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Los jóvenes indignados españoles se inclinan hacia la extrema derecha

Los jóvenes indignados españoles se inclinan hacia la extrema derecha
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Las jóvenes siguen inclinándose hacia la izquierda, pero los varones son más de derechas de lo que lo han sido en décadas. Leer
Financial TimesLos jóvenes indignados españoles se inclinan hacia la extrema derecha
  • BARNEY JOPSON
23 MAR. 2026 - 08:33Una manifestación en coche promovida por Voxcontra la gestión del Gobierno en la pandemia del Covid, en la que fue la primera convocatoria de protestas políticas autorizada durante la vigencia del estado de alarma.BallesterosEFE

Las jóvenes siguen inclinándose hacia la izquierda, pero los varones son más de derechas de lo que lo han sido en décadas.

Las corridas de toros fueron en su día el tema por excelencia de la guerra cultural para el partido de extrema derecha español Vox y algunos de sus votantes más mayores: una oportunidad para defender la santidad de la tradición frente al activismo progre de los derechos de los animales vitoreando al mejor torero del país cuando dedicó su último toro al líder de Vox, Santiago Abascal.

Pero ahora que el partido populista y antiinmigración está subiendo en las encuestas gracias al apoyo de los jóvenes españoles, los líderes de Vox se han dado cuenta de que las preocupaciones conservadoras de la vieja escuela, como la tauromaquia, han dejado de ser tan trascendentes. Ahora, Vox ha aprendido a sacar partido de los agravios económicos y sociales de los hombres, que se han convertido en la característica definitoria de una nueva corriente del populismo español.

"Nunca me gustó la política, pero empecé a votar cuando me he dado cuenta de la situación en la que se encuentra el país" señala Adrián Domingo, de 30 años, simpatizante de Vox y vendedor de metales, mientras se toma una cerveza con amigos en Teruel, Aragón, cerca de la emblemática estatuilla de un toro de la ciudad. "Es un desastre".

Las mujeres jóvenes siguen inclinándose hacia la izquierda, pero se ha producido un cambio notable entre los hombres: se identifican como más de derechas que cualquier otro grupo de jóvenes de los últimos 40 años. Muchos se ven a sí mismos como víctimas del presidente socialista Pedro Sánchez y de sus políticas económicas y de inmigración. Al mismo tiempo que Sánchez celebra que España haya crecido más rápido que cualquier otra gran economía avanzada en los últimos dos años, muchos jóvenes se sienten frustrados y sin esperanza.

Un grupo de artistas de rap populistas y de podcasters e influencers de extrema derecha se dedican a amplificar este descontento. Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox, señala al FT que "los jóvenes de hoy en día ven el abismo que existe entre la realidad y el discurso oficial. Es un insulto absoluto".

Domingo y sus dos compañeros de copas dicen tener un sinfín de motivos para este resentimiento: el vertiginoso aumento del precio de la vivienda; la inmigración ilegal, a la que vinculan y culpan del aumento de la delincuencia; el deterioro de los servicios públicos; las leyes "feministas" que, dicen, anteponen los derechos de las mujeres a los de los hombres; y la corrupción, incluidas las acusaciones contra la esposa de Sánchez y dos antiguos colaboradores de su partido socialista, el PSOE (todos ellos niegan haber cometido irregularidad alguna).

Si hoy se celebraran elecciones generales, Vox —que se hace eco precisamente de estas preocupaciones— obtendría más votos que cualquier otro partido entre los hombres de entre 18 y 34 años, según el CIS, el instituto público de sondeosen España. En cuanto a las corridas de toros, Domingo dice que es aficionado, pero que le preocupa más como medio de subsistencia que como cuestión cultural. "Una gran parte de España vive de la ganadería", asegura. "Si se acaba con eso, ¿qué pasa? Pues que la gente se empobrece más todavía. Puedo entender que a algunas personas no les guste que maten al toro. Pero el mundo del toro da de comer a mucha gente".

Su amigo Francisco Royo, de 31 años, que trabaja para una empresa de mudanzas en Teruel, una localidad apartada, dijo que antes no prestaba mucha atención a la política. "Pero es que el Partido Socialista es tan malo que, poco a poco, me están entrando ganas de fastidiarles". Y, según ellos, votar a Vox es la forma de hacerlo —y de subirse a la trumpismo que está arrasando por toda Europa.

"Formamos parte de un movimiento cultural y político global", asegura Tertsch. Uno de los leitmotivs del movimiento es la política de línea dura contra la inmigración, con la que comulga Jorge Montero, un estudiante de 23 años y votante de Vox que reside en un barrio acomodado de Barcelona.

Le preocupa el aumento de inmigrantes "a los que no les gusta nuestra cultura o que no son capaces de acostumbrarse a ella". Especialmente rechaza a "los delincuentes detenidos por la policía cuyos "nombres no son españoles" y respalda la petición de Vox de imponer controles fronterizos más estrictos y más deportaciones. "No es cuestión de ser racista. Es que no estás cumpliendo mis leyes", dice Montero.

El líder de Vox, Santiago Abascal, en un mitin en plaza Artós, a 14 de mayo de 2023, en Barcelona, Cataluña.Kike RincónEuropa Press

Vox fue fundado en 2013 por exmiembros del Partido Popular (PP), la principal fuerza conservadora de España, y sus primeros seguidores eran urbanitas acomodados que vestían chaquetas Barbour y "chicos jóvenes que hacían fardos de heno en el campo", como lo describió un responsable del partido.

Sin embargo, en el último año ha comenzado a ganarse el apoyo de hombres de clase trabajadora que antes habrían votado a la izquierda. Desde el pasado diciembre, Vox ha obtenido sus mejores resultados electorales en tres elecciones autonómicas, alcanzando el 17% en todos los grupos de edad en Extremadura, el 18% en Aragón y, el domingo pasado, el 19% en Castilla y León.

Estos porcentajes están por debajo de las de sus homólogos ideológicos en otros lugares: Reform UK lidera las encuestas con un 26%, el Rassemblement National en Francia va en cabeza con un 34% y Alternativa para Alemania se sitúa en el 24%, según la encuesta de encuestas de Politico. Pero el descontento de los jóvenes está dando impulso también a Vox.

Rubén Díez, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que "hay un malestar que no es solo económico. También es emocional. Eso empuja a la gente hacia opiniones más radicales. Piensan que las instituciones y la democracia no funcionan para ellos". Vox ocupa el tercer puesto en las encuestas y es poco probable que gane las próximas elecciones generales, previstas para agosto de 2027. Pero si Sánchez pierde, como apuntan hoy las encuestas, Vox probablemente se convertirá en un partido decisivo y llaves para que el PP pueda gobernar en mayoría formando un bloque o coalición de derechas.

Frente a este discurso de la ultraderecha, Sánchez presenta a Vox como una odiosa amenaza para los valores democráticos. Cuando la semana pasada encabezó la oposición occidental a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Abascal le acusó de apoyar a los "ayatolás tiránicos" y de "poner en peligro las relaciones económicas con Estados Unidos". Sánchez respondió que Vox apoyaba a "aquellos que están prendiendo fuego al mundo y luego se quejan del humo".

Hace una década la política española estaba en un escenario opuesto de: el PP dirigía un gobierno de centro-derecha plagado de casos de corrupción, el desempleo superaba el 20% y los insurgentes políticos formaban parte de la izquierda radical.

Pablo Iglesias lideraba a esos izquierdistas como fundador de Podemos, un partido cuyo voto se ha desplomado en estos años. Vox hoy, explica, forma parte de la "fascistización de la derecha" más amplia. Pero reconoce que la derecha está ganando porque se ha adaptado a las nuevas reglas del juego. "En sociedades tan saturadas de medios como la nuestra, la política es una lucha ideológica", dice Iglesias. "Tiene que ver con lo que se dice y se repite en la televisión y en las redes sociales. En esto, la extrema derecha ha sido absolutamente magistral. Entiende que lo que importa es el arte de dominar las emociones".

Alvise Pérez, líder de la agrupación de electores Se Acabó la Fiesta, con tres diputados en el Parlamento Europeo, promete "reventar las urnas" con "mano dura" contra la corrupción y la "partitocracia".BallesterosEFE

Entre las estrellas del populismo de derechas en Internet se encuentran Angie Corine, una rapera cuyos vídeos mezclan la oposición a Sánchez con un patriotismo de bandera, y "El Jincho", un rapero tatuado cuya canción Sánchez el perro, lanzada este mes en las redes, lleva el apodo insultante del presidente y lo ridiculiza por su corrupción.

Hay podcasters como Víctor Domínguez, conocido como Wall Street Wolverine, cuyos programas mezclan su consternación por la inmigración musulmana con consejos de inversión, y Daniel Esteve, una figura de las redes sociales y empresario que ha desalojado a miles de ocupantes ilegales y arremete contra Sánchez por "mimarlos". Vito Quiles, un periodista se dedica a organizar enfrentamientos improvisados con políticos y sus seguidores, goza de especial popularidad entre los jóvenes.

Las redes sociales también han acogido oleadas de nostalgia por el dictador Francisco Franco, aunque ese sentimiento es puramente vicario para quienes nacieron mucho después de su muerte, hace 50 años. Los memes sugieren que la economía era más fuerte y las calles más seguras bajo el autócrata -unas afirmaciones de dudosa veracidad, y que además ignoran el pisoteo de las libertades políticas y los derechos humanos sobre la que giró la dictadura franquista-.

Los políticos de Vox se indignan ante la mención del dictador. "Es como decir que los votantes de Reform son admiradores de Oswald Mosley", dice uno de ellos, refiriéndose al líder del partido fascista británico de la década de 1930.

Sin embargo, la popularidad de los memes sobre Franco refleja algo más profundo, según Paco Camas, responsable de opinión pública en España de la empresa de sondeos Ipsos. "Las encuestas revelan que está aumentando el número de jóvenes que creen que un sistema autoritario puede ser a veces mejor que uno democrático".

Las quejas por la economía siguen siendo cruciales para el éxito de Vox. Aunque la tasa de desempleo en España está por debajo del 10% por primera vez en 18 años, los jóvenes están enfadados porque los salarios se estancan mientras que los costes de la vivienda se disparan.

Adrián García, de 20 años, estudiante de Empresariales en un campus universitario de Teruel, afirma: "Me doy cuenta de que dentro de dos años estaré trabajando y aún así no podré comprarme una casa. No podré tener hijos porque no podré mantenerlos. Para mí, esas cosas son fundamentales". Apoya a Vox, con la esperanza de que sus promesas de recortar los impuestos "abusivos" y el despilfarro del sector público eviten ese futuro sombrío.

Su afición por las corridas de toros, que considera "poco éticas", es secundaria. El año pasado, cuando el torero Morante de la Puebla dedicó su último toro al líder de Vox, Abascal, le dijo: "Gracias por todo lo que haces por nosotros".

Bajo la mirada de el torito de Teruel, Domingo aún no se muestra agradecido. "Tendremos que ver cómo le va a Vox. Pero hay que darles una oportunidad", dice. Su amigo Royo añade: "Es imposible que lo hagan peor que los que hay ahora".

Con información adicional de Carmen Muela en Madrid

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Fuente original: Leer en Expansión
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