Los equipos de María Corina y Marco Rubio negociarán en Chicago las fechas y fases de la transición en Venezuela
América VENEZUELA Los equipos de María Corina y Marco Rubio negociarán en Chicago las fechas y fases de la transición en VenezuelaDoce delegados divididos en tres mesas —Control, Finanzas y Acción Política— trabajan desde este lunes en una sede de la DEA en Chicago.
Ismael García dirige el equipo de Control; Omar González, el político; Machado, el de Finanzas, y Carlos Blanco actuará como articulador entre los tres grupos.
La posible amnistía parcial a líderes del chavismo es uno de los escollos sobre la mesa, además de la implicación de empresas con intereses en Venezuela.
Alberto D. Prieto Publicada 21 abril 2026 02:50h Las clavesLas claves Generado con IA
María Corina Machado, líder democrática de la oposición venezolana, abandonó Madrid este lunes con una hoja de ruta para la transición democrática en Venezuela en la mano. Su equipo ya ha comenzado a trabajarla con Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU.
La transición democrática en Venezuela tiene sus fases, sus protagonistas y la fecha de arranque del proceso efectivo, tras la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero en una intervención militar ordenada por Donald Trump.
Según la información a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, a través de varias fuentes implicadas, representantes de la oposición venezolana y una delegación de funcionarios estadounidenses encabezada por Rubio han comenzado los encuentros formales en Chicago.
Machado atribuye la amnistía de Delcy a "la presión real de EEUU" : la oposición quiere ampliarla a los exiliadosLas reuniones se celebran en una de las oficinas de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en esa ciudad del estado de Illinois. Se trata de una de las principales oficinas regionales de la agencia.
La DEA lleva años siendo el principal repositorio de las denuncias que la oposición, además de chavistas arrepentidos o capturados, han presentado contra jerarcas del régimen de Maduro por narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado.
Que sea ahora, no sólo quien maneja las acusaciones contra el tirano capturado ante la corte de Nueva York, sino también el paraguas bajo el que se negocia la transición dice mucho sobre la naturaleza del proceso que viene.
El equipo negociador está integrado por 12 personas —tres mujeres y nueve hombres— distribuidas en tres grupos de trabajo con funciones específicas: Control, Finanzas y Acción Política y Social.
Cada mesa tiene un responsable designado. El objetivo es sentar las bases para una eventual negociación con el sector del chavismo dispuesto a una salida pactada que culmine en una transición controlada y pacífica, supervisada en todo momento por la Administración Trump.
Los responsables
La mesa de Finanzas estará comandada, según las fuentes, por la propia Machado, último Premio Nobel de la Paz y la figura más prominente de la lucha por la democracia venezolana en las últimas dos décadas.
La mesa de Control está en manos de Ismael García, el histórico sindicalista que empezó en el chavismo y lleva años trabajando en la sombra por el cambio democrático. Suyas fueron las primeras denuncias ante la DEA contra el 'Pollo' Carvajal y Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro.
El grupo de Acción Política y Social corre a cargo de un alto funcionario estadounidense, cuya identidad aún no ha trascendido.
Julio Borges, expresidente de la Asamblea de Venezuela: "Con el chavismo la democracia se suicidó; España, toma nota"Las tres mesas no trabajarán en paralelo, sino de forma coordinada.
Está previsto que el proceso incluya también reuniones con entidades financieras y grandes empresas, lo que apunta a una estrategia tanto institucional como económica para garantizar la estabilidad del país durante el proceso de cambio.
Sobre la mesa hay también una cuestión de enorme sensibilidad política: la posibilidad de una amnistía parcial para determinados actores del régimen a cambio de su colaboración en la transición. Es el punto más controvertido del proceso y el que más resistencias genera dentro de la propia oposición.
Machado, más que un icono
María Corina Machado, de 56 años, es la líder más reconocida de la oposición venezolana, pero no es sólo un icono elevado por su resistencia y audacia.
Fundadora de la ONG Súmate y de la plataforma política Vente Venezuela, ha sido detenida, acosada y golpeada físicamente por agentes del régimen. En 2014 fue despojada ilegalmente de su escaño en la Asamblea Nacional.
En 2024 fue inhabilitada de forma arbitraria para presentarse a las elecciones presidenciales del 28 de julio. Pese a ello, organizó desde la clandestinidad la campaña electoral más poderosa que ha conocido Venezuela en décadas.
La prohibición de candidatura obligó a la oposición a buscar un sustituto. Lo encontraron en el exdiplomático Edmundo González Urrutia, quien ganó las elecciones según las actas oficiales, recogidas y publicadas por la propia oposición.
El régimen negó la victoria y desató la represión. González se refugió primero en la embajada de Países Bajos y después, en la residencia del embajador español en Caracas, donde fue presionado por los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez en una reunión que quedó grabada.
48 horas de Edmundo en la embajada: un "héroe" tembloroso, dos gerifaltes chavistas, cámara oculta y una botella de ChivasAllí firmó un documento de renuncia "bajo extorsión", según declaró él mismo posteriormente. Y salió de Venezuela con un salvoconducto. Desde septiembre de 2024, vive exiliado en Madrid.
Del Podemos original a la lucha
Ismael García, hoy también exiliado en España, representa uno de los perfiles más singulares de este proceso.
Sindicalista de base formado en Cuba en los años 70, fue miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS) y alcalde en el estado Aragua en los años 90. "Era uno de los más famosos y prominentes apoyos de Hugo Chávez, en el inicio de la revolución", explica una fuente directa.
Entonces, era aliado parlamentario de Chávez. Pero se convirtió en su crítico más incisivo ante su deriva autoritaria, rechazó el apoyo a las narcoguerrillas colombianas de las FARC y el ELN, y lo expresó públicamente rechazando la imposición del Partido Socialista Unido como partido único.
En 2007, fue uno de los pocos diputados que votó en contra de la reforma constitucional chavista. A pesar de compartir ideología izquierdista con Chávez, repudiaba su tendencia autocrática y totalitaria.
Chávez lo llamó públicamente "traidor". Desde entonces, lleva casi dos décadas construyendo desde dentro y desde el exilio los expedientes y las redes que hoy son el esqueleto jurídico y operativo de la transición.
Su conocimiento del sistema —sabe cómo funciona el poder chavista porque lo vivió desde dentro— es precisamente lo que lo convierte en una pieza insustituible en la mesa de Control. Como explicaba la propia Machado en una reciente entrevista con este diario, "conoce el monstruo por dentro".
García no es sólo un político: es el hombre que durante años llevó pruebas ante la Justicia norteamericana contra figuras como Diosdado Cabello y contra el exjefe de inteligencia militar Hugo 'el Pollo' Carvajal, cuya detención a petición de EEUU él mismo anticipó.
Blanco, asesor de Machado en EEUU
Carlos Blanco actúa como articulador entre los tres grupos de trabajo y cuenta con la confianza tanto de Machado como de García y Rubio.
Economista y exministro para la Reforma del Estado durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue el arquitecto de la descentralización venezolana en los años 90, previos al chavismo.
Lleva décadas exiliado en Boston, donde es profesor en la Universidad de Boston y uno de los asesores estratégicos más cercanos a Machado. "Es una figura fundamental, prácticamente el ideólogo de Machado", detalla otra fuente cercana.
"Le ofrecieron cientos de millones de dólares para que no se uniera a la oposición democrática", continúa esta fuente, "y esa renuncia por principios lo ha hecho muy respetado". Él también conoce el régimen de dentro, "comprende el régimen y tiene mucha información del inicio del chavismo".
Su propuesta para la transición es que debe ser ordenada, rápida y con autoridad legítima. No una ruptura caótica, sino una reconstrucción institucional que comience por la libertad de los presos políticos y la convocatoria de elecciones libres.
De ahí los paralelismos que se han trazado con la Transición española de los años 70.
Comparte este enfoque, Omar González, otro de los hombres fuertes de Machado en este grupo de trabajo: desmontar el poder actual sin ruptura caótica, crear autoridades de transición creíbles, liberar "inmediatamente a todos los presos políticos" y acompañar el proceso con una reconstrucción institucional y económica en paralelo.
Rubio, el piloto desde Washington
El hombre que pilota todo esto desde Washington es Marco Rubio.
El secretario de Estado actúa por mandato directo de Donald Trump, que ya en su primera presidencia (2017-2021) mantuvo contactos directos con el equipo de María Corina Machado. El presidente de EEUU llegó a plantear abiertamente la posibilidad de una intervención militar en el país.
La propia Machado lo reconoció en una entrevista concedida a este periodista hace casi una década, en la que también cargó contra la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero.
Ya entonces calificaba la influencia del expresidente español de "nefasta", en un proceso que, según ella, se había saldado con "30.000 muertos y 600 presos políticos". Las cifras hoy se multiplican.
Ahora, con Maduro capturado el 3 de enero de 2026 por la Fuerza Delta en el Fuerte Tiuna, y en manos de la Justicia Federal estadounidense, la ventana que entonces quedó en rendijas se ha abierto del todo.
Una más que previsible condena de Maduro por narcotráfico lo convertiría en el primer presidente en funciones condenado por ese delito en la historia. Y marcaría el punto de no retorno.
De hecho, la suspensión de la sentencia al Pollo Carvajal, el exdirector de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela (DIM), esta misma semana pasada, confirmaría que las piezas del tablero están colocadas.
La transición venezolana no está cerrada. Pero por primera vez en décadas, hay arquitectos, tiene fases definidas y, sobre todo, el respaldo del hombre más poderoso del mundo.
Tras reunirse con Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, y después de ser homenajeada por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, queda pendiente una incógnita: las razones profundas de que Machado no se haya reunido estos días con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español.
Mientras se siente muy unida al socialista Felipe González, la oposición venezolana recela del líder socialista, cuya posición sobre Venezuela, a través de la figura de Zapatero, el "amigo de Delcy y Jorge Rodríguez", ha virado a posiciones, como mínimo, menos beligerantes con el chavismo.
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