Las protestas contra la construcción de gigantescos centros de datos en Estados Unidos son una rebelión contra la misma inteligencia artificial y sus consecuencias. Y unen a progresistas y conservadores. Incluso a votantes de Trump.
La casa de los Morris, en Georgia, ha perdido el flujo de agua desde que se construyó el centro de datos de Meta a su lado. Regala esta noticia Añádenos en GoogleJudy CLarke
16/07/2026 a las 12:11h.A los pocos meses de la construcción de un macrocentro de datos a 300 metros de su casa, en casa de Beverly y Jeff Morris ... dejó de salir agua por los grifos. El lavavajillas, la lavadora y el inodoro también dejaron de funcionar. Su hogar está en el condado de Newton (Georgia), donde en 2018 Meta (matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram) levantó uno de sus data centers, los edificios donde se alojan los servidores que almacenan y procesan toda la información de Internet, las redes sociales y la inteligencia artificial.
Los malos de la película
Kassi Solberg, granjera de 43 años y madre de seis hijos, ni sabía lo que era un centro de datos hasta el 4 de enero de este año, cuando, en la página de Facebook del colegio de su hija de 8 años, otra madre convocó una reunión para hablar sobre «los centros de datos de IA que se van a construir aquí mismo».
Solberg no tardó en averiguar lo que aquello podía implicar para Broadview, un pueblo de140 habitantes a donde ella, su familia y sus animales habían llegado desde Idaho en noviembre, buscando la soledad y la libertad de Montana. Apenas unos meses después de su llegada descubría que en ese territorio la empresa de infraestructuras Quantica iba a construir un gigantesco centro de datos que ocupará 5100 acres. Traducido: 3800 campos de fútbol.
Kassi Solberg encabeza las protestas contra los centros de datos en Montana. Recuerda a Erin Brockovich, la activista que encarnó en el cine Julia Roberts. Brockovich, por cierto, también trabaja desde su empresa de consultoría medioambiental para frenar la indiscriminada construcción de moles tecnológicas.Cuando empezó a preguntar en su ayuntamiento, el alcalde y sus seguidores le dijeron que no había nada que ella pudiese hacer para evitarlo..., pero no midieron al rival: van camino de crear a la próxima Erin Brockovich, el personaje real que inspiró la película protagonizada por Julia Roberts sobre cómo una mujer sin aparente preparación, pero con carácter, destapó un grave escándalo de contaminación del agua y logró que la empresa responsable pagase una multimillonaria indemnización a los vecinos afectados.
Kassi Solberg no se ha amilanado ante las intimidaciones y ya empiezan a llamarla la Brockovich de la IA. «Cuentan con que seamos campesinos tontos y que retrocedamos –decía en mayo a The New York Times–, pero no vamos a hacerlo». El periódico lo resumía así: «Es posible que los Kassi Solberg del país no tengan el poder financiero y político o el arsenal legal necesarios para vencer a los proyectos de las empresas más poderosas del mundo. Pero tienen una lealtad feroz a su forma de vida y a su tierra».
Kassi Solberg, que vive en Yellowstone, podría ser la Erin Brockovich de la IA. «Cuentan con que seamos campesinos tontos y que retrocedamos», dice, «pero no vamos a retroceder»
Yellowstone, en este caso, es la palabra clave. Es el título de la serie de Taylor Sheridan que ha arrasado en medio mundo y fascina a los seguidores de Trump: volver a los valores americanos de toda la vida, a la conquista del oeste montando a caballo con un arma en la mano... El pueblo de Broadview pertenece al condado de Yellowstone y no hay serie de Sheridan en la que Quantica Infrastructures y las big tech que financian sus centros no sean el malo de la película y Solberg, su heroína.
En territorios más progresistas, como Monterrey (California), ya se ha votado a favor de una prohibición permanente a la construcción de data centers... con un 86 por ciento de los votos. Otras 67 ciudades han votado para que al menos haya aplazamientos. Pero es en territorios como Yellowstone donde la oposición a las grandes tecnológicas y, por extensión, a Trump podría marcar la diferencia. ¿Expresarán los votantes su malestar en las urnas?
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