chicos iniciaron transición médica, incluyendo tratamientos hormonales y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas.
Además, el estudio resume: "La mayoría de los menores se encuentra en transición social, con cambios de nombre y pronombres en su entorno educativo y social".
La asociación advierte que los datos de desistimiento subrayan la importancia de abordar las decisiones médicas con prudencia y seguimiento prolongado.
Como parte de la investigación, AMANDA recoge experiencias de familias en las que los menores se han arrepentido de su transición tras las intervenciones médicas, "al ser realizadas a edades tempranas", y en algunos se han iniciado "acciones legales".
A nivel internacional, determinados procesos judiciales recientes han abierto un debate clínico y ético sobre las intervenciones médicas en menores, y han llevado a revisar ciertas recomendaciones profesionales.