Miércoles, 08 de julio de 2026 Mié 08/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Los incendios simultáneos en Cataluña tensionan a los bomberos y obligan a replantear la estrategia

Los incendios simultáneos en Cataluña tensionan a los bomberos y obligan a replantear la estrategia
Artículo Completo 974 palabras
El escenario coincide con una ola de calor extrema. El Cuerpo ha requerido dos veces a la UME en el peor inicio de verano de los últimos años Leer

La multiplicación de incendios de manera simultánea, sumados a las altas temperaturas por la ola de calor extrema que estos días azota Cataluña, han sorprendido y en ocasiones han desbordado a los bomberos catalanes, que han tenido que pedir ayuda a la Unidad Militar de Emergencias (UME) en el inicio de julio más complicado de los últimos años.

Según los Bomberos, su estrategia ante este escenario de «simultaneidad» de fuegos en plena ola de calor es evitar el «colapso operativo», mantener la protección de las personas -por encima de todo- e impedir que ningún nuevo incendio coja una gran dimensión. Tres consignas que los responsables del Cuerpo repiten en las últimas horas. «El número de efectivos y de medios aéreos no es infinito, estamos seleccionando muy bien cuál es el objetivo en cada momento», avisó el lunes por la noche el jefe de Bomberos, David Borrell, tras una jornada maratoniana.

Y es que después del importante fuego del fin de semana que quemó parte del macizo de las Gavarres -el pulmón de la Costa Brava- (ayer controlado tras cinco días), el lunes empezó de la peor manera, con tres focos críticos por su «simultaneidad», localización y condiciones meteorológicas adversas.

Uno de los peores por su potencial fue el de la comarca de la Anoia, que requirió el confinamiento de hasta 33.000 personas hasta ayer y que amenazó en algunos momentos con rebasar la C-15 y poder adentrarse en la zona de Montserrat, un escenario que no ocurrió y que hubiese sido fatal. Para este fuego, que los bomberos dieron por estabilizado por la mañana y evolucionaba favorablemente a última hora de anoche, se requirió ayuda de la UME con trabajos específicos en la zona.

Sin embargo, el que más problemas ha conllevado y todavía se alarga es el incendio que se originó el lunes en Sentmenat (Barcelona). Ayer aún seguía activo con varios focos descontrolados y simultáneos que ocasionaron numerosos problemas a lo largo de la tarde. De hecho, se prevé que continúe en las próximas horas y los bomberos se centran en este foco. El fuego se originó en una área forestal adyacente al municipio, cerca de Caldes de Montbui y Castellar del Vallès, a unos 30 kilómetros de Barcelona. Afecta una zona no muy extensa de hectáreas, aunque tiene un potencial de más de 2.000 y está cerca de varios entornos naturales críticos.

Bomberos y voluntarios en SentmenatKIKE RINCÓNEUROPA PRESS

Además, uno de los principales quebraderos de cabeza fue una «urbanización diseminada», con varias casas de madera «dentro del bosque» y cuyos inquilinos están «protegidos» por los agentes en una zona «segura». Una «evacuación horizontal» -un plan B dentro del cuerpo de Bomberos- que realizaron hasta en dos ocasiones en las últimas horas. Para el resto de núcleos se levantó el confinamiento anoche.

En total, el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) atendió a 13 personas por los incendios de la Anoia y Sentmenat, todos ellos leves salvo uno que está en estado menos grave, y diez bomberos sufrieron golpes de calor. También se contabilizaron numerosos daños materiales, entre ellos en varias naves industriales de la zona, completamente calcinadas.

Por si fuera poco, también ayer se dieron otros focos simultáneos -en Martorell, la zona interior de Tarragona o en Selvanera-Torrefeta i Florejacs (Lérida)- estabilizados y controlados, pero que obligaron a confinar a los vecinos de algunas poblaciones y a destinar parte de los recursos existentes del Cuerpo.

Además, la lista de incendios sofocados de los últimos días hay que contabilizar otro en Artesa de Segre y el mencionado de la Bisbal de L'Empordà, con más de 2.200 hectáreas calcinadas. Un escenario «complicado» y «grave», según admiten en la Generalitat, que esconde de fondo el debate sobre la gestión de los bosques y la acumulación de combustibles. «A veces no queremos que se toque nada. El bosque se tiene que gestionar, talar árboles, y no pasa nada», aseguró Illa el lunes.

Esta oleada de fuegos coincide además con el arranque del verano y con una condiciones «extremas» por las altas temperaturas, el viento y un bajo nivel de humedad. Así, la Generalitat ha emitido restricciones severas para 111 municipios de 18 comarcas incluidos en el nivel 4 del Plan Alfa, prohibiendo actos con fuego o pirotecnia y suspendiendo las tareas de siega de 12:00 a 18:00 horas. Por su parte, el cuerpo de Agentes Rurales ha decretado restricciones en los accesos a siete espacios naturales protegidos.

Críticas al Govern

Esta crisis ha saltado al terreno político y la oposición ya exige explicaciones al gobierno de Salvador Illa. De hecho, ayer varios miembros del Ejecutivo se reunieron con los representantes de los distintos grupos parlamentarios para ofrecer las primeras explicaciones.

«Necesitamos una política responsable basada en la realidad del territorio y no en el fanatismo climático; y un presidente de la Generalitat que, en lugar de buscar excusas, asuma sus errores y reconozca que no han preparado la gestión forestal», reclamó la portavoz del PP en el Parlament, Lorena Roldán. De hecho, presentó plan de choque elaborado por su partido, que incorpora medidas de apoyo a los afectados; actuaciones para mejorar la gestión del territorio, y reforzar recursos humanos y tecnológicos para la prevención y extinción. También prevé incentivos para la gestión sostenible de los bosques o apostar por la ganadería extensiva.

Junts y Vox han pedido la comparecencia de la consejera Sílvia Paneque, en el Parlament por los trabajos que realizaba un operario con una radial en la Bisbal y que provocaron el incendio de las Gavarres.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir