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Los Escribano abandonan Indra con la venta de su 14,3%, valorado en 1.300 millones

Los Escribano abandonan Indra con la venta de su 14,3%, valorado en 1.300 millones
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Un mes después de la dimisión de Ángel al frente de la cotizada, los hermanos colocan en el mercado su participación cercana a los 25 millones de títulos
Los Escribano abandonan Indra con la venta de su 14,3%, valorado en 1.300 millones

Un mes después de la dimisión de Ángel al frente de la cotizada, los hermanos colocan en el mercado su participación cercana a los 25 millones de títulos

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José A. González

05/05/2026 Actualizado a las 19:52h.

Punto final a la relación entre Indra y los Escribano. Los directivos madrileños, hasta este martes segundos máximos accionistas de la cotizada, han vendido el ... 14,3% que mantenían en la compañía. Se cierra así un vínculo de tres años que empezó a torcerse a finales del año pasado, con la fusión por absorción de la empresa de los hermanos, y que terminó de romperse en la tarde del Miércoles Santo con la dimisión Ángel Escribano, tras semanas de enfrentamientos con el Gobierno, máximo accionista de Indra.

Ahora queda por ver si este movimiento es el último episodio de una novela escrita por entregas y que comenzó hace un año con la confirmación del interés de Indra por EM&E. «Siempre lo ha habido desde mucho antes de que Ángel llegara a la presidencia de Indra», señalaban fuentes de mercado en verano del año pasado. Sin embargo, la presencia de los dos propietarios de Escribano Mechanical & Engineering levantaba todas las alertas de buen gobierno en los códigos de las grandes empresas. «No está cerrada, quién sabe», confirmaban a este periódico fuentes cercanas a la operación horas después de que los directivos madrileños retiraran la oferta tras el comunicado nocturno e inédito de la Sepi en marzo.

Ahora, con ambos fuera de los despachos donde se toman las decisiones, el tablero cambia. En la presentación de resultados del primer trimestre, José Vicente de los Mozos, CEO de Indra, aseguró que fueron ellos quienes se retiraron y que, si vuelven a presentar una oferta, la compañía estudiaría la operación. La incógnita es quién volverá a mover ficha.

Desde abril de 2025, los principales directivos de Indra —Escribano y De los Mozos— defendían en público la operación para «crear un gigante nacional». En febrero, durante el Mobile World Congress de Barcelona, el primer ejecutivo de Indra confirmó que «solo había una opción» y esa era Escribano. Luego llegaron las presiones y la dimisión.

Era una apuesta que el propio mercado, inversores y accionistas de referencia de Indra como Bank of America apoyaban. «Indra está en camino de consolidar su estatus como líder nacional en defensa, pero la posible integración de EM&E sigue siendo un catalizador clave», señalaban los analistas de la entidad americana en un informe a principios de marzo. Por su parte, los expertos de Alantra respaldaban la operación porque «ampliaría la oferta de productos de Indra».

Es el mensaje que siempre han defendido los partidarios de la integración, entre ellos el propio Ejecutivo. La empresa madrileña permitía a Indra, según los expertos, «cubrir un vacío crítico en su catálogo». La cotizada está especializada en tecnología —sensores, radares y aviónica—, mientras que EM&E aporta músculo industrial con estaciones de armas remotas y sistemas de guiado clave en defensa.

Plusvalías millonarias

Las cifras ayudan a entender la dimensión de la operación. EM&E desembarcó en Indra en mayo de 2023 con una entrada todavía limitada: un 3% del capital por unos 65 millones de euros, a razón de 12 euros por acción. A partir de ahí fue aumentando su exposición. Primero elevó su participación hasta el 8% en noviembre de ese mismo año, con otros 126 millones de inversión, lo que le abrió la puerta al consejo de administración. Después, en diciembre de 2024, dio el salto hasta el 14,3%, tras comprometer unos 190 millones adicionales.

En conjunto, el holding familiar destinó algo más de 380 millones de euros a construir su posición en Indra, financiada en parte con un préstamo de JPMorgan. Esa participación lo convirtió en el primer accionista privado de la compañía y en el segundo del capital, solo por detrás de la Sepi. A precios actuales de mercado, el paquete rondaba los 1.320 millones de euros, lo que situaría la plusvalía potencial cerca de los 940 millones en apenas tres años.

El movimiento tiene, además, consecuencias en la gobernanza. Con la operación, EM&E pierde la representación que mantenía en el consejo de Indra, donde hasta ahora se sentaba Javier Escribano como presidente de la compañía. Su participación del 14,3% le daba también derecho a un segundo asiento, que nunca llegó a ocupar. La salida se suma a la de Ángel Escribano, que dejó la presidencia ejecutiva el pasado abril, en un periodo especialmente agitado para el grupo en el plano corporativo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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