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Política

Los cuatro actos de la coartada del Gobierno para ocultar el escándalo de los informes con un señalamiento al CNI

Los cuatro actos de la coartada del Gobierno para ocultar el escándalo de los informes con un señalamiento al CNI
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En televisión, redes, y mensajes de difusión, desde Moncloa se quiso negar la ausencia de información una vez publicada Leer

A las once de la mañana, Pedro Sánchez ya había leído todos los informes que se iban a desclasificar sobre Ceuta. A esa hora, el presidente afirmó en una entrevista en televisión Española que los servicios de inteligencia necesitaban procedimientos más sofisticados. Fue el primer ataque al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Pero el día terminaría con tres señalamientos más y Moncloa retorciendo la evidencia para salvar su relato.

El Gobierno quiso zanjar la crisis abierta tras el intento de violación de la integridad territorial el pasado 30 de julio con la desclasificación de documentos. A las cinco de la tarde del miércoles, el Ejecutivo publicó 40 notas de las que se desprendía una conclusión clara: sí que hubo informes que alertaron del riesgo de un cruce masivo. Todos los medios se hicieron eco de esa evidencia, que chocaba de frente con el relato que el Gobierno mantiene desde horas después de la invasión, cuando comenzaron a escudarse en la falta de información.

Ante la evidencia del descrédito al que de manera voluntaria se sometieron con la desclasificación, dos horas después comenzó una campaña para deshacer el embrollo a costa del CNI. Una estrategia que parece diseñada sobre la marcha y ejecutada en tres actos.

El primero, a las siete de la tarde. Desde Moncloa enviaron una primera explicación. En el texto se escudan en que «los avisos del CNI del 29 de julio no anunciaban una llegada masiva: informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook, con 180.000 seguidores, algo que ya era conocido por otras instituciones y que dista mucho de ser un indicador de escala o probabilidad sólido», comenzaba la explicación, que concatena una serie de frases que no se corresponden con la realidad. «Esa información sobre actividad en redes no conllevó en momento alguno una alerta concreta», explican. El Centro Nacional de Inteligencia nunca ha emitido alertas.

A continuación, restan importancia al intercambio de mensajes entre el representante del Centro en Ceuta y el jefe de Gabinete del delegado de Gobierno: «El propio CNI decidió trasladar esa información por un mero WhatsApp y una llamada telefónica a la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil». El «mero» whatsapp se decide por la alerta máxima a la que se enfrentaba España. Esta forma de comunicación es la más rápida y se utiliza cuando los canales protocolarios habituales ralentizan el proceso de comunicación. De hecho, la alerta era de tal magnitud que pese a que el delegado de Gobierno no figura como punto de contacto en el sistema de alertas, se decide avisarle por la gravedad del asunto.

Ese mismo comunicado insiste en que «en ningún momento el CNI envió una comunicación formal a su cadena de mando ni miembro alguno del Ejecutivo. Tampoco hubo llamadas telefónicas ni peticiones de reuniones presenciales», una trampa administrativa, porque el CNI despacha en reuniones con miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional y son esos dos cuerpos quien deben decidir elevarlo a sus superiores. Como la información que trasladan a la delegación de Gobierno.

Pese al conocimiento de esto, las palabras de Moncloa terminan a las siete de la tarde con un último párrafo de desinformación: «Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no lo comunica por mensajería instantánea: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia».

Esta fue la primera comunicación en la que Moncloa decidió atacar al CNI, conscientes de que no se van a defender en público. Un rato después, a las 20.12, desde el Gobierno envían un texto atribuyéndoselo al CNI, pero distribuidas por ellos y sin firmar por la secretaria de Estado, Esperanza Casteleiro. De hecho, este es un procedimiento insólito y único, pues el Centro nunca envía fuentes. Son dos puntos auto inculpatorios, pues en el primero se afirma que «la desclasificación evidencia que el CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha». Un texto en el que el Centro reconoce como error algo imposible de cumplir que es «anticipar la magnitud», pues nadie puede dar un número.

El acto final del ataque al CNI se produjo a última hora. A las 21.53 horas el presidente Sánchez, habló en X de «prudencia» del CNI porque «se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica (...) y no emitió ninguna alerta mayor a su cadena de mando». Un protocolo que contrasta con la actuación normal del CNI: compartir información por los canales establecidos.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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