Una extraña vinculación con tumores
Uno de los resultados más llamativos es que el tejido peritumoral (células sanas que rodean un tumor), donde la barrera hematoencefálica está comprometida, acumuló más microplásticos que el tejido cerebral de personas que nunca tuvieron tumores. Además, cuanto mayor era la superficie de polímeros detectada, más rápida era la proliferación tumoral. Los autores aclaran que esta correlación no implica que los microplásticos causen cáncer, pero sí revela una interacción biológica que requiere más investigaciones de manera urgente.
Aunque existe una amplia base de evidencia sobre la presencia de microplásticos en el cuerpo humano, aún no está claro si provocan enfermedades. Por ahora, los indicios apuntan a inflamación y estrés oxidativo a nivel celular y tisular, además de alteraciones en el microbioma intestinal.
Hasta la fecha, diferentes estudios han encontrado polímeros microscópicos en los sistemas respiratorio, circulatorio, inmunológico, endocrino, reproductivo y digestivo. Han llegado al corazón, hígado, riñones, intestinos, ovarios, testículos, leche materna, placenta, espermatozoides, sangre y cerebro.
Este estudio se convierte en uno de los primeros en demostrar microplásticos en tejido cerebral de pacientes vivos, lo que elimina la duda persistente de contaminación post mortem y abre una nueva etapa en la investigación sobre los efectos de estos contaminantes en la salud humana.