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Los España-Portugal que les salieron rana a Franco y a Salazar

Los España-Portugal que les salieron rana a Franco y a Salazar
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En 1937, en plena Guerra Civil española, se jugaron dos amistosos que nunca han sido reconocidos y que tuvieron rasgos de 'rebelión'
Selección Española de fútbolLos España-Portugal que les salieron rana a Franco y a Salazar

En 1937, en plena Guerra Civil española, se jugaron dos amistosos que nunca han sido reconocidos y que tuvieron rasgos de 'rebelión'

El once español en el partido de Vigo, con el escudo de la Falnage.BIBLIOTECA NACIONAL
  • MIGUEL ANGEL LARA
Actualizado 06/07/2026 - 07:16CESTMostrar comentarios0

A finales de 1937, Franco se había olvidado de una entrada triunfal y rápida en Madrid. Centrados en dominar el norte de España, los sublevados entendieron que su superioridad militar necesitaba una activa misión diplomática para aislar a la zona republicana, cada día más dependiente del apoyo único de Moscú.

El fútbol no iba a quedar al margen de ese trabajo de despachos y Franco iba a encontrar a un fiel aliado en el Portugal de Salazar. El 30 de agosto, El Faro de Vigo anunciaba “el primer partido de la España liberada”. Sin fecha se anunciaba un choque entre España y Portugal en el estadio de Balaídos de Vigo. Ese encuentro carecía de marco legal, por lo que el siguiente paso fue negociar con la FIFA en París. El 12 de noviembre, la prensa de la zona nacional publicaba que la FIFA había admitido por unanimidad a la España de Franco como representante del fútbol español. En el ABC de Sevilla (en el de Madrid, zona republicana, no hubo rastro de ello) se puede leer: “El mundo del puño cerrado fracasa con estrépitos; los vencedores siempre saludaron con el brazo extendido, a la romana”.

Guillermo Eizaguirre, portero de España, seleccionador en el Mundial de 1950 y capitán de la Legión durante la Guerra Civil.Archivo MARCA

La orden de Franco fue dar apoyo total para que se jugara ese partido, que se veía como una maniobra política de primer nivel. El 16 de noviembre se cerró la fecha, que sería el 28 de ese mes, y los colores de los equipos: España jugaría con camiseta azul claro y pantalón azul oscuro y Portugal con casaca blanca y pantalón azul. El rojo se había eliminado del vocabulario de los dos hasta el punto de que en Portugal se dejó de llamar al Benfica el equipo vermelho (rojo) para bautizarle como el encarnado, como aún se le conoce. Ese mismo día llegó a Galicia el seleccionador, Amadeo García Salazar, que había combatido con las brigadas navarras desde Guipúzcoa hasta Gijón.

El saludo negado

Desde Burgos, ciudad en la que se había instalado Franco, se dio orden de invertir 18.000 pesetas para acondicionar las carreteras de acceso a Balaídos, a la vez que facilitar el paso fronterizo para el equipo luso y los trenes de seguidores que quisieran llegar desde Oporto y las zonas limítrofes con Galicia. Se decidió que bastaría con presentar el documento nacional de identidad para entrar en España, algo que ya se había hecho con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929. Jenaro de la Riva fue el directivo de la Federación de Fútbol de la zona sublevada encargado de preparar el dispositivo del partido, a la vez que se puso en contacto con Alemania e Italia para organizar partidos entre el equipo de la España franquista y las potencias del Eje.

En San Sebastián se concentraron los jugadores que vivían en la zona norte (Zubieta, Gorostiza, Ciriaco, Muguerza...) y allí se les unieron los que vivían en otras zonas dominadas por los nacionales. Mientras, Portugal nombraba al húngaro Lippo Hertzka seleccionador para ese partido.

A las tres y cuarto de la tarde del 28 de noviembre, la celeste España hizo el saque inicial de un partido dirigido por el italiano Balassina, y en el que Amadeo García Salazar formó con Eizaguirre; Ciriaco, Quincoces; Aranaz, Vega, Ipiña; Epi, Gallart, Vergara, Chacho y Vázquez.

Desfile de tropas de los Requetés antes del partido de Balaídos.BNE

El partido y todo el día se convirtieron en una apoteosis falangista. Por la mañana, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS organizó un homenaje a Luis de Camões. La plaza de Compostela se convirtió desde primera hora en centro de reunión de los falangistas españoles y legionarios portugueses. El partido, en ausencia de Franco, lo presidió el presidente de la República Portuguesa, el general Carmona. A la fiesta falangista le falló el fútbol, ya que el triunfo fue portugués por 1-2. Nunca antes Portugal había derrotado a España.

Salazar y Franco

Fruto de ese partido nació otro en territorio portugués, que se fijó para el 30 de enero de 1938 en el estadio lisboeta de las Salesias. Ese día, casualidad, Franco nombró en Burgos su primer gobierno. El partido en Lisboa iba a prepararse como otra exhibición política en honor a Salazar y Franco, pero pasó a la historia no por su marcador (1-0 para los lusos) y sí porque tres jugadores portugueses, los tres de Os Belenenses, boicotearon el saludo fascista impuesto a los futbolistas. Quaresma dejó los brazos pegados al cuerpo, mientras que Azevedo y Amaro sí lo levantaron pero con el puño cerrado. En la foto que apareció en el periódico Stadium el 2 de febrero, los tres aparecían realizando el saludo romano: la censura no permitió que se publicara la original.

Los tres jugadores fueron conducidos a la sede de la PVDE (Policía de Vigilancia y Defensa del Estado). Las excelentes relaciones con Salazar de la cúpula de Os Belenenses hicieron que salieran libres, a pesar de que Quaresma era conocido por sus muchas amistades comunistas en su barrio, Barreiro. En 2004, en una entrevista a Record, Quaresma explicó qué le llevó a no levantar el brazo: “Tenía muchos amigos comunistas y opositores, pero fue algo natural, no premeditado”.

“Tenía muchos amigos comunistas y opositores, pero fue algo natural, no premeditado

Quaresma
El saludo fascistas de los jugadores de Portugal en el partido jugado en Lisboa en el iniverno de 1938.OS BELENENSES

En la prensa franquista española se contó del partido la fiesta, la cena en Maxim’s, el regalo que el gobernador de Lisboa envió a Franco, la bendición de las banderas de la Falange... pero no se encontró nunca una referencia a la rebelión de los tres jugadores portugueses.

Partidos desaparecidos

A pesar del aireado reconocimiento de la FIFA, esos dos encuentros nunca han sido admitidos como oficiales a nivel internacional y la España de Franco jamás llegó a jugar con Alemania o Italia hasta después del final de la Guerra Civil Española. Jugó en Berlín el 12 de abril de 1942 (1-1) y en Milán una semana más tarde (4-0). El primer partido oficial para la España que salió del 1 de abril de 1939 fue precisamente en las Salesias y ante el mismo rival: 2-2 contra Portugal.

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Fuente original: Leer en Marca
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