La Feria del Libro de Madrid 2026 llega cargada de grandes novedades literarias, rescates imprescindibles y autores que dialogan con las obsesiones de nuestro tiempo. Entre novelas sobre la guerra, la identidad, el horror cotidiano o la pérdida, esta selección reúne algunos de los títulos más potentes, comentados y recomendables de la temporada literaria.Rodrigo Fresán Emily Brontë contra las tontas películas de amorDe tanto en tanto, en sus conciertos, Paul McCartney vuelve a entonar esa defensa (en verdad autodefensa) del fino arte de componer «tontas canciones de amor». Y tiene razón en hacerlo. El amor puede ser tonto si se lo canta pero no si se lo escribe. Lo que no quita que, por escrito, también pueda resultar más que pegadizo. De ahí, aquí, la recomendación ferial de tres complejas variaciones sobre ese sentimiento tan sentido.Con 'Ángeles' (Random House), el hasta entonces poeta Denis Johnson debutó en la novela. Y lo hizo a lo grande –siendo celebrado por firmas como las de John le Carré, Richard Ford, Robert Stone y Philip Roth; más tarde, David Foster Wallace consideraría a 'Ángeles' como a «un libro totalmente americano»– con una desesperada y fuera de la ley 'love story' y 'road novel' con pena de muerte al final de la escapada.Lea aquí las críticas de los libros 'Ángeles' Denis Johnson te da alas 'Despedidas' Julian Barnes, adiós y hola 'Cumbres borrascosas' Emily Brontë busca a los lectores de hoyEn 'Despedidas' (Anagrama), el novelista británico Julian Barnes busca distraerse del amanecer de una enfermedad complicada y de su autoimpuesto crepúsculo creativo jugando a ser celestino y reuniendo después de tantos años a una pareja legendaria de sus años estudiantiles. El experimento –cabía esperarlo y así se disfruta– no sale muy bien. Y Barnes comprueba que es mucho mejor escritor (uno de los mejores) que consejero sentimental.Y la desde siempre y para siempre magistral 'Cumbres borrascosas' de Emily Brontë (Clásicos Penguin) no sólo vuelve a probar ser la más influyente (aunque inimitable) y extraña y fascinante y enloquecida tragedia pasional y cumbre del 'amour' más que 'fou', sino que, además, es el perfecto antídoto para todos aquellos que sufrieron la, sí, tarada y tan tarareada y cacareada última «adaptación» cinematográfica de una novela que nadie ha podido filmar bien. Porque sobran las tontas películas de amor, pero no abundan los/las cineastas que sepan filmarlas con buena letra. Karina Sainz Borgo La memoria herida de Margaryta YakovenkoEsta Feria del Libro de Madrid coincide con dos luminosas novedades y un clásico aquilatado que llega en una edición de lujo. Tras publicar su primera novela 'Desencajada', la escritora Margaryta Yakovenko regresa con 'Ocupación' (Seix Barral), una memoria familiar que golpea con la fuerza de un desahogo. «Nací en una guerra y moriré en una guerra». A partir de la muerte de su abuelo, Víctor Yakovenko, en la ciudad ucraniana de Tokmak, ya ocupada por las tropas rusas, escribe una memoria familiar conmovedora que inicia en el siglo XX bajo el Imperio ruso, continúa en la Ucrania soviética y llega hasta España, en el presente, donde la autora se enfrenta a la imposibilidad de volver a su ciudad natal. Lea aquí las entrevistas a los autores Margaryta Yakovenko «Yo no puedo coger un fusil y combatir por Ucrania, solo puedo gritar» María José Fuenteálamo «La última revolución industrial es la carne: dime qué comes y te diré cuánto ganas» Alberto Conejero «Hay quien parece cansado de Lorca... yo no he visto a un inglés cansado de Shakespeare»También sobre la filiación, sobre el complejo y fértil tejido del origen, conviene citar un libro extraordinario. Se trata de 'La hija del carnicero' (Círculo de Tiza), de María José Fuenteálamo . A mitad de camino entre la crónica, el ensayo y el reportaje, introduce al lector en el universo de la carnicería familiar para demostrarnos cómo ha cambiado nuestra relación alimentaria con los animales. «¿Comemos hoy mejor que nuestros padres? Yo intento descifrar esta incógnita contándoos mi historia. Soy hija, nieta y bisnieta de carniceros. Realmente quizá no soy tan especial. Todos tenemos ocho apellidos carniceros », escribe en el libro. Cierra la selección una edición exquisita de Cátedra de tres de las obras de teatro más emblemáticas del dramaturgo español Alberto Conejero : 'La piedra oscura', 'Ushuaia' y 'En mitad de tanto fuego'. Teniendo como responsables a Emilio Peral Vega y Simone Secca, ofrece un viaje al corazón de su universo literario: la memoria, el pasado y el deseo como elementos de una misma y abrasadora llama.José María Pozuelo Yvancos 'Nazarena', el universo deformado de Karina Sainz BorgoDemuestra Longares estar en el mejor momento creativo con su novela 'Cortesanos' (Galaxia Gutenberg). Este novelista nunca sale de Madrid como atmósfera urbana, también como lugar histórico. Se sirve de un modelo no madrileño, como es Ramón María del Valle-Inclán, para su acerada crítica social . Del gallego toma el esperpento, espejo deformado aplicado a los Reyes, Austrias y Borbones, sus validos y cortesanos, con la idea motriz de su descarnada voracidad erótica. Pero lo importante de tal sátira es el estilo, que incorpora la tradición gongorina y quevedesca de romances y letrillas, convirtiendo la novela en una jácara festiva, un festín de lenguaje carnavalesco.'Nazarena' (Alfaguara), protagonista y en parte narradora de la novela de Karina Sainz Borgo , es poderoso personaje, como lo son el conjunto de hermanas que pueblan la decadente finca en que domina, como una Bernarda Alba, la tía Porcia. En la mejor tradición de Rulfo y de Faulkner, Borgo maneja los discursos interiores como espejos de una realidad caribeña deformada, en la que sobresale el poder familiar, trasunto del político. Solo una novela de portentoso imaginario lingüístico puede reflejarlo. La irracionalidad, pero sobre todo la mezcla de elementos reales e imaginarios, del mundo diurno y el onírico, provoca esa vuelta de tuerca de la que considero la mejor novela de Borgo.De entre las recuperaciones, creo llegado el momento de volver 'El pintor de batallas' , publicado en 2006, hace ahora veinte años. Es oportuno hacerlo precisamente ahora, cuando Arturo Pérez-Reverte ha recuperado en 'Enviado especial', libro editado por María José Solano, una antología de sus crónicas de guerra. 'El pintor de batallas' ofrece una honda reflexión, como pocas veces se ha dado en la literatura española, sobre las capacidades del horror y las posibilidades de su representación, en pintura, en fotografía y en el puente entre ambas, la palabra literaria.Lea aquí las reseñas de los libros y entrevistas a los autores Manuel Longares El lenguaje como contrapoder 'Nazarena', de Karina Sainz Borgo En la estela de Rulfo y Faulkner Arturo Pérez-Reverte «La verdad ya no existe»Mercedes Monmany La Europa perdida de Gregor von RezzoriMítico niño prodigio de las letras escandinavas, anarquista y joven genio desasosegado, el sueco Stig Dagerman escribió su obra entre los años 1945 y 1949: de los 21 a los 26 años. Inmerso en una profunda desesperación que le impedía escribir, se suicidó a los 31 años. Dejaba tras de sí cuatro novelas, obras de teatro, un célebre reportaje por Alemania recién acabada la guerra, cuentos, ensayos, poemas y un atormentado último texto, 'Nuestra necesidad de consuelo es insaciable', donde se definía como un condenado a muerte «con breve permiso carcelario». Ahora, traducida por Carmen Montes Cano, en Nórdica, aparece su primera obra, ambientada en la II Guerra Mundial, 'La serpiente ', una de las más brillantes novelas antibelicistas del siglo XX.Leer a un maestro indiscutible como Gregor von Rezzori proporciona siempre un placer sin igual. Este es el caso de sus memorias, 'Tras mi rastro', publicadas en De Conatus y traducidas por José Aníbal Campos. En sus fascinantes recreaciones del abigarrado y cosmopolita mundo de la Europa Central del que provenía, el verdadero protagonista y antihéroe era ese narrador irreverente que con su ironía autodenigratoria tomaba distancia y se burlaba de todo. Sobre todo de aquel fanático deseo de «pureza racial», en lugares en que las identidades se confundían y mezclaban como las nubes en el cielo.Lea aquí las reseñas de los libros Gregor von Rezzori El último genio del Imperio Austrohúngaro Stig Dagerman Una necesidad de consuelo insaciableTodo un clásico del siglo XX y todo un encantador de serpientes a través de narraciones fascinantes, el checo Bohumil Hrabal (1914–1997) hasta llegar a ser uno de los escritores más célebres de nuestra época, fue el hombre de los mil oficios. Su etapa de trabajador ferroviario ofreció a la posteridad el regalo de un maravilloso y lírico retrato, 'Trenes rigurosamente vigilados' ahora recuperado con una traducción de su gran especialista, Monika Zgustová, en Galaxia Gutenberg.Andrés Ibáñez 'El maestro y su emisario', el libro que puede cambiar tu forma de ver el mundoUn libro de narrativa: 'La chica más lista que conozco' (Lumen), de Sara Barquinero, no es tan bueno, tan deslumbrante, como su anterior novela, 'Los escorpiones', pero hemos de aceptar que era difícil que lo fuera. Parece, si acaso, un libro más juvenil, aunque está maravillosamente escrito, con un estilo de gran elegancia que puede parecer «fácil» al ojo inexperto. Tampoco debe asustar a nadie que se presente como una novela «filosófica». Lo es, desde luego, pero no en un sentido técnico que pueda alejar a ningún lector. La filosofía es muy importante en la generación de Sara Barquinero , frente a tantas ideas aceptadas que oímos por doquier (los jóvenes solo piensan en 'likes', en juegos, en tecnología, etcétera). No es extraño que entre los libros citados al final aparezca 'Nada', de Carmen Laforet, ya que 'La chica...' tiene más de un contacto con ese clásico de nuestras letras. Un 'Nada' con denuncias de acoso, podríamos decir.Lea aquí las reseñas de los libros 'La chica más lista que conozco' Sara Barquinero, amor en el campus 'El maestro y su emisario' Iain McGilchrist, un gigante del pensamientoUn ensayo: creo que 'El maestro y su emisario' (Capitán Swing), de Iain McGilchrist , es uno de los grandes libros que uno puede leer a lo largo de su vida, una de esas obras que tienen la capacidad de cambiar nuestra forma de ver el mundo. Iain McGilchrist es un psiquiatra británico que tiene, aparte de su formación científica, un impresionante bagaje artístico y humanístico. Uno de sus grandes temas es la poesía de William Blake, en cuya obra pictórica y poética ve una perfecta ilustración de sus ideas sobre la lateralización cerebral. Según demuestra McGilchrist con enorme acumulación de datos, en realidad es el lado derecho del cerebro (el «artístico», dentro de la visión tradicional) el verdadero maestro, el que nos permite una visión más compleja, profunda e inteligente, del cual el izquierdo (el «lógico») es solo su «emisario».Y un clásico. Valdemar acaba de publicar unos 'Cuentos completos' de Saki que son lectura obligatoria para cualquier admirador del arte del relato corto y de los encantos, a veces sombríos, a menudo desternillantes, de la literatura inglesa victoriana.María José Solano Pasión, ambiciones y fantasmasTres libros muy distintos entre sí y, sin embargo, unidos por una misma obsesión: la de interrogar al ser humano cuando se queda a solas con sus pasiones, sus ambiciones y sus fantasmas. En el primero, un texto clásico recuperado por Athenaica Ediciones sobre Casanova y el suicidio rescata a un personaje que la posteridad redujo al libertino de opereta para devolverlo a su verdadera dimensión ilustrada: un hombre atravesado por las contradicciones del siglo XVIII, capaz de discutir sobre Platón, Voltaire o Montaigne mientras contempla el abismo de la desesperación. El prólogo de Mauro Armiño convierte esa reflexión en un recorrido brillante por la tradición filosófica europea, donde el suicidio aparece no como gesto romántico, sino como problema moral, político y literario.Muy distinto es el territorio de ‘El reino de los hombres sin amor’ , de Alfonso Mateo-Sagasta , una novela histórica exuberante, editada por Reino de Cordelia e ilustrada por José María Gallego, llena de intrigas cortesanas, espadachines, tahúres y conspiraciones en la España de Felipe III. Desde las primeras páginas, Burgos es el escenario de una Europa agotada por las guerras y pendiente del célebre «intercambio de las princesas» entre Francia y España. Mateo-Sagasta maneja el lenguaje del Siglo de Oro con una naturalidad admirable y construye un fresco barroco donde conviven el humor, la corrupción política, la sensualidad y la aventura, en la mejor tradición de la novela clásica española.El tercer libro, ‘Los relatos bíblicos’ (Paidós), del argentino Gonzalo Garcés, propone algo aún más ambicioso: leer la Biblia como el gran depósito narrativo de Occidente. Lejos de cualquier dogmatismo, Garcés se acerca a las Escrituras como el explorador de una biblioteca viva de pasiones humanas: el miedo, el deseo, la culpa, la violencia, la redención. Su gran hallazgo consiste en recordar que, detrás de la dimensión sagrada, la Biblia está llena de personajes profundamente humanos, contradictorios y turbios, cuyas historias siguen explicando (cuatro mil años después) nuestra manera de amar, gobernar, odiar y contar el mundo.Preslava Boneva Siri Hustvedt, duelo, memoria y la sombra de Paul AusterHay libros que no solo se leen: se quedan respirando contigo unos días, como una música incómoda de fondo. Eso ocurre con 'Historias de fantasmas', de Siri Hustvedt (Seix Barral), un libro atravesado inevitablemente por la muerte de Paul Auster , pero escrito desde un lugar mucho más complejo que el simple duelo. Hustvedt convierte la ausencia en una reflexión sobre la memoria, el amor, el cuerpo y todo lo que permanece flotando cuando alguien desaparece. Lo impresionante es cómo evita cualquier sentimentalismo fácil: escribe con una lucidez serena, casi feroz a veces, y confirma algo que siempre estuvo ahí, aunque muchos tardaran en verlo: que su voz literaria nunca dependió de la de Auster, sino que dialogaba con ella de igual a igual.Lea aquí las reseñas de los libros 'Entre fantasmas' El diálogo infinito entre Paul Auster y Siri HustvedtMuy distinto, aunque conectado por la idea de pérdida, es 'Radio Sarajevo', de Tijan Sila , que publica Libros del Asteroide el 8 de junio. Sila reconstruye la guerra de Bosnia desde la experiencia de un niño atrapado en el asedio de Sarajevo antes de exiliarse en Alemania, y lo hace sin épica ni victimismo. Hay una ironía seca, incluso humor, que vuelve el horror todavía más tangible. El libro no intenta explicar la guerra: muestra cómo se instala para siempre dentro de quienes la vivieron. Y quizá por eso tiene sentido volver ahora a 'Auto de fe', del gran Elias Canetti , un clásico que hoy resulta más imprescindible que nunca. La novela de Canetti, con ese intelectual encerrado en su biblioteca mientras el mundo exterior se descompone, parece anticipar muchas de las neurosis contemporáneas: el aislamiento, la incapacidad de mirar al otro, la idea de la cultura como refugio, pero también como prisión. Hay algo profundamente incómodo y moderno en esa lucidez. Los tres libros, cada uno desde un lugar distinto, hablan en el fondo de lo mismo: de cómo sobrevivimos cuando aquello que sostenía nuestra vida –una persona, un país, una idea de nosotros mismos– empieza a desaparecer.Eva Cosculluela El misterio del cráneo de GoyaMi primera recomendación es 'Última escala', de Marta San Miguel (Libros del Asteroide). Cuando el compositor Enrique Granados regresaba a casa tras el estrenó sus 'Goyescas' en Nueva York en 1916, un submarino atacó el barco donde viajaba y el músico murió ahogado, abrazado a su mujer. San Miguel reconstruye su vida en un texto delicioso que reflexiona sobre la creación, el genio, la pérdida y las decisiones que determinan una vida. Con un modo de contar elegante, cercano y atento al detalle, San Miguel transforma una biografía en una novela fascinante.También recomiendo 'La cabeza de Goya ', de Miguel Barrero (Xordica). Cuando en 1880 Joaquín Pereyra, cónsul de España en Burdeos, informó al Gobierno de que había encontrado la tumba de Goya en el cementerio de La Chartreuse, sólo recibió silencio. Pereyra siguió insistiendo hasta que ocho años después recibió la orden de repatriar el cadáver. Pero al abrir el féretro se encontró una sorpresa: «Esqueleto de Goya no tiene cráneo», escribió. «Envíe Goya con cráneo o sin él», le contestaron. Con una extraordinaria capacidad para reconstruir una época y una hermosa mirada literaria, Miguel Barrero no se queda en la insólita anécdota , sino que evoca con rigor y maestría los últimos años del pintor y la España convulsa y llena de tensiones que lo rodeó.Lea aquí las reseñas de los libros y entrevistas a los autores 'Última escala' Enrique Granados, música y amor, de la mano de Marta San Miguel Miguel Barrero «Una vez me tocó hacer de negro literario»Y propongo rescatar un libro de fondo: 'Los enanos', de Concha Alós (La Navaja Suiza), en el centenario de su nacimiento. El escenario es la pensión Eloísa, un piso grande «como un mastodonte huesudo» del centro de Barcelona. Allí conviven matrimonios venidos a menos con hijos pequeños, mujeres que se prostituyen, ancianos solos o parejas llegadas del pueblo en busca de trabajo y prosperidad. Con una crudeza brutal y una lucidez implacable, Alós refleja en esta novela la miseria de la España de finales de los años cincuenta.Antonio Fontana Joyce Carol Oates, la reina del horror que habita en casa Porque ambas novelas tensan al máximo el lenguaje y miman cada palabra, hasta el punto de ofrecer, cada una, un estilo, una voz propia, recomiendo:'Majareta', de Juan Manuel Gil (Seix Barral). Una investigación literaria que pretende averiguar por qué un conserje de colegio hizo lo que hizo con un grupo de alumnos cuando le comunicaron su jubilación forzosa. Al narrador no le queda otro remedio que ir recopilando versiones: de maestros, periodistas, policías, sin olvidar la flora y fauna del barrio; testimonios muchas veces –casi siempre– contradictorios. Juan Manuel Gil mete la mano en el interior de su chistera y lo que extrae, además de secretos, rumores y medias verdades, son trescientas páginas de la mejor literatura .Lea aquí las reseñas de los libros 'Majareta' Juan Manuel Gil, voces de barriada 'Abril o nunca' Juan Gómez Bárcena es el mejor Joyce Carol Oates 'El señor Fox': el mal entre nosotros'Abril o nunca', de Juan Gómez Bárcena (Seix Barral). Una novela sobre la palabra 'pérdida', sobre la palabra 'hija', sobre la palabra 'Teresa'. Y sobre el lento goteo de las horas: «¿A qué espera? A que Teresa regrese. A que Teresa termine de estar muerta». Una narración impresionante, submarina, en carne viva: «¿Cómo un hombre adulto puede dedicarse por la mañana a resolver los papeles de defunción de su hija y por las noches preguntarse si esa hija se habrá acordado al fin de hacer la cama?». La respuesta hay que buscarla en esta historia, también, sobre los viajes en el tiempo .Y, si quieren adentrarse en un universo oscuro y venenoso, les propongo cualquier novela que firme Joyce Carol Oates: 'Fox' (Alfaguara), 'Niágara' (Lumen), 'Agua negra' (Fiordo), 'Persecución' (Gatopardo), 'Bestias' (Contraseña), '48 pistas sobre la desaparición de mi hermana' (RBA), 'Monstruo de ojos verdes' (SM), o cualquiera de sus relatos. Se van a dar de bruces con una forma endiablada de contar el horror cotidiano: el que habita en la casa de al lado… o en nuestro propio salón.Celia Fraile Gil El universo doméstico de Tanizaki JunichiroEn los espacios íntimos se cuece la vida a fuego lento. A veces son un refugio; otras, un infierno secreto del que nadie sospecha nada. En su debut 'Los nombres' (Salamandra), la británica Florence Knapp propone que pasar de uno a otro dependa de un gesto mínimo, pero decisivo: la elección del nombre para un hijo. Que su madre, víctima de violencia doméstica , escoja Gordon, Julian o Bear modela el destino del pequeño y el de todo su entorno familiar. Lúcida y esclarecedora reflexión sobre nuestro margen de libertad y el peso de lo que heredamos.Lea aquí las reseñas de los libros Florence Knapp 'Los nombres', hijos de Saturno Aysegül Savas 'Los antropólogos', el rito de echar raícesCómo echar raíces en una ciudad extranjera es el tema central de la obra de la escritora turca Aysegül Savas. Su propia vida está marcada por el tránsito constante (nació en Estambul y ha vivido en Inglaterra, Dinamarca, Estados Unidos y actualmente reside en París) y su mirada literaria, por la antropología (se graduó en el Middlebury College de EE.UU.). Las dos se fusionan con una cautivadora sutileza en 'Los antropólogos' (Tusquets). El libro sigue las reflexiones de la joven Asya, antropóloga como ella, mientras busca su primer piso en propiedad junto a su marido, Manu, en una ciudad extranjera para ambos. Los pasos que van dando hacia él marcan el perímetro de su existencia y del libro.En muy diferente periodo vital se encontraba el maestro japonés Tanizaki Junichiro cuando escribió 'Crónica de una cocina' , su último título que ahora recupera en castellano Satori por primera vez. El autor del célebre ensayo 'El elogio de la sombra' tenía 77 años cuando la publicó por entregas, entre 1962 y 1963, en la revista 'Sunday Mainichi'. Su delicada salud, muy deteriorada tras una parálisis y una angina de pecho, le obligaba a pasar mucho tiempo postrado en cama y su casa se convirtió en su universo literario. Noveló las historias de sus empleadas domésticas a través de las jóvenes al servicio del escritor imaginario Raikichi Chikura y su familia entre los años 1936 y 1962.Carmen R. Santos La comedia 'olvidada' de Tirso de MolinaNo olvidemos a los clásicos. Por ejemplo, Tirso de Molina , que merecería llevarse a las tablas en su totalidad. Entretanto, deleitémonos con su lectura. Ahora, con 'Los lagos de San Vicente' (Fundamentos), en magnífica edición crítica de Celsa Carmen García Valdés, una comedia 'olvidada' , que, aunque se centra en Santa Casilda de Toledo, es más que hagiográfica. Su protagonista toma sus decisiones, y Tirso aborda su conversión desde el islamismo a la fe cristiana sin simplismo.Lea aquí las reseñas de los libros y entrevistas a los autores Juan Mayorga «Mi teatro no busca reconstruir el pasado, sino un combate entre pasado y presente» Julián Quirós 'El último brindis', no fueron días de vino y rosasYa un clásico de nuestros días es Juan Mayorga, cuya pieza 'El jardín quemado' sube al Teatro de la Abadía , con dirección de su propio autor. Cátedra la ofrece en su catálogo de fondo, en excelente edición crítica a cargo de Emilio Peral Vega. Se ambienta a finales de la década de los setenta del siglo XX en un hospital psiquiátrico. Con el trasfondo de la Guerra Civil –se sospecha que el sanatorio alberga oscuros secretos–, forma parte de su producción 'histórica', donde el pasado nos plantea preguntas en el hoy, como bien explica en su ensayo 'El dramaturgo como historiador'. Pero el teatro no solo aparece en el género, que podemos disfrutar también leyendo. Hay mucho 'teatro', en un inquietante sentido, en la política. Así en 'El último brindis' (HarperCollins), donde el director de ABC, Julián Quirós, debuta en la narrativa . A través de personajes ficticios, pero reconocibles en una gran 'roman à clef', se nos sumerge en la Valencia que pasó de un tiempo de «purpurina» al estallido de la corrupción , época que conoce de primera mano como responsable de 'Las Provincias' entre 2009 y 2020. Con un estilo preciso y certeros diálogos, asoman las intrigas ancladas en «los demonios de Shakespeare», y obtiene sobresaliente en la piedra de toque de los verdaderos creadores, quienes no presentan 'buenos' y 'malos', sino la compleja condición humana.Javier Sánchez Zapatero Domingo Villar, veinte años de 'Ojos de agua'La novela negra, en sus diversas y múltiples variantes, continúa siendo en 2026 uno de los géneros de referencia del campo editorial. De las últimas novedades en el ámbito hispánico, destaca 'Objetos perdidos' (Salamandra), de Carlos Zanón . Dueño de un reconocible estilo, basado en la frase corta y en cierto halo poético, y de una mirada llena de sensibilidad, el autor presenta la historia de la huida hacia adelante de un perdedor que trata de encontrar un asidero en un mundo sórdido, dominado por una violencia latente siempre a punto de estallar.Lea aquí las reseñas de los libros 'Objetos perdidos' Carlos Zanón, un escritor de verdadEn la narrativa universal, el escocés Alan Parks aparca momentáneamente la serie protagonizada por Harry McCoy, en la que cada novela transcurre en un mes de 1974, para dar inicio a un nuevo proyecto. A medio camino entre la novela negra y la ficción histórica, ofrece en 'Cielo rojo sobre Glasgow' (Tusquets) una intriga ambientada en plena Segunda Guerra Mundial. En una ciudad devastada por los bombardeos nazis, un antiguo combatiente regresa del frente y se ve inmerso en una investigación criminal que termina teniendo muchas más implicaciones de las que parece y en la que se va a ver involucrado incluso Rudolf Hess. Y, cuando se cumple el cuarto aniversario de su trágica muerte, es buen momento para recordar a Domingo Villar y recomendar 'Ojos de agua' (Siruela), publicada hace veinte años. La primera entrega contenía ya todos los valores de la serie protagonizada por Leo Caldas y ambientada en las Rías Baixas, pues se trataba de una novela amena y fresca, escrita con esmero y con una trama tan bien construida como resuelta. Para los neófitos, leerla supondrá encontrarse con un universo narrativo fascinante; para los lectores veteranos, recuperarla será una buena forma de mantener en el recuerdo a Villar, a quien tanto se echa de menos.
La Feria del Libro de Madrid 2026 llega cargada de grandes novedades literarias, rescates imprescindibles y autores que dialogan con las obsesiones de nuestro tiempo. Entre novelas sobre la guerra, la identidad, el horror cotidiano o la pérdida, esta selección reúne algunos de los títulos ... más potentes, comentados y recomendables de la temporada literaria.
De tanto en tanto, en sus conciertos, Paul McCartney vuelve a entonar esa defensa (en verdad autodefensa) del fino arte de componer «tontas canciones de amor». Y tiene razón en hacerlo. El amor puede ser tonto si se lo canta pero no si se lo escribe. Lo que no quita que, por escrito, también pueda resultar más que pegadizo.
De ahí, aquí, la recomendación ferial de tres complejas variaciones sobre ese sentimiento tan sentido.
Con 'Ángeles' (Random House), el hasta entonces poeta Denis Johnson debutó en la novela. Y lo hizo a lo grande –siendo celebrado por firmas como las de John le Carré, Richard Ford, Robert Stone y Philip Roth; más tarde, David Foster Wallace consideraría a 'Ángeles' como a «un libro totalmente americano»– con una desesperada y fuera de la ley 'love story' y 'road novel' con pena de muerte al final de la escapada.
En 'Despedidas' (Anagrama), el novelista británico Julian Barnes busca distraerse del amanecer de una enfermedad complicada y de su autoimpuesto crepúsculo creativo jugando a ser celestino y reuniendo después de tantos años a una pareja legendaria de sus años estudiantiles. El experimento –cabía esperarlo y así se disfruta– no sale muy bien. Y Barnes comprueba que es mucho mejor escritor (uno de los mejores) que consejero sentimental.
Y la desde siempre y para siempre magistral 'Cumbres borrascosas' de Emily Brontë (Clásicos Penguin) no sólo vuelve a probar ser la más influyente (aunque inimitable) y extraña y fascinante y enloquecida tragedia pasional y cumbre del 'amour' más que 'fou', sino que, además, es el perfecto antídoto para todos aquellos que sufrieron la, sí, tarada y tan tarareada y cacareada última «adaptación» cinematográfica de una novela que nadie ha podido filmar bien. Porque sobran las tontas películas de amor, pero no abundan los/las cineastas que sepan filmarlas con buena letra.
Esta Feria del Libro de Madrid coincide con dos luminosas novedades y un clásico aquilatado que llega en una edición de lujo. Tras publicar su primera novela 'Desencajada', la escritora Margaryta Yakovenko regresa con 'Ocupación' (Seix Barral), una memoria familiar que golpea con la fuerza de un desahogo. «Nací en una guerra y moriré en una guerra». A partir de la muerte de su abuelo, Víctor Yakovenko, en la ciudad ucraniana de Tokmak, ya ocupada por las tropas rusas, escribe una memoria familiar conmovedora que inicia en el siglo XX bajo el Imperio ruso, continúa en la Ucrania soviética y llega hasta España, en el presente, donde la autora se enfrenta a la imposibilidad de volver a su ciudad natal.
También sobre la filiación, sobre el complejo y fértil tejido del origen, conviene citar un libro extraordinario. Se trata de 'La hija del carnicero' (Círculo de Tiza), de María José Fuenteálamo. A mitad de camino entre la crónica, el ensayo y el reportaje, introduce al lector en el universo de la carnicería familiar para demostrarnos cómo ha cambiado nuestra relación alimentaria con los animales. «¿Comemos hoy mejor que nuestros padres? Yo intento descifrar esta incógnita contándoos mi historia. Soy hija, nieta y bisnieta de carniceros. Realmente quizá no soy tan especial. Todos tenemos ocho apellidos carniceros», escribe en el libro.
Cierra la selección una edición exquisita de Cátedra de tres de las obras de teatro más emblemáticas del dramaturgo español Alberto Conejero: 'La piedra oscura', 'Ushuaia' y 'En mitad de tanto fuego'. Teniendo como responsables a Emilio Peral Vega y Simone Secca, ofrece un viaje al corazón de su universo literario: la memoria, el pasado y el deseo como elementos de una misma y abrasadora llama.
Demuestra Longares estar en el mejor momento creativo con su novela 'Cortesanos' (Galaxia Gutenberg). Este novelista nunca sale de Madrid como atmósfera urbana, también como lugar histórico. Se sirve de un modelo no madrileño, como es Ramón María del Valle-Inclán, para su acerada crítica social. Del gallego toma el esperpento, espejo deformado aplicado a los Reyes, Austrias y Borbones, sus validos y cortesanos, con la idea motriz de su descarnada voracidad erótica. Pero lo importante de tal sátira es el estilo, que incorpora la tradición gongorina y quevedesca de romances y letrillas, convirtiendo la novela en una jácara festiva, un festín de lenguaje carnavalesco.
'Nazarena' (Alfaguara), protagonista y en parte narradora de la novela de Karina Sainz Borgo, es poderoso personaje, como lo son el conjunto de hermanas que pueblan la decadente finca en que domina, como una Bernarda Alba, la tía Porcia. En la mejor tradición de Rulfo y de Faulkner, Borgo maneja los discursos interiores como espejos de una realidad caribeña deformada, en la que sobresale el poder familiar, trasunto del político. Solo una novela de portentoso imaginario lingüístico puede reflejarlo. La irracionalidad, pero sobre todo la mezcla de elementos reales e imaginarios, del mundo diurno y el onírico, provoca esa vuelta de tuerca de la que considero la mejor novela de Borgo.
De entre las recuperaciones, creo llegado el momento de volver 'El pintor de batallas', publicado en 2006, hace ahora veinte años. Es oportuno hacerlo precisamente ahora, cuando Arturo Pérez-Reverte ha recuperado en 'Enviado especial', libro editado por María José Solano, una antología de sus crónicas de guerra. 'El pintor de batallas' ofrece una honda reflexión, como pocas veces se ha dado en la literatura española, sobre las capacidades del horror y las posibilidades de su representación, en pintura, en fotografía y en el puente entre ambas, la palabra literaria.
Lea aquí las reseñas de los libros y entrevistas a los autores
Mítico niño prodigio de las letras escandinavas, anarquista y joven genio desasosegado, el sueco Stig Dagerman escribió su obra entre los años 1945 y 1949: de los 21 a los 26 años. Inmerso en una profunda desesperación que le impedía escribir, se suicidó a los 31 años. Dejaba tras de sí cuatro novelas, obras de teatro, un célebre reportaje por Alemania recién acabada la guerra, cuentos, ensayos, poemas y un atormentado último texto, 'Nuestra necesidad de consuelo es insaciable', donde se definía como un condenado a muerte «con breve permiso carcelario». Ahora, traducida por Carmen Montes Cano, en Nórdica, aparece su primera obra, ambientada en la II Guerra Mundial, 'La serpiente', una de las más brillantes novelas antibelicistas del siglo XX.
Leer a un maestro indiscutible como Gregor von Rezzori proporciona siempre un placer sin igual. Este es el caso de sus memorias, 'Tras mi rastro', publicadas en De Conatus y traducidas por José Aníbal Campos. En sus fascinantes recreaciones del abigarrado y cosmopolita mundo de la Europa Central del que provenía, el verdadero protagonista y antihéroe era ese narrador irreverente que con su ironía autodenigratoria tomaba distancia y se burlaba de todo. Sobre todo de aquel fanático deseo de «pureza racial», en lugares en que las identidades se confundían y mezclaban como las nubes en el cielo.
Todo un clásico del siglo XX y todo un encantador de serpientes a través de narraciones fascinantes, el checo Bohumil Hrabal (1914–1997) hasta llegar a ser uno de los escritores más célebres de nuestra época, fue el hombre de los mil oficios. Su etapa de trabajador ferroviario ofreció a la posteridad el regalo de un maravilloso y lírico retrato, 'Trenes rigurosamente vigilados' ahora recuperado con una traducción de su gran especialista, Monika Zgustová, en Galaxia Gutenberg.
Un libro de narrativa: 'La chica más lista que conozco' (Lumen), de Sara Barquinero, no es tan bueno, tan deslumbrante, como su anterior novela, 'Los escorpiones', pero hemos de aceptar que era difícil que lo fuera. Parece, si acaso, un libro más juvenil, aunque está maravillosamente escrito, con un estilo de gran elegancia que puede parecer «fácil» al ojo inexperto. Tampoco debe asustar a nadie que se presente como una novela «filosófica». Lo es, desde luego, pero no en un sentido técnico que pueda alejar a ningún lector. La filosofía es muy importante en la generación de Sara Barquinero, frente a tantas ideas aceptadas que oímos por doquier (los jóvenes solo piensan en 'likes', en juegos, en tecnología, etcétera). No es extraño que entre los libros citados al final aparezca 'Nada', de Carmen Laforet, ya que 'La chica...' tiene más de un contacto con ese clásico de nuestras letras. Un 'Nada' con denuncias de acoso, podríamos decir.
Un ensayo: creo que 'El maestro y su emisario' (Capitán Swing), de Iain McGilchrist, es uno de los grandes libros que uno puede leer a lo largo de su vida, una de esas obras que tienen la capacidad de cambiar nuestra forma de ver el mundo. Iain McGilchrist es un psiquiatra británico que tiene, aparte de su formación científica, un impresionante bagaje artístico y humanístico. Uno de sus grandes temas es la poesía de William Blake, en cuya obra pictórica y poética ve una perfecta ilustración de sus ideas sobre la lateralización cerebral. Según demuestra McGilchrist con enorme acumulación de datos, en realidad es el lado derecho del cerebro (el «artístico», dentro de la visión tradicional) el verdadero maestro, el que nos permite una visión más compleja, profunda e inteligente, del cual el izquierdo (el «lógico») es solo su «emisario».
Y un clásico. Valdemar acaba de publicar unos 'Cuentos completos' de Saki que son lectura obligatoria para cualquier admirador del arte del relato corto y de los encantos, a veces sombríos, a menudo desternillantes, de la literatura inglesa victoriana.
Tres libros muy distintos entre sí y, sin embargo, unidos por una misma obsesión: la de interrogar al ser humano cuando se queda a solas con sus pasiones, sus ambiciones y sus fantasmas. En el primero, un texto clásico recuperado por Athenaica Ediciones sobre Casanova y el suicidio rescata a un personaje que la posteridad redujo al libertino de opereta para devolverlo a su verdadera dimensión ilustrada: un hombre atravesado por las contradicciones del siglo XVIII, capaz de discutir sobre Platón, Voltaire o Montaigne mientras contempla el abismo de la desesperación. El prólogo de Mauro Armiño convierte esa reflexión en un recorrido brillante por la tradición filosófica europea, donde el suicidio aparece no como gesto romántico, sino como problema moral, político y literario.
Muy distinto es el territorio de ‘El reino de los hombres sin amor’, de Alfonso Mateo-Sagasta, una novela histórica exuberante, editada por Reino de Cordelia e ilustrada por José María Gallego, llena de intrigas cortesanas, espadachines, tahúres y conspiraciones en la España de Felipe III. Desde las primeras páginas, Burgos es el escenario de una Europa agotada por las guerras y pendiente del célebre «intercambio de las princesas» entre Francia y España. Mateo-Sagasta maneja el lenguaje del Siglo de Oro con una naturalidad admirable y construye un fresco barroco donde conviven el humor, la corrupción política, la sensualidad y la aventura, en la mejor tradición de la novela clásica española.
El tercer libro, ‘Los relatos bíblicos’ (Paidós), del argentino Gonzalo Garcés, propone algo aún más ambicioso: leer la Biblia como el gran depósito narrativo de Occidente. Lejos de cualquier dogmatismo, Garcés se acerca a las Escrituras como el explorador de una biblioteca viva de pasiones humanas: el miedo, el deseo, la culpa, la violencia, la redención. Su gran hallazgo consiste en recordar que, detrás de la dimensión sagrada, la Biblia está llena de personajes profundamente humanos, contradictorios y turbios, cuyas historias siguen explicando (cuatro mil años después) nuestra manera de amar, gobernar, odiar y contar el mundo.
Hay libros que no solo se leen: se quedan respirando contigo unos días, como una música incómoda de fondo. Eso ocurre con 'Historias de fantasmas', de Siri Hustvedt (Seix Barral), un libro atravesado inevitablemente por la muerte de Paul Auster, pero escrito desde un lugar mucho más complejo que el simple duelo. Hustvedt convierte la ausencia en una reflexión sobre la memoria, el amor, el cuerpo y todo lo que permanece flotando cuando alguien desaparece. Lo impresionante es cómo evita cualquier sentimentalismo fácil: escribe con una lucidez serena, casi feroz a veces, y confirma algo que siempre estuvo ahí, aunque muchos tardaran en verlo: que su voz literaria nunca dependió de la de Auster, sino que dialogaba con ella de igual a igual.
Muy distinto, aunque conectado por la idea de pérdida, es 'Radio Sarajevo', de Tijan Sila, que publica Libros del Asteroide el 8 de junio. Sila reconstruye la guerra de Bosnia desde la experiencia de un niño atrapado en el asedio de Sarajevo antes de exiliarse en Alemania, y lo hace sin épica ni victimismo. Hay una ironía seca, incluso humor, que vuelve el horror todavía más tangible. El libro no intenta explicar la guerra: muestra cómo se instala para siempre dentro de quienes la vivieron.
Y quizá por eso tiene sentido volver ahora a 'Auto de fe', del gran Elias Canetti, un clásico que hoy resulta más imprescindible que nunca. La novela de Canetti, con ese intelectual encerrado en su biblioteca mientras el mundo exterior se descompone, parece anticipar muchas de las neurosis contemporáneas: el aislamiento, la incapacidad de mirar al otro, la idea de la cultura como refugio, pero también como prisión. Hay algo profundamente incómodo y moderno en esa lucidez. Los tres libros, cada uno desde un lugar distinto, hablan en el fondo de lo mismo: de cómo sobrevivimos cuando aquello que sostenía nuestra vida –una persona, un país, una idea de nosotros mismos– empieza a desaparecer.
Mi primera recomendación es 'Última escala', de Marta San Miguel (Libros del Asteroide). Cuando el compositor Enrique Granados regresaba a casa tras el estrenó sus 'Goyescas' en Nueva York en 1916, un submarino atacó el barco donde viajaba y el músico murió ahogado, abrazado a su mujer. San Miguel reconstruye su vida en un texto delicioso que reflexiona sobre la creación, el genio, la pérdida y las decisiones que determinan una vida. Con un modo de contar elegante, cercano y atento al detalle, San Miguel transforma una biografía en una novela fascinante.
También recomiendo 'La cabeza de Goya', de Miguel Barrero (Xordica). Cuando en 1880 Joaquín Pereyra, cónsul de España en Burdeos, informó al Gobierno de que había encontrado la tumba de Goya en el cementerio de La Chartreuse, sólo recibió silencio. Pereyra siguió insistiendo hasta que ocho años después recibió la orden de repatriar el cadáver. Pero al abrir el féretro se encontró una sorpresa: «Esqueleto de Goya no tiene cráneo», escribió. «Envíe Goya con cráneo o sin él», le contestaron. Con una extraordinaria capacidad para reconstruir una época y una hermosa mirada literaria, Miguel Barrero no se queda en la insólita anécdota, sino que evoca con rigor y maestría los últimos años del pintor y la España convulsa y llena de tensiones que lo rodeó.
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Y propongo rescatar un libro de fondo: 'Los enanos', de Concha Alós (La Navaja Suiza), en el centenario de su nacimiento. El escenario es la pensión Eloísa, un piso grande «como un mastodonte huesudo» del centro de Barcelona. Allí conviven matrimonios venidos a menos con hijos pequeños, mujeres que se prostituyen, ancianos solos o parejas llegadas del pueblo en busca de trabajo y prosperidad. Con una crudeza brutal y una lucidez implacable, Alós refleja en esta novela la miseria de la España de finales de los años cincuenta.
Porque ambas novelas tensan al máximo el lenguaje y miman cada palabra, hasta el punto de ofrecer, cada una, un estilo, una voz propia, recomiendo:
'Majareta', de Juan Manuel Gil (Seix Barral). Una investigación literaria que pretende averiguar por qué un conserje de colegio hizo lo que hizo con un grupo de alumnos cuando le comunicaron su jubilación forzosa. Al narrador no le queda otro remedio que ir recopilando versiones: de maestros, periodistas, policías, sin olvidar la flora y fauna del barrio; testimonios muchas veces –casi siempre– contradictorios. Juan Manuel Gil mete la mano en el interior de su chistera y lo que extrae, además de secretos, rumores y medias verdades, son trescientas páginas de la mejor literatura.
'Abril o nunca', de Juan Gómez Bárcena (Seix Barral). Una novela sobre la palabra 'pérdida', sobre la palabra 'hija', sobre la palabra 'Teresa'. Y sobre el lento goteo de las horas: «¿A qué espera? A que Teresa regrese. A que Teresa termine de estar muerta». Una narración impresionante, submarina, en carne viva: «¿Cómo un hombre adulto puede dedicarse por la mañana a resolver los papeles de defunción de su hija y por las noches preguntarse si esa hija se habrá acordado al fin de hacer la cama?». La respuesta hay que buscarla en esta historia, también, sobre los viajes en el tiempo.
Y, si quieren adentrarse en un universo oscuro y venenoso, les propongo cualquier novela que firme Joyce Carol Oates: 'Fox' (Alfaguara), 'Niágara' (Lumen), 'Agua negra' (Fiordo), 'Persecución' (Gatopardo), 'Bestias' (Contraseña), '48 pistas sobre la desaparición de mi hermana' (RBA), 'Monstruo de ojos verdes' (SM), o cualquiera de sus relatos. Se van a dar de bruces con una forma endiablada de contar el horror cotidiano: el que habita en la casa de al lado… o en nuestro propio salón.
En los espacios íntimos se cuece la vida a fuego lento. A veces son un refugio; otras, un infierno secreto del que nadie sospecha nada. En su debut 'Los nombres' (Salamandra), la británica Florence Knapp propone que pasar de uno a otro dependa de un gesto mínimo, pero decisivo: la elección del nombre para un hijo. Que su madre, víctima de violencia doméstica, escoja Gordon, Julian o Bear modela el destino del pequeño y el de todo su entorno familiar. Lúcida y esclarecedora reflexión sobre nuestro margen de libertad y el peso de lo que heredamos.
Cómo echar raíces en una ciudad extranjera es el tema central de la obra de la escritora turca Aysegül Savas. Su propia vida está marcada por el tránsito constante (nació en Estambul y ha vivido en Inglaterra, Dinamarca, Estados Unidos y actualmente reside en París) y su mirada literaria, por la antropología (se graduó en el Middlebury College de EE.UU.). Las dos se fusionan con una cautivadora sutileza en 'Los antropólogos' (Tusquets). El libro sigue las reflexiones de la joven Asya, antropóloga como ella, mientras busca su primer piso en propiedad junto a su marido, Manu, en una ciudad extranjera para ambos. Los pasos que van dando hacia él marcan el perímetro de su existencia y del libro.
En muy diferente periodo vital se encontraba el maestro japonés Tanizaki Junichiro cuando escribió 'Crónica de una cocina', su último título que ahora recupera en castellano Satori por primera vez. El autor del célebre ensayo 'El elogio de la sombra' tenía 77 años cuando la publicó por entregas, entre 1962 y 1963, en la revista 'Sunday Mainichi'. Su delicada salud, muy deteriorada tras una parálisis y una angina de pecho, le obligaba a pasar mucho tiempo postrado en cama y su casa se convirtió en su universo literario. Noveló las historias de sus empleadas domésticas a través de las jóvenes al servicio del escritor imaginario Raikichi Chikura y su familia entre los años 1936 y 1962.
No olvidemos a los clásicos. Por ejemplo, Tirso de Molina, que merecería llevarse a las tablas en su totalidad. Entretanto, deleitémonos con su lectura. Ahora, con 'Los lagos de San Vicente' (Fundamentos), en magnífica edición crítica de Celsa Carmen García Valdés, una comedia 'olvidada', que, aunque se centra en Santa Casilda de Toledo, es más que hagiográfica. Su protagonista toma sus decisiones, y Tirso aborda su conversión desde el islamismo a la fe cristiana sin simplismo.
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Ya un clásico de nuestros días es Juan Mayorga, cuya pieza 'El jardín quemado' sube al Teatro de la Abadía, con dirección de su propio autor. Cátedra la ofrece en su catálogo de fondo, en excelente edición crítica a cargo de Emilio Peral Vega. Se ambienta a finales de la década de los setenta del siglo XX en un hospital psiquiátrico. Con el trasfondo de la Guerra Civil –se sospecha que el sanatorio alberga oscuros secretos–, forma parte de su producción 'histórica', donde el pasado nos plantea preguntas en el hoy, como bien explica en su ensayo 'El dramaturgo como historiador'.
Pero el teatro no solo aparece en el género, que podemos disfrutar también leyendo. Hay mucho 'teatro', en un inquietante sentido, en la política. Así en 'El último brindis' (HarperCollins), donde el director de ABC, Julián Quirós, debuta en la narrativa. A través de personajes ficticios, pero reconocibles en una gran 'roman à clef', se nos sumerge en la Valencia que pasó de un tiempo de «purpurina» al estallido de la corrupción, época que conoce de primera mano como responsable de 'Las Provincias' entre 2009 y 2020. Con un estilo preciso y certeros diálogos, asoman las intrigas ancladas en «los demonios de Shakespeare», y obtiene sobresaliente en la piedra de toque de los verdaderos creadores, quienes no presentan 'buenos' y 'malos', sino la compleja condición humana.
La novela negra, en sus diversas y múltiples variantes, continúa siendo en 2026 uno de los géneros de referencia del campo editorial. De las últimas novedades en el ámbito hispánico, destaca 'Objetos perdidos' (Salamandra), de Carlos Zanón. Dueño de un reconocible estilo, basado en la frase corta y en cierto halo poético, y de una mirada llena de sensibilidad, el autor presenta la historia de la huida hacia adelante de un perdedor que trata de encontrar un asidero en un mundo sórdido, dominado por una violencia latente siempre a punto de estallar.
En la narrativa universal, el escocés Alan Parks aparca momentáneamente la serie protagonizada por Harry McCoy, en la que cada novela transcurre en un mes de 1974, para dar inicio a un nuevo proyecto. A medio camino entre la novela negra y la ficción histórica, ofrece en 'Cielo rojo sobre Glasgow' (Tusquets) una intriga ambientada en plena Segunda Guerra Mundial. En una ciudad devastada por los bombardeos nazis, un antiguo combatiente regresa del frente y se ve inmerso en una investigación criminal que termina teniendo muchas más implicaciones de las que parece y en la que se va a ver involucrado incluso Rudolf Hess.
Y, cuando se cumple el cuarto aniversario de su trágica muerte, es buen momento para recordar a Domingo Villar y recomendar 'Ojos de agua' (Siruela), publicada hace veinte años. La primera entrega contenía ya todos los valores de la serie protagonizada por Leo Caldas y ambientada en las Rías Baixas, pues se trataba de una novela amena y fresca, escrita con esmero y con una trama tan bien construida como resuelta. Para los neófitos, leerla supondrá encontrarse con un universo narrativo fascinante; para los lectores veteranos, recuperarla será una buena forma de mantener en el recuerdo a Villar, a quien tanto se echa de menos.
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