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Los expertos piden resolver el hacinamiento y la insalubridad entre los migrantes en Ceuta para prevenir enfermedades transmisibles

Los expertos piden resolver el hacinamiento y la insalubridad entre los migrantes en Ceuta para prevenir enfermedades transmisibles
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Especialistas en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas explican en la plataforma científica SMC España las prioridades ante una situación sanitaria que consideran preocupante por el riesgo potencial para la salud pública que conlleva que afectaría a los propios inmigrantes, con especial atención a las enfermedades infecciosas como la tuberculosis. Leer
Salud y cienciaLos expertos piden resolver el hacinamiento y la insalubridad entre los migrantes en Ceuta para prevenir enfermedades transmisiblesActualizado 1 SEP. 2026 - 13:29Migrantes duermen en la playa de El Trampolín de Ceuta el pasado sábado.ReduanEFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Especialistas en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas explican en la plataforma científica SMC España las prioridades ante una situación sanitaria que consideran preocupante por el riesgo potencial para la salud pública que conlleva que afectaría a los propios inmigrantes, con especial atención a las enfermedades infecciosas como la tuberculosis.

Entre las personas migrantes que se encuentran en Ceuta desde hace varias semanas hay casos confirmados o sospechosos de tuberculosis, varicela, sarna y gastroenteritis. "Más allá de cualquier debate político, la situación social y sanitaria en Ceuta es complicada. Deben adoptarse medidas basadas en las mejores prácticas y evidencias sanitarias", señala Antoni Trilla, catedrático de Salud Pública y decano de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y consultor sénior del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Clínic.

"En España", recuerda, "toda persona que presente riesgo de enfermedad transmisible, como es el caso, de interés para la salud pública de todos, ya sean ciudadanos, residentes o inmigrantes, aunque no esté empadronada, no tenga tarjeta sanitaria o esté en situación administrativa irregular, puede (y debe) recibir atención sanitaria, preventiva o terapéutica".

Joan A. Caylà, presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (fuiTB), afirma que la situación en Ceuta conlleva "una emergencia de salud pública que afecta a miles de personas desde hace varias semanas y que se está enquistando. Convendría resolver el problema lo antes posible mediante acuerdos políticos ya que parece que estos inmigrantes podrían regresar a sus países de origen, a España o permanecer, al menos cierto tiempo, en Ceuta", apunta.

Para este experto lo prioritario ahora es mejorar el alojamiento y la alimentación, y mejorar las revisiones sanitarias para valorar el estado de salud y sobre todo, descartar infecciones. Y "de acuerdo con las recomendaciones de ECDC, CDC y OMS, todas las personas procedentes de países con mucha más tuberculosis que España deberían ser revisadas sistemáticamente. Es probable que se detecte algún caso que debería ser aislado y tratado adecuadamente, y sus contactos (inmigrantes o no) también deberían ser revisados. En el caso de detectar otras infecciones, convendría aplicar los protocolos habituales".

Caylà remarca la atención especial a los niños, que también suman una población muy importante, ante posibles casos de varicela o sarampión y procederse a su aislamiento y a la aplicación de los protocolos correspondientes, mejorando las coberturas vacunales.

Entre los migrantes adultos, mejorar las coberturas vacunales es importante pero no fundamental, añade, mientras que en los habitantes de Ceuta no procede ninguna intervención sanitaria especial, solo en aquellos casos de los residentes de Ceuta que hubieran tenido contacto con algún caso de enfermedad infecciosa".

Trilla añade en este sentido que salvo casos muy excepcionales la vacunación frente a determinades enfermedades debe ser siempre voluntaria y debe quedar correctamente registrada en un documento o registro oficial, mientras que la norma básica es 'detectar, aislar y tratar' a los casos e identificar a los posibles contactos.

"Cada enfermedad tiene su protocolo particular al respecto, dependiendo de cómo se transmite, ya que no es lo mismo un caso de tuberculosis activa que uno de sarna, por ejemplo. El rastreo de contactos, en caso de ser necesario, no va a ser fácil, y considera que otras medidas como confimamientos para limitar la transmisión de una enfermedad infecciosa transmisible o grupos de población concretos deben ser siempre proporcionales al riesgo sanitario identificado".

"Los habitantes de Ceuta deben, si me permiten el consejo, mantener la calma y seguir las recomendaciones de sus profesionales sanitarios y de las autoridades de salud pública en cada caso, que pueden incluir recordarles la conveniencia de estar correctamente vacunados frente a determinadas enfermedades".

Migrantes acampan en Ceuta el pasado 27 de agosto.ReduanEFE

El riesgo es para los propios migrantes

José Miguel Cisneros Herreros, director de la Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Parasitología del Hospital Universitario Virgen del Rocío e investigador del Grupo de Resistencias bacterianas y antimicrobianos CIBERINFEC y del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), hace hincapié en la importancia de "resolver el hacinamiento y las condiciones de insalubridad de los migrantes" y "realizar una evaluación clínica para diagnosticar y tratar a las personas enfermas y, en los casos que lo requieran (por ejemplo, tuberculosis pulmonar), aislamiento respiratorio individual".

En cuanto a la población general, "no tienen mayor riesgo de adquirirlas". Aparte de los profesionales y personas que atiendan a los migrantes, "el mayor riesgo de adquisición de estas infecciones lo tienen los propios migrantes, que son los que comparten las condiciones de hacinamiento e insalubridad".

También destaca como el mayor reto diagnóstico "la identificación de los contactos de pacientes con tuberculosis pulmonar", ya que requiere, primero, diagnosticar a los migrantes con esta enfermedad; después identificar a los contactos; y tercero, administrarles quimioprofilaxis de la tuberculosis que evitará que desarrollen la enfermedad".

"El confinamiento de la población está indicado en situación de riesgo de transmisión masiva de una infección, como sucedió con la covid-19, pero no es el caso de esta crisis humanitaria", añade. "Sí está indicado el aislamiento respiratorio de las personas, migrantes o no, que sean diagnosticados de tuberculosis pulmonar, durante los primeros días de tratamiento, tal y como se hace a diario con los casos de tuberculosis que se diagnostican cada día en nuestro país".

Pedro Arcos, epidemiólogo y director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastre de la Universidad de Oviedo, afirma que "hay un riesgo potencial para la salud pública local, pero su magnitud y naturaleza permanecen aún desconocidos, a pesar de las semanas transcurridas, por la ausencia de datos oficiales completos y unas valoraciones adecuadas".

"La entrada de un número elevado de personas cuya situación epidemiológica es desconocida y mantenida por semanas en condiciones de hacinamiento en calles, playas, asentamientos improvisados y centros de acogida saturados, con deficiencias graves de higiene, agua potable, saneamiento y acceso a servicios básicos aumenta la 'reserva mínima de susceptibles' frente a determinados procesos transmisibles que es uno de los elementos que facilitan la aparición de brotes", explica.

No "traen" enfermedades, las pueden contraer ahora

"El riesgo principal no es tanto que los migrantes traigan enfermedades 'exóticas' de forma masiva y automática, sino las condiciones de vida e higienetras la llegada, y dificultad para hacer seguimiento sanitario favorezcan el aumento de enfermedades gastrointestinales bacterianas, víricas y parasitarias de transmisión fecal-oral, así como de infecciones cutáneas y parasitarias como la escabiosis o impétigo, así como de enfermedades transmisibles respiratorias, especialmente tuberculosis".

La probabilidad de brotes entre los migrantes que comparten espacios es moderada-alta, aunque el riesgo de transmisión a la población general de Ceuta es bajo, pero no nulo"; añade, si bien no hay que olvidar "un riesgo de saturación del sistema sanitario y de las urgencias, que puede retrasar la atención a la población local y generar fatiga del personal", ahora Arcos.

"Para la población residente de Ceuta el riesgo es medio-bajo siempre que se mantengan los circuitos diferenciados de atención sanitaria, la vigilancia epidemiológica reforzada y las medidas de control. La transmisión comunitaria amplia de enfermedades graves es poco probable a corto plazo, pero no imposible si hay contactos estrechos o fallos en el control".

"Existe un riesgo real para la salud pública, centrado, sobre todo, en las consecuencias del hacinamiento e insalubridad de los migrantes, más que en una importación masiva de patógenos desconocidos. La magnitud del riesgo real dependerá, en gran medida, de cuánto tiempo se mantengan las condiciones precarias y de la eficacia de la respuesta sanitaria y de acogida".

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Fuente original: Leer en Expansión
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