La ofensiva de las milicias rebeldes en el mar Rojo y el cierre de un oleoducto saudí complican aún más la salida de crudo de Oriente Medio
Regala esta noticia Añádenos en Google Miembros de las milicias de los hutíes de Yemen. (Afp)Estambul
14/09/2026 a las 19:31h.Si el bloqueo de Ormuz no era suficiente elemento de presión para el mercado mundial de petróleo, la tensión crece tras la conquista de la ... costa del mar Rojo por parte de los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, y el cierre en Arabia Saudí del oleoducto que atraviesa el reino de este a oeste tras sufrir un ataque con drones. Cada hora que pasa es más complicado exportar petróleo desde Oriente Medio y el precio del barril ronda los 108 dólares. La diplomacia intentó abrir una puerta a una salida negociada, pero la guerra abierta en Yemen, que afecta directamente a los saudíes, obligó a suspender una reunión prevista entre Irán y los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en Omán para hablar de la reapertura de Ormuz.
La creciente tensión ha obligado a cancelar una reunión entre Irán y los países del Consejo de Cooperación del Golfo
Los civiles están atrapados en medio de los combates y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó de que más de 85.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares. Más de 2.000 han huido hacia las costas septentrionales de Yibuti. El organismo internacional considera esta ruta entre el Cuerno de África y Yemen una de las vías migratorias más peligrosas del mundo.
Durante el fin de semana, los rebeldes tomaron el control del puerto de Moka y la isla de Perim, en el estrecho de Bab el Mandeb, en el mar Rojo. Se trata de una victoria estratégica porque les permite controlar una de las principales rutas comerciales del mundo. Ante la incertidumbre que genera la nueva situación, los mandos hutíes declararon que el mar Rojo «es seguro para todas las compañías navieras del mundo», aunque mantienen en vigor la prohibición sobre los barcos saudíes.
Ofensiva sobre Taiz
Desde la costa, los hutíes intensifican su ofensiva para hacerse con la ciudad occidental de Taiz, uno de los grandes centros urbanos del país y la puerta hacia Aden, la capital del Yemen bajo control de las fuerzas gubernamentales. El segundo frente abierto es Marib, antigua capital del reino de Saba, último bastión que le queda al gobierno en el norte y un importante centro de petróleo y gas. Si los hutíes lograran hacerse con su control, eso podría inclinar de forma decisiva el curso de la guerra a su favor, según los analistas, por su valor energético y humanitario. Esta ciudad, situada a unos 200 kilómetros de Sana, acoge al 58% de los 2,8 millones de desplazados internos que hay en el país, según los datos de la OIM. Desde la toma de la capital por los rebeldes en 2014 ha sido el punto de acogida para quienes escapaban de la zona opositora.
Ader Dashila, analista del portal pro gubernamental Al Masdar apunta sobre los hutíes que «la comunidad internacional ya no los considera simplemente un grupo local o una minoría religiosa y política, sino que los percibe cada vez más como un actor capaz de amenazar los intereses internacionales y las rutas marítimas. A esto se suma la creciente conexión entre el proyecto del grupo y el proyecto iraní. Esto se percibe ahora en algunas capitales regionales como una amenaza real para los Estados del Golfo». El diario '26 September', controlado por las autoridades de Sana, destacó en su editorial «la derrota estratégica saudí. Riad lleva años invirtiendo en fuerzas locales, guerra y presencia militar en Yemen, pero ahora necesita apoyo exterior» en un punto clave para sus exportaciones de petróleo, en alusión a la petición de ayuda a EE UU por parte de los saudíes». Los hutíes aspiran a conquistar todo el país.
comentarios Reportar un error