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Entre montañas que superan los 2.000 metros de altitud, se abre paso un inmenso espejo de agua entre los valles de la Cordillera Cantábrica. Riaño es uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a los viajeros más experimentados. Conocido popularmente como los 'fiordos leoneses', este rincón de la provincia de León combina paisajes espectaculares, una rica biodiversidad y una historia tan singular como conmovedora.
Cuando se habla de fiordos, la mente suele viajar automáticamente a Noruega. Sin embargo, en el noreste de la provincia de León existe un paisaje capaz de rivalizar en belleza con algunos de los rincones más fotografiados de Escandinavia.
Rodeado por las cumbres de los Picos de Europa y presidido por un enorme embalse que se adentra entre montañas, Riaño se ha ganado el sobrenombre de los fiordos leoneses, una comparación que cada año atrae a miles de viajeros.
La comparación no es exacta desde el punto de vista geológico (los fiordos son valles glaciares inundados por el mar y Riaño es un embalse), pero basta contemplar la imagen de las montañas reflejadas en el agua para entender por qué cada vez más viajeros incluyen este rincón de León en sus listas de destinos imprescindibles.
Un pueblo marcado por una historia única
El embalse se extiende entre algunas de las cumbres más emblemáticas de la Montaña Oriental Leonesa.ShutterstockLa historia de Riaño es inseparable de la construcción del embalse que hoy define su paisaje. En la década de 1980, la creación de la presa provocó la desaparición bajo las aguas del antiguo pueblo y de varias localidades del valle. El actual Riaño fue levantado en una ubicación más elevada, desde donde se domina una de las panorámicas más impresionantes de toda la provincia.
A pesar de aquel episodio que transformó para siempre la comarca, algunos elementos históricos lograron salvarse. El caso más conocido es el de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, trasladada piedra a piedra antes de la inundación. También se conservan otros testimonios patrimoniales que permiten comprender la importancia histórica de este territorio situado entre León, Asturias y Cantabria.
Lo que convierte a Riaño en un lugar excepcional es la combinación entre agua y montaña. El embalse se extiende entre algunas de las cumbres más emblemáticas de la Montaña Oriental Leonesa, creando una sucesión de entrantes, laderas boscosas y paredes rocosas que recuerdan inevitablemente a ciertos paisajes nórdicos.
Entre los picos que dominan el horizonte destacan el Gilbo, conocido como el 'Cervino leonés' por su característica silueta piramidal; el Yordas, una de las montañas más emblemáticas de la zona; y el macizo de Mampodre, cuyos picos superan ampliamente los 2.000 metros de altitud.
Los amaneceres y atardeceres son simplemente espectaculares. En los días de calma, las montañas se reflejan en el agua creando una imagen casi perfecta que ha convertido a Riaño en uno de los lugares más fotografiados del norte de España.
Navegar entre montañas
Una de las mejores formas de descubrir este paisaje es desde el propio embalse. Durante buena parte del año se organizan rutas turísticas en barco que recorren sus aguas mientras se explica la historia de los pueblos desaparecidos y la riqueza natural de la comarca.
La experiencia permite contemplar desde una perspectiva privilegiada los grandes paredones calizos que se elevan sobre el agua y comprender mejor por qué este rincón leonés ha sido comparado tantas veces con los fiordos escandinavos.
Para quienes buscan una experiencia más activa, también existen opciones de kayak y actividades acuáticas en determinadas zonas del embalse.
Un paraíso para senderistas
Las vistas desde la cima del Gilbo son consideradas entre las mejores de toda la Cordillera Cantábrica.ShutterstockRiaño se ha convertido en uno de los grandes destinos de montaña del norte peninsular. Desde el municipio parten numerosas rutas de senderismo que atraviesan bosques, collados y miradores naturales.
La ascensión al Pico Gilbo es probablemente la más conocida. Aunque requiere cierta preparación física, las vistas desde la cima son consideradas entre las mejores de toda la Cordillera Cantábrica. Desde allí se observa el embalse serpenteando entre montañas y buena parte del valle de Riaño.
También son muy populares las rutas por el macizo de Mampodre, el Valle de Valdeburón o los senderos que conducen hasta antiguos pueblos de montaña donde todavía se conservan muestras de la arquitectura tradicional leonesa.
Más allá de sus paisajes, además, la comarca de Riaño destaca por su extraordinaria biodiversidad. Buena parte del territorio se integra en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, uno de los espacios protegidos más importantes de Castilla y León.
Entre sus bosques y montañas habitan especies emblemáticas como el rebeco cantábrico, el corzo, el ciervo, el jabalí o el lobo ibérico. Además, la zona forma parte del área de distribución del oso pardo cantábrico, aunque su observación resulta muy difícil debido al carácter esquivo de la especie.
La creación del embalse provocó la desaparición bajo las aguas del antiguo pueblo.ShutterstockEl cielo también ofrece grandes recompensas para los aficionados a la naturaleza. No es raro observar buitres leonados aprovechando las corrientes térmicas, así como águilas reales y otras grandes rapaces que encuentran en estas montañas un hábitat ideal.
Durante el otoño, la berrea del ciervo se convierte en uno de los grandes espectáculos naturales de la comarca. Los bramidos de los machos resuenan por los valles al amanecer y al anochecer en plena época de celo, atrayendo cada año a fotógrafos y amantes de la fauna.
Bosques, hayedos y paisajes que cambian con cada estación
Uno de los grandes atractivos de Riaño es que ofrece una imagen completamente distinta según la época del año.
La primavera cubre los valles de verdes intensos y flores silvestres; el verano permite disfrutar de largas jornadas al aire libre; el otoño transforma los bosques de hayas y robles en una explosión de colores ocres y rojizos; y el invierno suele teñir de blanco las cumbres más elevadas.
Riaño ofrece una imagen completamente distinta según la época del año.ShutterstockLos hayedos de la comarca, especialmente en zonas cercanas como Valdeburón, figuran entre los espacios más apreciados por senderistas y fotógrafos de naturaleza.
Pero lo que realmente hace especial a Riaño es que no se trata únicamente de un paisaje bonito. Es un destino donde confluyen naturaleza, historia, montaña, observación de fauna, deportes al aire libre y una gastronomía profundamente ligada al territorio.
Porque más allá del apodo de 'fiordos leoneses', este rincón de la provincia de León posee una personalidad propia. Un lugar donde las montañas parecen caer sobre el agua, donde sobreviven algunos de los ecosistemas más valiosos de la Cordillera Cantábrica y donde cada estación ofrece una razón diferente para volver.
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