Así es el el mapa accionarial del baloncesto español
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El Movistar Estudiantes protagonizó el pasado fin de semana el potencial último cambio de manos del baloncesto español. El empresario Diego Megía alcanzó un acuerdo con los accionistas de referencia del club colegial para convertirse en el nuevo socio mayoritario. Megía ofrecerá 9 euros por título a cada accionista de la entidad, entre ellos el presidente, Ignacio Triana (23,6%), y de Vicente Olivenza (24,3%), mientras que la Fundación Estudiantes, que ostenta un 12% decidirá a través de su patronato sí desea vender, al igual que el club, que ostenta un 8,8% y el resto de minoritarios.
También en Primera FEB, hace pocas semanas el Palmer Basket anunció la entrada en su accionariado del grupo norteamericano Sage Sports Group. La anterior operación corporativa del básquet español la protagonizó otro club puntero en la segunda división que aspira a recuperar un hueco en la ACB. Se trata de Gipuzkoa Basket, que a principios de año anunció su fusión con Askatuak para formar el Askatuak Gipuzkoa Basket.
La venta del Estu y la fusión del Gipuzkoa Basket han vuelto a poner el foco sobre una de las particularidades del baloncesto español: la diversidad de modelos de propiedad que conviven en una misma competición. El ecosistema competitivo de la canasta reúne desde fundaciones bancarias y administraciones públicas hasta empresarios individuales, pasando por clubes de LaLiga y accionariados muy atomizados que funcionan más bien como club social.
El resultado es un mapa de propietarios tan heterogéneo como singular. Detrás de algunos de los proyectos más consolidados de la competición aparecen nombres como Juan Roig, Josean Querejeta, la familia Mendoza en Murcia o Marc Gasol en Girona, entre otros. Junto a ellos conviven estructuras donde ningún accionista supera el 10% del capital y donde el tejido empresarial local continúa sosteniendo buena parte de la actividad.
Del modelo de socios al mecenazgo
Real Madrid y FC Barcelona destacan por ser secciones de los dos clubes de fútbol más valiosos del mundo. En la práctica, dependen del respaldo económico que supone depender del deporte rey, que se traduce en absorber pérdidas anuales de más de 30 millones de euros. Es decir, contar con presupuestos por encima de la media para poder competir en el máximo escalón del baloncesto europeo, la Euroliga.
Sin ir más lejos, el Real Madrid presentó en la temporada 2025-2026 el presupuesto más alto de su historia, con cerca de 50 millones de euros, que son 10 millones más que en el promedio de los cuatro años anteriores. Su previsión es asumir unos números rojos de 38,4 millones de euros, o lo que es lo mismo, las pérdidas más elevadas de la historia de la sección. Por su parte, el club azulgrana se anotó unos números rojos de 20,6 millones de euros en la 2024-2025, que son los niveles de déficit operativo en los que se ha movido en los últimos 20 años.
Ahora bien, con la transición hacia un modelo de franquicias en la Euroliga a partir del próximo curso, ambos clubes deberán crear una filial para gestionar su participación en la competición. Si bien el capital continuará siendo en su totalidad del club, por lo que en términos de gestión no habrá ningún cambio.
Más allá de los dos grandes, el modelo más frecuente es el del accionista de referencia o mecenas. El ejemplo más claro es el Valencia Basket. El club está controlado por Forvasa, la sociedad patrimonial de Juan Roig, que posee el 71,61% del capital. El resto se reparte entre pequeños accionistas, ninguno con capacidad real para influir en la gestión promovida por el dueño de Mercadona.
El empresario valenciano es el alma mater y el artífice de que el conjunto taronja se haya consolidado como una de las referencias del baloncesto español y uno de los proyectos de mayor pujanza en Europa. Y para lograrlo no ha escatimado en gastos: cerca de 600 millones de euros de inversión entre ampliaciones de capital e inversión en infraestructuras para generar nuevos ingresos. Esta cifra incluye alrededor de 144 millones de euros de pérdidas soportadas en las últimas diez temporadas, cubiertas por el matrimonio Juan Roig y Hortensia Herrero, así como las inversiones del propio Roig en L’Alqueria del Basket y el recién estrenado Roig Arena, punta de lanza del proyecto, según datos analizados por Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook.
Kosner Baskonia forma parte del Grupo Baskonia-Alavés. Josean Querejeta es el socio mayoritario del club, donde le acompañan accionistas minoritarios con participaciones inferiores al 5%. El empresario vitoriano controla un grupo deportivo que integra baloncesto y fútbol, de la mano del Deportivo Alavés, así como la gestión de recintos deportivos como el BAKH, la Universidad Euneiz y la residencia Ondare, entre otros activos.
Kosner Baskonia 98-96 Real Madrid Resumen EuroligaEn el Joventut de Badalona, el vehículo inversor vinculado a la familia Grifols, Scranton, controla el 85,45% del capital, muy por delante de Baspenya (3,21%), los socios (10%) y el propio club (1,33%). La entrada de capital privado fue decisiva para estabilizar la entidad y evitar que entrara en liquidación en 2018. Desde 2018, Scranton ha destinado más de 21 millones de euros para apoyar al club en sus necesidades financieras, así como en la modernización integral del pabellón. Asimismo, esta misma semana el presidente de Morabanc Andorra, Gorka Aixàs, se ha hecho con la participación de Francesc Solana para elevar su control mayoritario en el club del principado, según ha informado la Cadena SER.
El peso del empresario local
Más allá de los grandes mecenas, buena parte del baloncesto español continúa apoyándose en empresarios y compañías de su entorno más cercano. UCAM Murcia es probablemente el ejemplo más conocido. La Universidad Católica San Antonio de Murcia controla el 100% del club y ha convertido el baloncesto en uno de los principales vehículos de visibilidad de la institución académica.
Casademont Zaragoza cuenta con una estructura más diversificada en la que el principal accionista es su presidente, Reynaldo Benito, que a través de Rev Inversiones y Asesoría Revia posee el 46,05% del capital. Lumbrada 2000 controla el 18,81%, y Fundación Basket Zaragoza mantiene un 15,93%. El resto se encuentra repartido entre accionistas minoritarios.
El épico triple de Spissu que da una permanencia milagrosa al Casademont Zaragoza.Breogán, por su parte, está en manos de Carmen Lence, propietaria y consejera delegada del grupo Leche Río que también ejerce como presidenta del club, y de Narciso Fernández Iturrospe, consejero delegado de Terrenos y Vasijas. Leche Río posee el 26%, Fundación Pazo-Club Financiero controla el 15,94%, Iturrospe el 10,08% y la Fundación Breogán dispone de un 9,78%. El 38,22% restante continúa en manos de pequeños accionistas de la provincia.
El Monbus Obradoiro también cuenta con un modelo muy vinculado al tejido empresarial gallego, con la presencia de varias empresas compostelanas en su accionariado y el patrocinio de Monbus. Raúl López, el propietario de la compañía de autobuses, es el máximo accionista con el 20,8% del capital a través de la empresa Transportes Urbanos de Cuenca. Más de la mitad del capital permanece repartido entre pequeños accionistas. En La Laguna Tenerife no existe una figura predominante entre sus accionistas. De hecho, más del 80% se reparte entre la afición, empresas e instituciones de la isla. Su accionista principal es Iberostar, pero solo posee el 12,6%.
Todos mandan, pero nadie tiene el control
Muchos clubes siguen funcionando bajo esquemas de propiedad muy fragmentados. El más representativo es Kids & Us Manresa, que presenta una estructura muy distribuida entre pequeñas empresas de la comarca y aficionados. Tras convertirse en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), el control se sustentó en miles de pequeños inversores y socios del club. Foment del Bàsquet y la Fundació Privada concentran únicamente el 14,73% del capital, mientras que el 85,27% restante está repartido entre numerosos accionistas sin participaciones relevantes.
Leyma Coruña 86-85 Real Madrid: resumen y mejores canastas Liga ACB (J1)Otro ejemplo de club atomizado era Surne Bilbao Basket, pero desde esta temporada cuenta con un nuevo modelo de propiedad colectiva en el que la mayoría de accionistas con una participación relevante renunció a su titularidad individual para organizarse bajo el nombre de Bilbao Basket Sustraitzen con el objetivo de anclar el club a Bizkaia. En primera instancia, se agruparon hasta 12 inversores que concentran el 43,8% del capital social, pero otros ocho accionistas se comprometieron para aunar sus acciones y juntar hasta el 51% del capital del club. El resto del accionariado sigue estando muy atomizado con pequeños accionistas que concentran hasta el 40% de las acciones.
El Leyma Coruña, que vuelve a la ACB un año después, tampoco cuenta con ningún accionista que supere el 10%, manteniendo una estructura especialmente fragmentada. Entre sus inversores se encuentran algunos de los máximos ejecutivos de Pontegadea, el brazo inversor del dueño de Zara, Amancio Ortega. El propio consejero delegado de Pontegadea, Roberto Cibeira, ejerció como presidente del club coruñés hasta 2024, cuando le relevó otro directivo del holding de Ortega, Pablo de Amallo Corral, que compagina sus funciones como presidente con las de consejero delegado de Nordés Ancín, compañía también del ecosistema Inditex.
De los bancos a las administraciones públicas
Solo cuatro de los clubes que esta temporada han competido en la Liga Endesa cuentan con un único accionista. Al ya mencionado UCAM Murcia, se le suman Unicaja de Málaga, Dreamland Gran Canaria y Bàsquet Girona. El club malagueño es propiedad del banco con sede en la ciudad; la entidad canaria está controlada por el Cabildo de Gran Canaria, mientras que el club gerundense es propiedad de Marc Gasol.
Con la transformación a SAD en 2024, el exjugador de la NBA inyectó 2,4 millones de euros al Bàsquet Girona en una ampliación en la que fue el único de los once socios que participó, por lo que pasó a ostentar el 100% del capital.
El Dreamland Gran Canaria es uno de los pocos clubes profesionales cuyo único accionista es una institución pública. Tras su descenso a Primera FEB hace pocas semanas, Sitapha Savané presentó su dimisión como presidente del club, y el consejero de deportes del Cabildo de Gran Canaria, Aridany Romero, ha asumido la gestión de la entidad en el período de transición.
Lleida y Granada, dos clubes de socios
Más singular todavía es el caso de Ilerna Lleida y Covirán Granada, dos de los pocos clubes del baloncesto profesional español que han rechazado transformarse en sociedad anónima deportiva. El conjunto ilerdense mantiene una estructura asociativa, sin accionistas y continúa operando como un club deportivo tradicional bajo la presidencia de Albert Aliaga. Su modelo se apoya en la masa social y en la implicación de empresarios locales, algunos de ellos implicados en la gestión como socios consejeros.
En Granada, la entidad dio un paso más al modificar sus estatutos para renunciar a una futura conversión en SAD. El antiguo modelo fundacional evolucionó hacia un club deportivo elemental, de manera que los abonados pasaron a ser socios de la entidad. Bajo la presidencia de Óscar Fernández-Arenas, el proyecto mantiene una estructura sustentada en su base social y en el apoyo histórico de Covirán como title sponsor.
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